“Es momento de esperanza; tras la tormenta, brillará el sol”

Carta abierta del pregonero de la Semana Santa de Almería, Antonio Salmerón

Las calles del centro, decoradas en esta extraña Semana Santa.
Las calles del centro, decoradas en esta extraña Semana Santa.
Antonio Salmerón Gil
01:40 • 08 abr. 2020

A todos nos ha cogido por sorpresa. Nadie hubiera podido nunca imaginar, ni en el más enrevesado de los sueños, que viviríamos una Semana Santa sin procesiones y encerrados en casa. 



La vida de la mayoría de nosotros se ha desarrollado en una época de paz y de estabilidad, y estas circunstancias nos han permitido vivir siempre la Semana Santa en la calle. Aunque los primeros recuerdos de algunos sean los de aquella modesta Semana Santa de la posguerra, todos hemos vivido una Semana Santa que iba creciendo al par de la ciudad, aumentando en número de cofradías y en calidad artística y patrimonial.



Por eso, siempre hemos vivido confiados en que lo peor que nos podía pasar es que lloviera ese día que esperamos todo un año. Y en Almería la lluvia es tan poco frecuente que, como digo, vivíamos confiados.



Pero, por desgracia, ha llegado otra línea ascendente más rápida provocada por algo tan minúsculo como un virus. Y ha puesto en evidencia nuestra fragilidad y ha desbaratado todo aquello que, por costumbre, dábamos por hecho. 



He llegado la Semana Santa y no habrá procesiones. Y doy las gracias porque en nuestra ciudad hay un índice bajo de afectados. Doy gracias porque puedo seguir viendo a mi familia, hermanos y amigos gracias a las tecnologías, y verlo sanos. Si alguien es capaz de lamentar que este año no haya procesiones es porque la enfermedad no le ha tocado de cerca.



Iniciativas



Creo que el comportamiento de las cofradías de Almería y sus hermanos en estos días ha dado sobradas muestras de madurez y templanza con las que han afrontado esta situación. Pero también de creatividad y generosidad, porque han sido muchas las iniciativas que, a pesar del confinamiento, han llevado a cabo para recoger material sanitario, para ayudar a colectivos en riesgo o para hacer más llevaderos los días de los más pequeños. Acciones hechas desde casa que nos han mantenido más unidos que nunca, que han hecho más “hermandad”.



Mientras esta situación de alarma se mantiene, es momento de oración; porque la oración es el arma más poderosa con la que contamos los cristianos. Y también es momento de esperanza; porque después de esta tormenta, como siempre, brillará el sol. Ese será el momento de reencontrarnos frente a frente, de abrazarnos y de volver a empezar a trabajar juntos por nuestras hermandades.


Ojalá que todas esas ganas de disfrutar la Semana Santa que este año se nos han quedado dentro, se exterioricen y se conviertan en ganas de luchar por nuestros hermanos y por nuestras hermandades. Tenemos todo un año por delante para demostrarlo, todo un año para preparar la próxima Semana Santa.   


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