Los jubilados del puente de la Rambla
En 1969 empezó a levantarse el puente de Obispo Orberá. Las obras congregaban a un numeroso público en el andén

Obras del puente que iba a unir Obispo Orberá con la calle Gregorio Marañón, en diciembre de 1969. Numeroso público contemplaba los trabajos.
Era el puente de la modernidad, el eslabón que faltaba para unir el centro con el otro lado de la Rambla, que a finales de los años sesenta formaba ya otra ciudad. Era el puente que iba a comunicar la calle Obispo Orberá con la prolongación al otro lado del cauce, lo que hoy conocemos como la calle Gregorio Marañón.
Aquella Almería de finales de los sesenta había iniciado un crecimiento hacia la zona de levante que no tenía marcha atrás, a pesar de que la presencia de la Rambla seguía siendo un lastre. Como embovedarla parecía un proyecto irrealizable, la solución fue mejorar los puentes que ya existían y construir uno nuevo que se iba a convertir en el principal por sus dimensiones y por su capacidad para unir los dos lados del cauce.
El puente de Obispo Orberá era una gran obra con veintidós metros de anchura, con dos carriles para el tráfico de tres metros y medio en cada dirección, con dos aceras de tres metros y una mediana ajardinada de dos metros. Estábamos frente al puente más ambicioso de la ciudad y ante unas obras que requirieron un gran despliegue humano y de recursos técnicos. Se puede afirmar que desde que a comienzos de 1969 se iniciaron los trabajos, las obras del puente de Obispo Orberá fueron un auténtico espectáculo, sobre todo para los jubilados y para los muchos desocupados que desde primera hora de la mañana acudían al escenario para mirar.
El muro de la Rambla se convirtió en una tribuna donde muchos aspirantes a ingenieros se congregaban para ver en primera fila el transcurso de las obras. Allí se debatía, allí se criticaba, allí se vertían las opiniones como si se estuviera en la barra de un bar. Nunca se vio tanto público contemplando una obra como en la del puente de Obispo Orberá. Fueron meses de intensa actividad ya que el objetivo era acabar la obra para la primavera siguiente y que pudiera ser inaugurada por los príncipes de España. Con el tiempo justo, por fin, el 12 de mayo de 1970, el cura don Andrés Pérez Molina le echó el agua bendita al puente, mientras que su Alteza Real, don Juan Carlos, certificó la inauguración. Para inmortalizar el momento, se descubrió una placa dorada junto al puente con la siguiente inscripción: “Siendo Caudillo de España don Francisco Franco Bahamonde, su Alteza Real el Príncipe de España inauguró este puente y avenida. Almería, 12 de mayo de 1970”.
El puente de Obispo Orberá no solo sirvió para unir los dos andenes de la Rambla, también fue una construcción fundamental para descongestionar el tráfico en el centro de Almería, que ya empezaba a provocar quebraderos de cabeza a las autoridades.
Con el nuevo puente en obras, el Ayuntamiento se planteó la reforma de la otra gran vía que cruzaba el cauce, el puente que comunicaba con la Avenida de la Estación, que necesitaba modernizarse. El puente de la Estación, como se conocía aquella primera pasarela que levantó la ciudad sobre el lecho de la Rambla a comienzos del siglo veinte, mantuvo su formato original durante décadas. Almería fue creciendo, el tráfico de carros dio paso al de vehículos de motor, y el viejo puente siguió soportando el paso del tiempo y la llegada del progreso con la fortaleza de su resistente esqueleto de hierro.
El viejo puente fue remodelado por primera vez en la primavera de 1949. La reforma consistió en hacer desaparecer el bombeo que tenía en sus extremos, posición que se le dio para facilitar los transportes pesados que por él circulaban en tiempos de la construcción del dique de levante. Aquel trozo de Almería que empezó a crecer con el encauzamiento de las ramblas, fue convirtiéndose en zona de expansión con la construcción de nuevos barrios. No es de extrañar que el viejo puente siguiera envejeciendo a diario con tanto tráfico y que en 1969 se planteara una nueva remodelación: “El estado actual del puente pide una urgente reforma y su ensanche para dedicar a calzada todo el espacio actual de las aceras y construir unas aceras voladas que solucionen su estrechez”, pedía la prensa.