Educación a distancia: el mundo de las clases online ya existía. ¿Puede ayudar?

Víctor Gil es profesor de Informática en la modalidad a distancia en el IES Aguadulce

Víctor Gil Rodríguez, informático y profesor en el IES Aguadulce.
Víctor Gil Rodríguez, informático y profesor en el IES Aguadulce. La Voz

“Sí, la situación por la que estamos pasando ha convertido toda la enseñanza presencial en ‘a distancia’”, dice Víctor Gil Rodríguez. “Y tanto el profesorado como el alumnado y, por supuesto, las familias, se han tenido que adaptar rápido y de la mejor forma posible a la teleformación. Y no es fácil”.


El profesorado formándose y usando las herramientas que han tenido más cerca en ese momento. El alumnado acostumbrándose a explicaciones a través de videoconferencias, y a no tener contacto con sus compañeros de clase… “Es un mundo nuevo, y el alumnado se pueden sentir solos, sin un horario que cumplir, desmotivados y preocupados...”, añade. “Por eso es fundamental el papel del profesorado. Para motivarlos y empatizar con ellos, y que no se pierda ese vínculo que se crea en las clases presenciales. Y también de las familias, apoyando en todo lo que sea necesario a sus hijos para que continúen con el curso”.


Víctor sabe de lo que habla. Estudió Ingeniería Informática en la Universidad de Alicante, su tierra, y trabajó como programador y analista en la empresa privada. De siempre le había gustado la enseñanza, así que preparó las oposiciones de Secundaria, y desde 2004 ha dado clases en distintos niveles educativos, y en varios centros de Almería. Pero, sobre todo, desde hace años imparte clases en la modalidad a distancia en el IES Aguadulce, un Centro de Referencia en el que se desarrollan los ciclos de Informática de Distancia en toda Andalucía.


Adaptación



Clases y exámenes online, videos, trabajos... El equipo de la modalidad a distancia del IES Aguadulce lleva mucho tiempo habitando este extraño mundo en que ahora vivimos con la educación de nuestros hijos, así que le preguntamos por su experiencia. “Bueno, hay diferencias, claro”, sonríe. “El perfil de nuestro alumnado, por ejemplo, es diferente en cuanto a edad, compatibilidad con la vida laboral y familiar, flexibilidad en los horarios...”.


La educación a distancia “es un tipo de enseñanza muy flexible”, dice, “cada alumno se organiza de forma diferente”. También el profesorado debe tener una perspectiva diferente del alumnado, “pues no los podemos conocer, ni saber cómo se encuentran, o si tienen algún problema que les impida seguir las clases con normalidad. No tenemos ese ‘feedback’, así que es fundamental hacer esa labor, para que no se sientan solos”.


De modo que “es muy complicado adaptar una enseñanza presencial a online de la noche a la mañana”, afirma. “Todos necesitamos un período de adaptación, asumir lo que pasa, y, a partir de ahí, ver las herramientas que nos sirvan como medio de comunicación. Y aprender a utilizarlas”.


Las herramientas digitales ya llevan mucho tiempo utilizándose, asegura Víctor, y cada vez hay mas profesorado que las usan en sus clases presenciales. “Pero creo que muchos aún no se habían atrevido, y ahora se han visto desbordados de trabajo. Todos hacen un gran esfuerzo. Unos han comenzado con las que tenían más a mano, como el email y WhatsApp, pero otros han optado por plataformas como Moodle, que permite una buena organización por clases, temas, alumnado, y es muy cómoda y sencilla...”.  


Decisiones

En la modalidad a distancia siempre han utilizado esta plataforma. “Permite estructurar un curso en diferentes aulas y materias, subir los recursos y crear tareas para centralizar el trabajo del alumnado, que puede subir allí lo realizado para que se valore y califique. Se pueden crear cuestionarios online, hacer videoconferencias para explicar determinadas partes del temario, o resolver dudas...


“Da más ventajas, está todo centralizado, organizado, y todos van viendo la progresión de lo que se está haciendo durante el trimestre”, dice Víctor. “Pero también hay que considerar que la decisión debe tomarse a nivel de centro, o, al menos, de equipo educativo. Si todo el profesorado de un mismo grupo trabaja con herramientas diferentes..., todo es mas complicado”.


Pero es cierto que, en estos tiempos, cada uno se ha tenido que ‘reinventar’, y optar por un tipo de herramientas u otro. “A las familias también esta situación les está costando mucho, pues se han tenido que familiarizar con cosas que desconocían, y en ocasiones deben aprender a utilizarlas a la vez que sus hijos e hijas”.


Además, hay familias que no disponen de los recursos tecnológicos o dispositivos necesarios, o tienen que compartirlos entre varios hermanos. “Aunque esto se ha facilitado mucho prestando el material de los centros al alumnado que verdaderamente lo necesita”, asegura. “Por otro lado, desde el punto de vista tecnológico esta situación nos ha pillado con el pie cambiado, y Moodle ha funcionado ‘regular’ al principio. Ha habido muchísimas conexiones a la vez, y... El servicio técnico está al corriente y estarán trabajando en ello, pero, mientras llega, está siendo un poco desesperante para muchos”.


Horarios, edades...

Pero, ¿qué consejos nos da a los padres para afrontar esta nueva vida escolar en las casas, a distancia? ¿Cómo hacemos que esto funcione de verdad? “Es cierto que la educación online permite una flexibilidad horaria para hacer las tareas, estudiar, repasar, etc. Pero creo que lo mejor es ponerse un horario y organizar el trabajo, por ejemplo, semanalmente”, responde Víctor.


Y habría que diferenciar entre los rangos de edad o etapas educativas. “No es lo mismo con los niños que están en infantil o primaria, en los que la familia tiene un papel imprescindible para que compaginen el tiempo de estudio con el de juegos. Los de ESO, bachillerato o ciclos formativos son más independientes y deben tener más responsabilidad; pero la familia también debe animarlos y ayudarlos”.


“El gran problema lo veo en que es difícil ponerse un horario para trabajar en casa, sobre todo con los más pequeños”, apunta. “Quizá no estamos acostumbrados y caemos en el error de levantarnos más tarde de lo habitual, tener más tiempo de ocio... Pero, si pensamos que las aulas se han trasladado a casa, entonces no estamos haciendo realmente el mismo horario y, claro, nos puede parecer demasiado trabajo el que se envía de las distintas materias”.


Moodle, por ejemplo, ofrece una herramienta para realizar videoconferencias y que estas queden grabadas. “Y muchos profesores están siguiendo sus horarios para conectarse de forma virtual y avanzar en el temario y resolver dudas. Pero, claro, el alumnado tiene que estar al otro lado, y muchas veces, por la razón que sea, faltan muchos, así que...”. Víctor abre las manos. “Tenemos que ser conscientes de que el aula se ha trasladado a casa y debemos implicarnos todos: profesorado, alumnado y familias”.


“La tecnología bien usada merece la pena implementarla en cualquier ámbito, y, por supuesto, en Educación”, añade. “Está todo creado e inventado, sólo tenemos que tener ganas e ilusión, como profesores y profesoras, para motivar y llegar al alumnado con las herramientas que ellos manejan y les gustan”.


La formación, el día a día de las tecnologías

Para el uso de las tecnologías la formación siempre ha sido importante. Pero ahora, en estos tiempos en que la educación presencial se ha vuelto online de improviso, es, simplemente, vital. Víctor Gil se ha implicado en una labor de tutorización con sus compañeros, compartiendo su experiencia de años en la teleformación.


“Desde los distintos Centros de Profesorado (CEP) de toda Andalucía siempre se han dado cursos para que podamos seguir formándonos en todos los ámbitos”, asegura. “Y ahora se están ofreciendo cursos online en este tipo de herramientas. De hecho, he tenido la oportunidad de participar como tutor en algún curso sobre la utilización de Moodle y otras herramientas”.


En ellos se muestran todas las acciones que se pueden hacer, como realizar cuestionarios online, videoconferencias para impartir partes del temario, aclarar dudas o, incluso, asistir a reuniones telemáticas con el resto de profesorado. “Merece mucho la pena formarse”, asegura Víctor. “Lo recomiendo completamente. Hay que hacer un esfuerzo inicial importante, pero debemos tener en cuenta que esta situación va para largo, y es necesario tener mas recursos a nuestro alcance”.

 

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