“Se acercó para dispararme en la cara, yo estaba de rodillas”

El padre y el hijo tiroteados en La Cañada en septiembre narran el episodio

Comisaría de Almería
Comisaría de Almería La Voz

Un Citröen C4 de color blanco, salpicado de sangre, irrumpió la tarde del 3 de septiembre en los aparcamientos del Hospital de El Toyo.  El conductor improvisado salió entre gritos de auxilio. Y a su lado, un padre y un hijo taponando las heridas de bala a duras penas y temiendo consecuencias fatales de aquella ‘visita’ al paraje Agua Fresca de La Cañada de San Urbano (Almería).


Los heridos ingresaron pocos minutos después en la UCI del Hospital Universitario de Torrecárdenas. El padre con un disparo en el pecho. El hijo con un orificio en la ingle.


Sobre cómo sucedió el tiroteo existen dos versiones, reflejadas en una importante operación de la UDYCO y la UDEV de la Comisaría Provincial de la Policía Nacional en Almería, a cuyos informes ha tenido acceso LA VOZ DE ALMERÍA.


La primera versión es la ofrecida conjuntamente por las víctimas y resumida en la declaración del padre. 


“Fuimos a ver la finca donde se va a celebrar un bautizo, situada en un camino de tierra. Solo vimos el recinto por fuera y no había nadie en el interior. Fuimos hasta el final del camino y dimos la vuelta porque no tiene salida. Entonces de otra finca se abrió un portón rojo y nos cortó el paso un vehículo de alta gama”.



Padre, hijo y un amigo se vieron acorralados en un camino sin salida, en un paraje de invernaderos de La Cañada. Según la versión del padre, la agresión se sucedió en segundos.


“El hombre salió por la zona del portón, se aproximó al coche, y nos preguntó que hacía por la zona. Le dijo que retirara el vehículo del camino. Sin mediar palabra, me dio un puñetazo, sacó una pistola de la espalda y comenzó a disparar (...) Mientras yo estaba de rodillas en el suelo, el mismo que estaba efectuando los disparos se acercó para dispararme en la cara. Entonces mi hijo le golpeó por detrás y se dio la vuelta y le disparó”.


El hijo narra este episodio con una versión similar, según las diligencias policiales aportadas en el procedimiento del Juzgado de Instrucción número Tres de Almería.


“Mi padre estaba tirado en el suelo y le estaba apuntando a la cabeza con intención de dispararle. Fui rápidamente y golpeé con un objeto contundente a este hombre en la espalda. Se giró y me disparó tres veces. Noté que me salía sangre de la ingle derecha”.


El contrapunto

Sin embargo, la denuncia tiene un contrapunto. Los presuntos agresores estaban siendo investigados por su participación en una gran trama para el cultivo y exportación de marihuana en la provincia de Almería, la misma operación donde fue arrestado un agente de la Policía Local de Carboneras.


La UDYCO captó conversaciones telefónicas entre los acusados que describían la visita del padre y su hijo a la zona como un ‘vuelco’ de marihuana, un intento de robo de droga. 


Las escuchas de la Policía Nacional el mediodía del 5 de octubre revelan la preocupación de A. (presunto miembro de la banda) por las posibles represalias de un clan, familia de los tiroteados. En el fragmento habla con un conocido, no investigado en esta causa, que trata de calmarle.


“Tú tranquilico. Las cosas se hacen en caliente y ya en frío no van a hacer nada (...) la familia pasa de tonterías, la familia pasa de ellos porque son... fuman papelas (...)  Hombre, si tú vas a coger y le pegas un tiro, la familia entonces a lo mejor responde. Pero sabes que son desgraciados, enganchados, la familia pasada y no se va a meter en nada”.


La conversación continúa lamentando que C. (uno de los cabecillas) se vaya “de fiesta” después de “pegar dos tiros” y hablan del traslado de plantaciones de marihuana desde El Puche a La Cañada de San Urbano. 


Los agentes decomisaron 670 kilos de marihuana en registros efectuados en nueve viviendas y cortijos de La Cañada, Huércal de Almería y Pechina.  La droga supone un negocio de 3,4 millones de euros en el mercado finalista europeo, donde los presuntos traficantes pretendían exportar los cogollos en dobles fondos de vehículos.


La operación se saldó con 13 detenidos y un investigado, un empresario dedicado al reparto de agua a domicilio e imputado por su colaboración con el riego de los cultivos clandestinos en Almería y el área metropolitana. 


Los agentes sospechan de un ‘vuelco’ de marihuana

Los agentes sospechan que el suceso ocurrido en un paraje rural de La Cañada de San Urbano está relacionado con un intento de robo de marihuana gracias a la abundante información recopilada por los agentes de la UDYCO y la UDEV, que ha permitido recomponer un puzle complejo de conexiones, registros y decomisos.


Según la Policía Nacional, los hechos ocurridos el 3 de septiembre a las puertas de la finca tienen “muy posiblemente” relación con una plantación de marihuana escondida en la finca por parte de los integrantes de la organización.


“Los investigados A. y C. (presuntos cabecillas) en los últimos días no han vuelto a ser vistos en sus zonas habituales, presumiéndose pudieran estar escondiéndose a la espera de acontecimientos”, indica un informe policial. “No obstante, sí se ha visto actividad en alguno de los inmuebles donde se sospecha tienen las plantaciones de marihuana”, añaden los agentes sobre las vigilancias posteriores al suceso.


En una conversación telefónica captada entre uno de los miembros de la organización y un contacto (no imputado en el caso) se habla directamente de las posibles represalias de la familia de los heridos y del presunto móvil. “Ellos saben que iban a robaros”, señala el interlocutor. 


Los nervios de los presuntos traficantes se traslucen en varios momentos de la investigación. El miedo se repartía entre los robos y las investigaciones policiales.  Estas reticencias quedan reflejadas en una conversación captada la noche del 18 de octubre de 2019 entre P. y M.


“-Llevo la pistola aquí al lado por si me encuentro algo, darle cuatro tiros al que se ponga por delante.

-Mejor que no des tantos tiros.


-Por si acaso, ya se lo dije ayer. No os atreváis a venir aquí ninguno. Si venís aquí, veniros confesados, que no le pide el carné de identidad a ninguno. Venid confesados”.


El juzgado levantó el secreto de sumario en el caso hace más de un mes.


 

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