El precio de las mentiras

Fermín Bocos
00:04 • 24 abr. 2021 / actualizado a las 07:00 • 24 abr. 2021

Las mentiras de los políticos corrompen la democracia. Si al ser descubiertas no hay rectificación retratan a quien las propaga y devalúan la confianza en el sistema. En el transcurso del debate televisivo entre los candidatos a las elecciones autonómicas de Madrid Pablo Iglesias afirmó que la Unidad Militar de Emergencias en sus intervenciones desinfectando las residencias geriátricas afectadas por la pandemia había actuado siguiendo las indicaciones de la Vicepresidencia de Derechos Sociales, departamento ministerial del que hasta hace poco era su titular.


Contestaba así a las críticas que había recibido por un hecho irrefutable: a lo largo de los doce meses que llevamos padeciendo los contagios provocados por el covid 19, en ningún momento se le vio visitando una sola de las cientos de residencias de mayores que hay en España.


Iglesias creyó salir del lance asegurando algo que ha sido desmentido por un informe en el que el Ministerio de Defensa resume las actuaciones llevadas a cabo por UME en el transcurso de la que recibió el nombre de “Operación Balmis”. Ante la publicación del aludido informe en el que en ninguno de sus apartados se menciona la supuesta intervención del señor Iglesias cuando era titular de la Vicepresidencia, la respuesta del líder de Podemos y a la sazón candidato a la Asamblea de Madrid ha sido el silencio. Un silencio con un eco muy sospechoso en las redes sociales en las que conocidos activistas del partido morado se están dedicando a insultar a Margarita Robles, la ministra de Defensa.



Iglesias sabe que a la erosión de imagen que experimentó tras la adquisición del famoso chalé de Galapagar como sede de su vivienda familiar, se ha sumado la avalancha de críticas que ha recibido por su inacción en el caso de las residencias geriátricas durante la pandemia. Ahí es dónde le duele, y por eso, en el debate --un formato que por su instantaneidad dificulta las refutaciones-- trató de colar una falacia. En otros países con sistemas democráticos más arraigados, los electores no pasan por alto las mentiras. En este registro, por desgracia, España sigue siendo diferente.





Temas relacionados

para ti

en destaque