Alerta por sequía en Almería: sin lluvias desde el otoño

Agricultura y ganadería sufren las consecuencias de la falta de agua

Plantaciones agostadas tras muchos meses de escasez de lluvias
Plantaciones agostadas tras muchos meses de escasez de lluvias La Voz

Almería afronta un verano que, de no producirse un cambio sustancial en los dos próximos meses, puede colocarla en una situación difícil por el agravamiento de la sequía que desde que se iniciara el año aqueja a gran parte de la provincia.


Y la cuestión es que el año hidrológico, que se inició el primero de octubre del año pasado, apuntaba buenos registros con la presencia de varias borrascas que descargaron agua en cantidades apreciables.


Lamentablemente aquellos registros se han quedado en anecdóticos puesto que el invierno y la primavera han sido estaciones secas, una situación que se está prolongando a los primeros compases del verano. Las lluvias no han llegado con una intensidad mínimamente aceptable para corregir el déficit y todas las alertas se han disparado ante la escasa disponibilidad de recursos.


Un año extraño
El análisis de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) apunta que en el caso de Almería se da la circunstancia de que en las zonas litorales y más al oeste de la provincia se ha producido un descenso de las precipitaciones del 25 por ciento durante los ocho primeros meses del actual año hidrológico (1 de octubre de 2018 a 2 de julio de 2019).



Una estadística que supone un descenso notable sobre la media de precipitaciones de este periodo, ya que los últimos años no han sido especialmente húmedos, lo que está afectando al grado de humedad del suelo y al nivel de recarga de los acuíferos subterráneos. 


Escasez de nieve 
Uno de los asuntos que más preocupan a los meteorólogos es que la nieve ha tenido una presencia muy escasa en la provincia. Lugares habitualmente cubiertos por el manto blanco durante el invierno, como Los Filabres, Sierra Nevada o la zona de Los Vélez, no han recibido durante los pasados otoño e invierno las siempre deseables nevadas.


Desde la delegación de Desarrollo Sostenible, anteriormente de Medio Ambiente, se recuerda que la nieve “constituye uno de los mejores almacenamientos naturales de agua dulce de Almería” y en concreto en el área de Filabres el grado de conservación de recursos hídricos que le convierten en único en la provincia, lo que le ha valido para ser catalogado por el Plan Hidrológico como ‘Zona de Protección Especial’.


Previsiones 
La información que maneja el colectivo de analistas almerienses del clima -Cazatormentas- señala que el problema generado este año se deriva de un invierno ‘ultraseco’ y de una primavera que no ha aportado nuevas precipitaciones.


La consecuencia es que ha llegado el verano con el terreno muy agostado, con una vegetación que acusa la ausencia de agua, y una escasez de recursos hídricos que afectará especialmente a la agricultura de secano, porque el regadío precisa en estos meses menos agua al estar en gran medida parada la producción hasta finales del verano.


Uno de los principales motivos de preocupación es saber si las zonas forestales podrán aguantar un verano que se presume tan seco como las estaciones precedentes, con escasez de lluvias, donde por el momento sólo cabe la esperanza de las conocidas tormentas del verano.


Desde Aemet se advierte que la ausencia de lluvias de consideración puede alargarse durante los meses siguientes. La agencia estatal señala que esta primavera ha sido la más seca del Siglo XXI.


Malo para el ganado
La ganadería extensiva de la provincia está sufriendo su peor crisis en mucho tiempo, hasta el punto de que gran parte de los rebaños de ovino y caprino están desapareciendo por la imposibilidad de mantener vivos a los animales en el actual escenario de sequía.


Lo explica la secretaria general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos de Almería (Upa), Francisca Iglesias, que recientemente mantenía una reunión con ganaderos de las zonas de Filabres y Los Vélez: “en sólo un año hemos perdido ya un 30 por ciento de la cabaña de ovino y caprino que teníamos en Almería, en torno a 150.000 cabezas de ganado, es decir que en doce meses hay 45.000 animales menos”.


Pero el problema no termina ahí ya que de no producirse un cambio en el tiempo que aporte agua, “para finales de este verano esa cabaña se quedará en un 50 por ciento, 75.000 ovejas y cabras menos y la ruina para cientos de ganaderos almerienses”.


El problema es la sequía, que impide que el ganado tenga pastos para comer y obliga a comprar piensos para poder alimentarlos. A ello se ha sumado la ausencia de manantiales y cursos de agua, “lo que también obliga a comprar cubas, añadiendo más costes”. Y para rematar le difícil situación, los precios que se están pagando, de 58 euros por animales de 23 kilos, “ni siquiera cubren los costes”.


Todo ello propicia situaciones tan dramáticas como que en Los Vélez, donde hace 4 años había en torno a 25 ganaderos, “hoy sólo quedan tres, el resto han tenido que vender sus rebaños”.

 

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