Angustias finalizó por la lluvia y regresó a la Compañía de María

La hermandad decidió volver al colegio tras mojarse en Navarro Rodrigo

En Almería, los Cristos también saben andar de espaldas. Es más, hay Cristos que tienen tanta belleza vistos desde atrás como frente a ellos. Y, lamentablemente, el Cristo de la Buena Muerte de la Hermandad de las Angustias lo demostró en la tarde de un desapacible y frío Jueves Santo.


El cielo no parecía augurar buenas noticias y, si bien la hermandad tenía prevista su salida a las 18.15 horas, atrasó hora y media la apertura de las puertas de la capilla de la Compañía de María para evitar las más altas probabilidades de lluvia del día. Gracias a eso, evitaron un primer chispeo.


Una decisión que, además, conllevaba acortar su itinerario para encajar con el resto de desfiles procesionales. 



De esta forma, las Angustias cancelaba su recorrido inédito por los alrededores de la Compañía de María y la iglesia de San Sebastián para acortar y, directamente, bajar por Navarro Rodrigo al Paseo de Almería, iniciando ahí su paso por la carrera oficial. 


Sin embargo, solo 45 minutos después de su salida, el chispeo pasó a ser una leve lluvia que hizo que la hermandad tomara una decisión tajante: cuando la cruz guía estaba llegando al palquillo del inicio de la carrera oficial, el cortejo se dio la vuelta para volver sobre sus pasos hasta la Compañía de María.



De esta forma, la estación de penitencia de las Angustias, en este especial y raro año, ha consistido en apenas una calle: del colegio de Obispo Orberá, a Navarro Rodrigo y apenas unos metros del Paseo de Almería sobre los que ni siquiera llegó a pasar la Virgen de las Angustias.


Andando de espaldas, el Cristo de la Buena Muerte deshizo su caminar en Navarro Rodrigo y volvió a la Compañía de María, donde la Virgen de las Angustias ya se encontraba bajo el refugio de la carpa instalada en uno de los patios del colegio después de haber salido hasta la calle Navarro Rodrigo.



Con todo el cortejo sentado en una imponente capilla iluminada tan solo por la luz de algunos cirios y los pasos resguardados de la posible lluvia (que, al cierre de esta edición, no volvió a hacer acto de presencia), las Angustias decidió lo inevitable, una vez que una hermandad sale y se recoge por las inclemencias meteorológicas: no volver a salir a la calle en este Jueves Santo de 2022 en el que su regreso fue descafeinado.


Ahora, y desde el cómodo calor de un sofá, será fácil opinar que las Angustias se precipitó en su decisión. Todo, olvidando que esta es la decisión más difícil que una hermandad tiene que tomar.

 

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