Marruecos ya exporta tanto tomate a Europa como Almería

El sector ve con preocupación la reducción de las hectáreas de cultivo en la provincia

El tomate, con 580.000 toneladas comercializadas y casi 400 millones de euros, mantiene el liderazgo
El tomate, con 580.000 toneladas comercializadas y casi 400 millones de euros, mantiene el liderazgo

Suele ser el primero de los balances que se realizan cada año de la campaña que acaba de cerrarse y su autor, Coexphal (Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería), considera que podría hablarse de una campaña aceptable de no ser por los malos registros de la campaña de primavera, especialmente en lo referido a la sandía.


Un balance en el que inevitablemente se ha colado Marruecos y su producción y, sobre todo, exportación de tomates. Hace unos años era una amenaza, pero hoy es una realidad puesto que el país norteafricano se ha colocado prácticamente con los mismos registros que Almería en cuanto al volumen de ventas de sus tomates en el mercado europeo.


Competencia

Los datos aportados por Coexphal indican que en esta última campaña, la 2018/2019, Almería ha exportado 475.661 toneladas de tomate, con un incremento del 18 por ciento con respecto a la anterior. A esa cifra se llega tras una constante evolución en la última década, que se iniciaba con unas exportaciones de 401.516 toneladas.



Pero siendo el tomate el producto ‘estrella’ del campo almeriense, lo cierto es que está sometido a una fuerte competencia por parte de otros países productores. Entre esos competidores, el que mayor fuerza aporta es Marruecos que ha pasado en esa década de 293.320 toneladas exportadas a las 449.711 de este último ejercicio, un aumento del 53 por ciento. Hay pues un empate técnico porque tanto Almería como Marruecos disponen de un 15 por ciento de la cuota total de mercado en Europa.




Líder firme 

Entre las empresas comercializadoras almerienses subyace preocupación ya no sólo por el avance de Marruecos, sino por el constante descenso de la superficie cultivada de tomate, que está mermando por el trasvase hacia otros cultivos de hortalizas diferentes.


Aún así, Almería mantiene una firme posición de liderazgo a nivel nacional al acaparar el 61 por ciento del total de exportaciones españolas de tomate con esas 475.661 toneladas sobre los 777.244 que suponen el conjunto de las ventas del país en los mercados internacionales.


Balance positivo 

Con la salvedad de la campaña de primavera,, que ha afectado en especial a la sandía al bajar un 38 por ciento el precio por kilo y un 32 por ciento los ingresos por este producto, la 2018/2019 ha sido una campaña ‘aceptable’ para Coexphal, en la línea de los últimos cinco ejercicios.


Los precios de venta han descendido un dos por ciento, pero han sido compensados por el incremento de la producción en un 5 por ciento, por lo que los ingresos obtenidos por el sector hortofrutícola han crecido en algo más del tres por ciento.


Por productos 

Los precios e ingresos de melón y sandía han caído este año en más de un 30 por ciento, en parte debido a un aumento de producción del 40 y el 10 por ciento, respectivamente.


El pimiento ha sido el más regular junto con la berenjena. En el primero los precios se ha mantenido estables y su producción ha aumentado un 6%. En el caso de la berenjena los precios han aumentado un 5% y la producción casi no ha variado. El calabacín destaca por el incremento fuerte de producción, un 28 por ciento más, aunque el precio se ha reducido en un 2%.


La campaña del pepino ha sido desigual, con un 1% menos en precios por kilo y subida de producción del 2%.


El aumento de los costes lastra el nivel de beneficios

Difícil competir en los mercados nacionales y, sobre todo, internacionales, con una estructura de costes y beneficios que juega en contra de los balances de los agricultores y de las empresas agrarias de la provincia.


El informe de campaña que ayer hacía público el gerente de Coexphal, Luis Miguel Fernández Sierra, refleja que en materia de cotizaciones, la provincia se ha quedado anclada en los últimos veinte años, salvo ejercicios excepcionales como el de 2017/18. Sin embargo en ese mismo período de tiempo los costes se han incrementado en torno al 70 por ciento, “lo que lastra la rentabilidad de los productores y reduce mucho los márgenes de rentabilidad”.


Menos beneficios

Si bien los volúmenes de producción y de ventas se mantienen estables, el incremento de costes en cuestiones como la mano de obra, costes energéticos o de insumos ha generado una pérdida de beneficios más que notable de un año para otro en el sector hortofrutícola almerienses. Los datos recogidos por la asociación de empresas comercializadoras, el margen de beneficios se ha reducido hasta la mitad con respecto al que se logró la campaña pasada.


Ese descenso pone en solfa la viabilidad de numerosas explotaciones y se agravan por el aumento de la competencia de países que, como es el caso de Marruecos, tienen costes notablemente inferiores, especialmente en cuanto a la mano de obra, que en Almería supone 0,90 euros por kilo y en Marruecos es de apenas 0,01.


Invernadero 4.0 

Para Fernández es tiempo de dar nuevos pasos en la mejora de la productividad y de la eficiencia, aplicando nuevas tecnologías, aprovechando la robótica, mejorando la productividad por hectárea o apostando por el sabor que reclaman los consumidores.

Es el camino de lo que ha denominado el ‘invernadero 4.0’, máximo exponente de las mejoras necesarias para mantener la competitividad en el nivel más alto y defender la posición del campo almeriense en los mercados; “son nuevos retos, pero estamos acostumbrados a responder”.


 

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