“Pérez Siquier rompió todos los esquemas de la cartelería en Andalucía”

Entrevista con Agustín Israel Barrera, padre de Capitán Nazareno, que ha aterrizado en Almería

Agustín Israel Barrera, en Almería.
Agustín Israel Barrera, en Almería.

Desde hace unos meses, y sin que apenas se haya notado, Almería cuenta con un nuevo protector. En concreto, con un superhéroe de esos con capa e identidad desconocida que defiende todo lo defendible. Pero este tiene una peculiaridad: por antifaz lleva un capirote y su parcela es la de la tradición, lo cofrade.


‘Capitán Nazareno’ es la creación hecha cómic de Agustín Israel Barrera, un artista sevillano que ha recalado en Almería como profesor en plena pandemia. Entre sus obras, además de un cómic (que ya está en Almería, en Orión), se encuentran especiales obras de Velázquez, Sorolla, Munch, Goya o Miguel Ángel transformadas por obra y gracia de un sinfín de capirotes:



La creación de Adán, con los capirotes del artista sevillano.
La creación de Adán, con los capirotes del artista sevillano.



- ¿Cómo termina un nazareno convertido en superhéroe?

Es un poco al revés: cómo termina un superhéroe vestido de nazareno. Realmente la historia está en invertir los papeles y no invertirlos; en darle una vuelta y en volvérsela a dar. Al final, ¿quién es el superhéroe? ¿Es el nazareno? ¿O el nazareno es el superhéroe? En eso se basa la historia y el personaje: en alguien que defiende la cultura y el arte contemporáneo pero a la vez bebe y disfruta de la tradición y de la cultura popular, del arraigo a la vez que del desarraigo. De esa mezcolanza nace ese guardián de la sevillanía que es el Capitán Nazareno.



- Es un poco la misma filosofía que tienes en tus obras: que un nazareno sea protagonista de un cómic ya mezcla tradición y contemporaneidad.

De hecho, el nacimiento del capitán está totalmente vinculado a eso: no nace como un cómic sino como parte de mi obra pictórica, que tras instalarla en un montaje en el centro de Sevilla, la gente me preguntaba cuándo salía el cómic. Después de mucho repetírmelo y pensarlo, decidí que si ya estaba el personaje, solo faltaba la historia.


- Después de dos números, ¿habrá más?

A mi me apetece mucho, la verdad. Con Capitán Nazareno disfruto mucho, pero lleva muchísimo trabajo. Es una autoedición y no quiero verme metido en una vorágine de trabajo como las dos veces anteriores. El personaje sigue, le he dado muchas vueltas, tengo varios bocetos de historias para otros números… Pero mi idea es continuarlo, sin estrés y cuando tenga que salir, saldrá. El número 2 salió el año pasado, entre uno y otro hubo tres años, así que quizás en dos años… Pero el Capitán sigue ahí y de vez en cuando juego con él, con algún tema de actualidad. Creo que se ha quedado ya dentro de mi obituario.


Fragmento de la portada del segundo número de \'Capitán nazareno\'.
Fragmento de la portada del segundo número de \'Capitán nazareno\'.


- ¿Y cómo termina el padre del Capitán Nazareno aterrizando en Almería?

Bueno, hace dos meses eso no me lo creía ni yo. Casualidades de la vida y de las circunstancias. Esta maldita pandemia no a todos nos ha llevado a malos caminos. Yo llevaba 14 años trabajando en mi pueblo, en Morón de la Frontera, en temas de gestión cultural con el Ayuntamiento. Estaba en una bolsa de profesorado que este año corrió muchísimo y en cuestión de un mes me llamaron y tuve que salir corriendo para plantarme en una ciudad que no había visto en mi vida a 350 kilómetros de mi casa.


- ¿Y el Capitán Nazareno ya coquetea con Almería?

Desde el primer día. Llegué aquí un lunes y no hizo falta ni una semana para que estuvieran aquí los primeros cómics y para que empezaran a surgir historias e ideas y ya hay varios dibujos del Capitán Nazareno en Almería.


- Pero no solo tienes al Capitán Nazareno: otras de tus obras se basan en transformar grandes obras de la historia del arte en escenas cofrades llenas de capirotes.

El concepto del capirote permite jugar con los estereotipos, con la iconografía de las festividades andaluzas llevándola a extremos insospechados. Empecé llevándola al día a día, con imágenes de moda, de deportistas, imágenes del periódico. Un día me dio por pintarle un capirote a una revista y me dí cuenta de que tenía un poder icónico brutal y que este capirote no solo cambiaba el sentido de la imagen sino que además hacía que cualquier famoso dejara de ser el famoso detrás del capirote, tenía otro significado totalmente diferente.


Detrás de este capirote, que representa nuestro yo cultural, tú y yo somos los mismos, nos hace iguales vengamos de donde vengamos y hagamos lo que hagamos. En la playa, paseando o un retrato de Goya.


Luego juego con iconografías convergentes. Siempre me gusta que haya algo en contra. Lunares y capirotes. No es tanto un vínculo con lo religioso, que también, es la estética que tenemos en lo cultural y juego con vincularlo a otras cosas anexas, o edificios, siempre elementos muy icónicos para jugar con los estereotipos. Así como Warhol cogió a Elvis, al dólar o la Coca Cola, en este caso estos capirotes son ese estereotipo con la Giralda, con un catavinos, con un lunar…


- En estos meses no has podido conocer en la calle el mundo cofrade de Almería, pero de lo que vas viendo, ¿qué te gusta o qué no te gusta?

No he conocido nada en la calle, una verdadera pena, porque me gusta empaparme. He estado visitando templos, mirando cómo ha sido la cartelería en Almería, cómo es la estética de las hermandades, cómo se ha utilizado el estereotipo de Sevilla para crear un estereotipo aquí… Pensaba que tenía un componente endógeno más potente y he visto que no, que se ha esfumado con el tiempo y con la evolución propia de la tradición. Pero estoy loco por ver algo en la calle.


- Lo que sí hay es algo de trabajo vinculado con el mundo cofrade almeriense.

Sí, yo para empezar ya jugué con el indalo y colocando el capirote por aquí. Ya hay dibujos del Capitán Nazareno por Almería y ahora mismo estoy trabajando en la portada de ‘Almería Cofrade’, la revista de la Agrupación. Está en pleno proceso creativo y estoy encantado con hacerla porque me está permitiendo conocer muchas cosas. 


- Hablabas antes de la cartelería… De lo que has conocido de la cartelería almeriense, ¿crees que hay una línea en Almería? ¿La cartelería almeriense se caracteriza por algo o todo lo contrario?

No es solo en Almería, es en general. El problema es que se da mucho palo de ciego. Se suele buscar un cartelista y no un cartel. No se piensa realmente en el propio proceso creativo o en los propios creadores y no se piensa en la función. Se ha pecado mucho de encargar carteles a pintores que lo que hacen son cuadros con letras, o estampitas grandes. Un cartel tiene otras funciones y otras peculiaridades. Aquí hay un hito dentro de la cartelería, que quizás se convierte en un problema: el cartel de Pérez Siquier rompió todos los esquemas de la cartelería en Andalucía, y no digo en Almería, y aquí pegó tan fuerte que al año siguiente se cambió por algo totalmente diferente. Fue una puñalada en la pared y la pared se cayó y ahora no hay pared donde agarrar. Cuando una obra es tan potente, cuesta mucho que algo siga la línea. Pero de eso hace ya bastantes años y creo que debería mirarse por ahí. Hay creadores que aunque no sean de siete hermandades y no hayan hecho carteles de Semana  Santa pueden hacer carteles muy decentes. Y sobre todo mirar que existen pintores, diseñadores, empresas de diseño y publicidad que pueden hacer excelentes carteles.


La Semana Santa vive de la tradición y de lo popular y se tiene que anunciar como el resto de las empresas con los factores que intervienen en la publicidad adaptados a hoy, no a hace 50 años. Un cartel de papel se imprime para los coleccionistas, pero ya no cumple su función. Encarga un buen cartel que se pueda poner en una pantalla y en eso no se piensa.


 

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