El Muro de la Vela enseñará ‘su historia’ a partir de finales de junio

Los trabajos de rehabilitación han vestido de blanco este muro que todos recordamos terracota

Bajo el potente sol de un mayo que bien parece julio, mezclados con los grupos de turistas que recorrían a pesar del calor el conjunto monumental de la Alcazaba, y ya casi sin andamios en la cara que se puede contemplar desde el primer recinto, nos recibía el Muro de la Vela a los asistentes a la visita técnica convocada por parte de la delegada de Cultura y Fomento, Eloísa Cabrera. 


A pesar de seguir aún rodeado de materiales de obra y trabajadores, no en vano no será hasta finales del próximo mes de junio o principios de julio cuando esté todo culminado, el Muro de la Vela ya luce con otra imagen muy diferente a la que todos recordamos. Y es que ahora este muro tiene un color mucho más cerca del blanco que del terracota con el que tradicionalmente lo hemos visto siempre. Explica Pedro Gurriarán, arquitecto y director de las obras, que este tono es el que originalmente tuvo al menos en el siglo XVII, así lo atestiguan los restos de enlucido de ese tiempo con cal que se encontraron en una de las paredes de la Torre Norte durante la actuación arqueológica y que se ha tomado como referencia para todo el muro. 


Los trabajos arrancaron en la Torre, infraestructura que es totalmente del siglo XX, dice Gurriarán que nada queda de lo anterior, y en la que se había previsto picar y arreglar una parte del enlucido en la zona baja para después volver a taparse. Cuando comenzaron a realizar esta actuación detectaron que ese acabado hecho con cemento y arcilla, realizado en una rehabilitación de los años 80, era muy grueso (casi una palma de la mano de la que suscribe) y han decidido dejar la parte baja de la torre realizada por Prieto Moreno al descubierto. Dice el director de obra que quizá habría que abrir el debate sobre la eliminación total de esta mampostería que nada tiene que ver con lo que realmente habría ahí.



Diferentes vidas

La rehabilitación del muro en sí, en la parte del primer recinto, se encuentra muy avanzada. Solamente queda pendiente la zona más cercana a la Torre Norte. En la parte que ya está lista se pueden contemplar las diferentes fábricas que marcan las distintas etapas en las que se realizó, de hecho, explica el director de obra que “hay un trozo de muralla original que se puede contemplar y otra zona inventada por Prieto Moreno. En su momento lo que se hizo fue continuarla como si fuera la misma y lo que se ha hecho ahora es dejar la cicatriz de la unión, marcado para que la gente vea hasta donde llega una y donde arranca la otra”. Es por esto por lo que cree necesario Gurriarán que, una vez acabada la restauración, se coloque cartelería en la que se explique esa parte de su historia.



Como curiosidad, y haciendo el recorrido hacia la Torre Norte, se puede contemplar un pequeño hueco en el muro. A pesar de que la primera impresión pasa por decir que es una tronera, lo cierto es que los arqueólogos del proyecto tienen claro que su posición, en la parte más baja, y el hecho de que conecte con un pequeño pasadizo con la ermita de San Juan hacen mucho más factible que se trate de una zona de huida o paso de época medieval.


Ya en la misma Torre Norte explicaba Gurriarán que se ha quitado todo el forro, realizado en este caso con cemento y con marcas imitando el tapial, que se ha picado y se ha aplicado el enlucido de cal sobre una torre que solamente se corresponde con la que había en la mitad de su construcción.



Segundo recinto

Mientras los trabajos están muy avanzados en esta zona del primer recinto, la parte del muro que da al segundo aún se encuentra en pleno proceso de rehabilitación. En ella se ha retirado el enlucido dejándose a la vista la muralla original y volviendo a aplicar esa cobertura de cal en la parte correspondiente a la muralla que Prieto Moreno levanto. El corte marca claramente la diferencia de épocas.


Lo que está ya listo es el adarve del Muro de la Vela. Allí ya se pueden contemplar esos blanquecinos merlones que diseñara Prieto Moreno, la campana luce como nunca y las vistas que se pueden disfrutar de todo el muro desde la Torre Norte son aún más bonitas.


Cabe recordar que estas obras que están en marcha arrancaron en el pasado mes de enero y se están realizando por la empresa Cyrespa Arquitectónico, contaba con un plazo de ejecución de ocho meses, y cuenta con una inversión de 300.188 euros. 

 

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