Viktoras, el presunto asesino de la pastelera de El Ejido, murió en Lituania

La Audiencia celebra en septiembre el juicio con jurado contra Loreta V., única acusada

Traslado de Loreta V. por agentes de la Policía Nacional
Traslado de Loreta V. por agentes de la Policía Nacional La Voz

Solo unas horas después del hallazgo del cuerpo sin vida de Natasha en la panadería de El Ejido donde trabajaba, la Policía Nacional colocó la cara de Viktoras K. y Loreta V. sobre  una orden de busca y captura como presuntos autores del crimen.


La investigación situó a los dos ciudadanos lituanos en el lugar del asesinato aquella noche de septiembre de 2014 y diseñó dos equipos para su localización en Roquetas de Mar y en Huércal de Almería, sus últimas residencias conocidas.


Sin embargo, los presuntos autores de la muerte de la pastelera se esfumaron.  Viktoras K. y Loreta V.  escaparon del país sin dejar rastro con la misma celeridad mostrada por los agentes en su identificación.


La desaparición enterró el crimen en el cajón de los casos sin resolver, a pesar de estar esclarecido desde el punto de vista policial. Los presuntos asesinos permanecían en libertad, probablemente refugiados en algún país europeo lejos del mar de plástico del Poniente almerienses, donde la familia de Natasha lloraba su muerte.




Y así fue hasta abril de 2019. La alerta internacional emitida a través de Interpol hizo saltar la alarma en Lituania y los agentes locales tomaron la casa de Loreta V. en la localidad de Marijampole, al sureste del país, a pocos kilómetros de la frontera con Polonia y Rusia.




Según fuentes judiciales y policiales consultadas por LA VOZ DE ALMERÍA, el segundo sospechoso murió antes de ser detenido en Lituania. Las circunstancias de su fallecimiento están rodeadas de ciertas incógnitas, pero las autoridades locales acreditaron la muerte de Viktoras K.


Además, la acusada Loreta V. confirmó a los agentes que su compañero había perecido antes de su detención. Se trataría presuntamente del autor material de las heridas a Natasha en la panadería de El Ejido en 2014.

El móvil

Los nueve miembros de un jurado popular juzgará el caso en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Almería a partir del próximo 7 de septiembre. Es el primer proceso de estas características en la agenda de señalamientos tras las suspensiones provocadas por el parón del coronavirus (el juicio con jurado por el crimen de El Bobar está pendiente de nueva fecha de sesiones).

Según informaron fuentes oficiales de la Comisaria Provincial de la Policía Nacional en Almería, “la investigación llevada a cabo concluyó que el móvil del crimen fue económico, habiéndose comprobado que la fallecida tenía contraída una deuda de 700 euros con la arrestada y su pareja sentimental, fruto de la cual surgieron desavenencias entre ambas partes”.


La víctima “tenía evidentes signos de extrema violencia, presentando multitud de hematomas y cortes en diversas partes del cuerpo, mayoritariamente en cabeza y rostro”, según detalló la Policía Nacional.


Loreta V. se había refugiado en Lituania en casa de amigos y familiares y fue detenida por asesinato. Una comisión rogatoria dictada por la Justicia española permitió su extradición. Ahora permanece en prisión a la espera del próximo juicio en la Audiencia Provincial de Almería. Sin Viktoras K.



 

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