Crónicas del ayer: el extraño asesinato de Las Quintillas Altas de Berja

Un enigma sin resolver

Asesinato en la sierra.
Asesinato en la sierra.
José Ángel Pérez
00:45 • 27 abr. 2023

José Antonio Sánchez tenía solo 21 años, cuando hace treinta años fue vilmente asesinado. El autor o autores de su desgraciada muerte no han llegado a purgar su terrible crimen. El denominado "crimen del pastor" conmocionó a los almerienses y especialmente a los vecinos de Adra. El 14 de mayo de 1992 es una fecha sólidamente grabada en el recuerdo. Ese día el joven salió de su casa de la barriada de La Canal de Puente del Río a primeras horas de la mañana, para para sacar el ganado a pastar a la sierra. 


A mediodía no regresó para almorzar, pero nada hacía presagiar que, al muchacho, buen conocedor de la sierra, pudiese haberle ocurrido algo. Pero las horas fueron pasando y con su demora llegó la angustia en el seno familiar cuando se hizo la noche. Al día siguiente, su ausencia fue denunciada en el acuartelamiento de la Guardia Civil de Adra.


Iniciada la búsqueda por la Benemérita, amigos de la barriada y familiares, se rastrearon minuciosamente las sierras cercanas donde José Antonio Sánchez solía habitualmente llevar el ganado a pastar. Fueron trece inagotables días bajando y subiendo sierras. 



El 27 de mayo de 1992, una patrulla del SEPRONA y un familiar del pastor, localizaron el cadáver del muchacho en un punto conocido como Morrón de Frías. Su cuerpo estaba irreconocible y en avanzado estado de descomposición. 


El cadáver se halló en la zona de Las Quintillas Altas, de Berja donde cerca de este lugar, unos días antes se encontró el ganado diseminado por la zona, lo que reactivó su búsqueda por estos parajes. Anteriormente, el 18 de mayo, en una cueva próxima a las corralizas donde la familia guardaba el rebaño, se halló el ciclomotor del muchacho, su morral y una cantimplora, cerca de una piedra de regulares dimensiones donde se apreciaron rastros de sangre. 



A partir de esos momentos, entre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad se empezaron a barajar diversas hipótesis. Sin embargo, el hallazgo del cadáver disipó cualquier duda. Su cuerpo en el lecho de una rambla presentaba cuatro heridas por arma de fuego. 


Los disparos se efectuaron a corta distancia como reflejó la Policía Judicial y ratificaron los informes forenses.



Ante lo enigmático que se presentaba el caso empezaron las preguntas y el porqué del asesinato. La Guardia Civil descartó el móvil del robo como elemento causante de la muerte, planeando la sombra de que el crimen obedeciera a un ajuste de cuentas, pero todo ello quedó en el aire rodeando al asesinato de un halo de misterio. 


El 12 de junio de 1992, la Guardia Civil arrestó en una cortijada de Berja, a un padre y su hijo, de 60 y 35 años también pastores, por su presunta implicación en el crimen, pero tres días más tarde, tras prestar declaración ante el juez de Berja, los pastores, quedaron en libertad por falta de pruebas. 


Dos meses más tarde, la Policía Judicial practicaba una nueva detención en relación con el crimen. pero como anteriormente, dieciséis días después, el 6 de septiembre de 1992 el juzgado revocó el auto de prisión y el detenido quedó en libertad.


El abogado de la familia declaró entonces en los medios de comunicación, que la víctima estuvo días antes en su despacho para consultarle diversos temas relacionados con los caminos reales y le confesó sus temores por sentirse amenazado siendo el letrado quien desde los primeros momentos de la ausencia del muchacho hizo saber a la Guardia Civil que el pastor no había desaparecido y que lo habían matado. 


Un caso sin resolver, posiblemente causado por una deficiente o inadecuada investigación que se suma al casi medio centenar de casos de asesinatos sin solventar acaecidos en la provincia de Almería durante los últimos treinta años.



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