“¡Llévame contigo, ahora o nunca!”, de Antonio Torres y Ángel M. Roldán

Dice Tereixa Constenla, periodista de “Babelia”, el suplemento cultural de ‘El País’, en el epílogo del libro, que “pocos sucesos han avivado tanto el talento artístico como el crimen de Níjar”. Y es verdad. El crimen de Níjar inspiró la monumental obra de Federico García Lorca “Bodas de Sangre”, y también “Puñal de Claveles”, de Carmen de Burgos ‘Colombine’. Pero su huella no se ha quedado ahí. Ha alcanzado, además de al teatro y la poesía, a la danza, al cine, al flamenco, a la literatura y a la pintura, como muy bien nos recuerdan Antonio y Ángel en su libro.


La verdad juzgada del crimen de Níjar no es muy compleja: Una noche de julio de 1928 los novios Francisca Cañadas y Casimiro Pérez preparaban su boda en el Cortijo del Fraile, donde el padre de la novia era el aparcero. En medio de los preparativos aparece Francisco Montes, primo de la novia. Mientras el novio descansaba y la novia tenía ya colocado su vestido nupcial, la novia y el primo se fugan en la caballería de éste. Por el camino se encuentran al matrimonio formado por José Pérez, hermano del novio, y Carmen Cañadas, hermana de la novia, que iban a la ceremonia. Paco Montes fue abatido de tres disparos.


Ésta es la verdad judicial, la verdad juzgada, pero todos sabemos que no siempre la realidad es coincidente con la realidad judicial. Y que no siempre en todas las resoluciones judiciales se recogen los entresijos y condicionantes de unos hechos y del propio proceso judicial. Esto es lo que con tanto acierto han realizado Antonio y Ángel. Porque son muchas las preguntas que el crimen de Níjar suscita y a las que los autores de “Llévame contigo, ahora o nunca” intentan dar respuesta. Bueno, no lo intentan, la dan.


Por ejemplo:



¿Fue improvisada la fuga de Curro Montes y Paca Cañadas?

¿Por qué eligieron los novios celebrar la ceremonia religiosa a las tres de la madrugada, si no había nada indecente que resguardar?


¿Qué relaciones tenían hasta ese día el asesinado Curro Montes y la novia?


¿Nadie se dio cuenta de la desaparición de los fugados? Eran muchos los invitados que había allí. ¿Nadie los vio subirse a la mula?


 ¿Realmente fue José Pérez el asesino de Paco Montes? En el libro se vislumbra otra posibilidad.


En el momento del asesinato, José Pérez y Carmen Cañadas iban acompañados de sus hijos, de 3 años, uno, y de 15 meses, el otro. ¿Es cierto, como dice algún periódico de la época, que el juez Ambrosio López Giménez interrogó el niño de 3 años? Si es así, ¿de qué argucias se valió el juez para coger testimonio a un niño tan pequeño?


Francisca Cañadas no era muy agraciada físicamente, hasta el punto de ser conocida por “Paca la Coja”. También tenía problemas en la vista. ¿Por qué atraía tanto a Casimiro y a Paco? Por su belleza, indudablemente no era.


Tras el asesinato de Paco Montes, el novio y la novia siguieron viviendo en Níjar: ¿qué fue de ellos? ¿Se reconciliaron, rehicieron su vida juntos o por separado?


¿Pasados los años, han hablado los supervivientes de la tragedia sobre el tema?


Federico García Lorca publicó sus “Bodas de sangre”, inspiradas en el suceso, cuatro años después de los acontecimientos. ¿De qué medios se sirvió el poeta para conocer la historia?


Según la sentencia, Carmen Cañadas le causó heridas en el cuello a su hermana Paca. ¿Por qué la sentencia no le impone pena alguna?


En 1985 el joven periodista Antonio Torres consiguió hablar con Casimiro Pérez, el novio vilipendiado. ¿Qué le contó?


¿Es verdad que Paca estaba coja por una poliomelitis sufrida de pequeña o era por otra causa más cruel?

¿Por qué en el cementerio de Níjar hubo, y ya no hay, lápidas mortuorias de Paca, ni de Casimiro, ni de Curro Montes?


Federico García Lorca estrenó sus “Bodas de sangre” en Madrid el 8 de marzo de 1933. ¿Por qué no se representó la obra en Almería hasta el 5 de octubre de 1987?


A éstas y a mil preguntas más da respuesta el libro “Llévame contigo, ahora o nunca”. Antonio Torres y Ángel Roldán no son historiadores. Son periodistas, investigadores de la noticia. Tal vez sea por eso por lo que el libro realiza un más que reposado camino por el tratamiento dado al crimen de Níjar por los medios de comunicación de la época, analizando el tratamiento no solo desde el punto de vista informativo, sino desde el de la ética periodística. Obviamente, mirada ésta con los ojos de hoy.


La importancia del libro radica, en mi modesta opinión, en que los autores lo han elaborado en base a tres fuentes fundamentales: la fuente periodística, la fuente judicial y la fuente testimonial.


En cuanto a la fuente periodística, no hay medio de comunicación que en aquellos momentos haya tratado el suceso que haya pasado inadvertido para los autores del libro. Los autores abandonan el rigor historicista del relato para ofrecernos un rigor periodístico, que siempre es más desenfadado y accesible para el lector medio.


En cuanto a la fuente judicial, es la primera vez que se publica la sentencia de forma literal, complementándola con una biografía, más o menos extensa, de todos los agentes judiciales que intervinieron en el proceso.


Por lo que respecta a las fuentes testimoniales, los autores acceden a las manifestaciones de los propios supervivientes, unas de forma directa y otras de forma indirecta. Y también a los testimonios de personas hoy en vida que descienden de aquellas familias y que pueden dar cuenta de todo lo que se contaba en sus casas en aquellos y posteriores momentos.


Ha dicho José González Núñez en una anterior presentación de este libro que “Da la impresión de que Antonio y Ángel hablan como escriben y, por momentos, el texto alcanza el brío del galope con el que se ilustra la portada del libro”. Ciertamente, ellos nos han contado de una manera desenvuelta, pero muy minuciosa y con un enorme caudal de datos, el crimen más mediático y popular de los ocurridos en Almería en el siglo pasado.


 

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