Roquetas de Mar

El Cañarete vuelve a cerrar y no tiene fecha de apertura

Los técnicos de Carreteras están completando el peritaje que definirá la duración de las obras

Víctor Navarro 09:53 • 11 abr. 2022 / actualizado a las 22:12 • 11 abr. 2022

Nuevamente los conductores que utilizan El Cañarete como vía de acceso a Almería desde Aguadulce, o viceversa, han encontrado el cartel de ‘carretera cortada por obras’ en ambas entradas de la N-340 debido al último desprendimiento producido el pasado sábado 9 de abril que precipitó a la carretera una roca de varias toneladas, según las informaciones dadas por la subdelegación del Gobierno.


Este tipo de incidencia que, empieza a convertirse en una constante en el cordón umbilical que conecta la capital con el Poniente por la costa, vuelve a cerrar por cuarta vez la puerta al tráfico, obligando a las autoridades encabezadas por el Ministerio de Transporte, Movilidad y Agenda Urbana (MITMA), a encontrar alternativas que sirvan de ventanas para redirigir la circulación, dejando la una incógnita sobre la mesa, la fecha de reaperura de la vía.


Desde que el pasado sábado cayera el pedrusco al pavimento, los técnicos de la Dirección de Carreteras, pusieron en marcha un protocolo de seguridad para tener la primera valoración de los posibles daños. Las investigaciones se reiniciaron ayer por la mañana, para concluir el peritaje del estado de las paredes del acantilado.



El análisis de este nuevo desprendimiento, así como el informe de exploración de la zona, serán los puntales necesarios para que el MITMA pueda aprobar una declaración de obras de emergencias en El Cañarete.


Este último desprendimiento ocurrido a las puertas de Semana Santa, aún no ofrece luz sobre cuanto tiempo mantendrá la N-340 cerrada a cal y canto. Para el subdelegado del Gobierno en Almería, Manuel de la Fuente, “aún no se pueden definir cuanto durarán los trabajos”. Sin embargo existe un condicionante que podría inclinar la balanza hacia un menor tiempo de demora de las obras de emergencias, la distancia de la roca caída, la cual se precipitó al vacío desde un talud de menor altura.



El subdelegado del Gobierno recordó que la carretera de El Cañarete, ya ha sido objeto de tres obras de emergencia a causa de anteriores desplomes, abriendo la lista más reciente el 31 de diciembre de 2019. Una obra de emergencia a la que se destinaron 640.000 euros, seguida por nuevos derrumbes 9 meses más tarde. En septiembre de 2020, El Cañarete volvía a lucir el cartel de ‘cerrado’, dejando tras de sí una estela de 2.57 millones de euros. Por último, quiso la suerte que las lluvias torrenciales de octubre de 2021, volvieron a producir desperfectos en el muro del acantilado, dejando cascotes en la calzada. De oca a oca y tiro porque me toca, o mejor dicho de cierre en cierre porque se vuelve a caer la roca. Esta repetida incidencia producida en esta carretera nacional ha obligado al Ministerio de Transporte ha invertir 3.5 millones de euros en esta vía hasta la fecha.


La vía de escape de la A-7
Los siete kilómetros que conectan la rotonda de Bayyana con el puerto deportivo de Aguadulce, no sólo es un placentero recorrido con un paisaje de tonos ocres que ofrece la montaña en combinación con el azul del mar, es una vía transitada por una ingente masa de más de 10.000 vehículos diarios. Volver a cerrar El Cañarete supone derivar el tráfico hacia la autovía.

La A-7 será la inevitable candidata para absorber todo el flujo de tráfico procedente  de la sufrida carretera nacional. El aumento de la cantidad de vehículos distribuidos a la autovía, podría generar retenciones en la autovía.

El conductor veterano en el trayecto de la A-7 desde el Poniente hacia Almería sabe perfectamente que tanto la rotonda que da acceso a El Parador de las Hortichuelas y Roquetas de Mar, a la altura del Decathlon, así como la glorieta anterior, para entrar en Aguadulce desde el Palacio de Congresos, son propensas a colapsar el fluir del tráfico de tanto en cuanto, por la presencia de accidentes en las maniobras de acceso a las mismas.

Desde la subdelegación de Gobierno se espera que durante el periodo de Semana Santa “no se produzcan retenciones en la autovía”, puesto que el perfil del conductor que utiliza la A-7 para sus desplazamientos laborales disminuirían en el periodo vacacional.

La Dirección General de Tráfico (DGT) así como al Dirección de Carreteras han sido informadas para volver activar las medidas que ya se han repetido en El Cañarete. Los vehículos pesados, durante sus desplazamientos, que serán mediante embolsamientos, deberán utilizar la salida de La Mojonera desde las 7:30 horas hasta las 8:30 horas.

El pasado 5 de abril se aprobó la adjudicación destinada para mejorar los sistemas de seguridad que actualmente existen en la carretera de El Cañarete. Esta dotación económica ha ascendido a un total de 689.000 euros.

Estos últimos trabajos de mejora del sistema de seguridad de El Cañarete no se encuentran cerca de la zona del desprendimiento ocurrido el pasado día 9 de abril, pero la coincidencia en el tiempo con el último desplome de piedras sobre la carretera, hará que las obras destinadas a la mejora de la seguridad, así como las obras de emergencias por desprendimientos se acometan en paralelo.

Una carretera considerada de riesgo cero
El acantilado rocoso que flanquea la carretera de El Cañarete alcanza unas cotas superiores a los 100 metros de altitud. Esta pared que se prolonga  7 kilómetros, no es tan resistente como pueda parecer a simple vista. Penetrar en la dermis de la montaña revela que existen una serie de daños estructurales producto de los procesos de voladuras que se llevaron a cabo durante la construcción original de la Nacional 340.

Las múltiples fracturas encontradas, se traducen en la existencia de zonas más blandas que dan lugar a pequeñas vaguadas que también repercuten sobre la acción que ejerce el hielo y el agua en su interior. Un diagnóstico poco halagüeño para una pared expuesta al ambiente marino, si además se le suma, la actividad sísmica presente en la zona. Todos estos condicionantes dan como resultado una superficie tan inestable como extensa.

Conscientes del permanente peligro que planea sobre El Cañarete, la Dirección de Carreteras ha realizado un estudio geotécnico del estado de la vía. Los datos han revelado que existen zonas clasificadas de alto, medio y bajo riesgo sobre las que se debe actuar. Mientras que el Ministerio de Transporte, Movilidad, y Agenda Urbana, trabaja en el informe  para tramitar las órdenes de actuación, no es posible dar una fecha concreta para la conclusión de éste “porque en la redacción del proyecto pueden surgir imprevistos, especialmente por la tramitación ambiental que sea necesaria”, explicaba el subdelegado de Gobierno, Manuel de la Fuente.

En la agenda de Carreteras ya se ha puesto en marcha la responsabilidad de redactar el proyecto para actuar sobre las zonas de riesgo, el cual ha sido calificado por De la Fuente como “un proyecto ambicioso y con un alcance importante”.

Se debe remarcar que el estado en el que se encuentra el muro del acantilado, no hace posible considerarlo como un escenario de riesgo cero, para garantizar la seguridad de la zona durante el tiempo que duren las actuaciones sobre El Cañarete, el espacio quedará cerrado a todas luces, evitando la entrada de viandantes o ciclistas por la carretera. Asimismo, los dispositivos de tráfico de la Guardia Civil se verán apoyados por batidas de vigilancia realizadas por helicópteros y drones.




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