Los bares de La Cañada, sin luz en plena hora de servicio y con una ola de calor: "Hoy ha sido un infierno"
Los vecinos denuncian hasta seis cortes en siete días y los hosteleros alertan de las pérdidas provocadas por los apagones

El Bar Rincón de Manolo en La Cañada.
Los vecinos y comerciantes de La Cañada denuncian el hartazgo por los continuos cortes de suministro eléctrico que, según aseguran, se vienen produciendo en la zona desde hace años y que en los últimos días han alcanzado una frecuencia especialmente preocupante: hasta seis cortes de luz en apenas siete días.
Una situación que golpea de manera especialmente dramática a los hosteleros y propietarios de comercios, que dependen del suministro eléctrico para poder desarrollar su actividad y que, cuando se produce un apagón, no solo tienen que afrontar las molestias del corte, sino también pérdidas económicas, clientes que se marchan y productos que pueden acabar en la basura.
Uno de los afectados es Manuel Francisco Estrada Pascual, propietario de El Rincón de Manolo, que este lunes vivió uno de los peores momentos precisamente durante el primer día de las jornadas gastronómicas que había preparado con especial cariño en recuerdo de su madre, Antonia, diez años después de su fallecimiento.
El corte se produjo alrededor de las 13:50 horas, en plena hora punta, cuando el comedor estaba lleno y el establecimiento tenía numerosas reservas. "De pronto te ves sin freidoras, te ves sin gas, te ves sin aire acondicionado y con el comedor lleno de gente y de reservas. O sea, tierra trágame", relata Manolo.
Las imágenes tomadas en el establecimiento reflejan las consecuencias de la situación: clientes abanicándose con las cartas del menú ante la falta de aire acondicionado y otros abandonando finalmente el local.
Un servicio imposible en plena ola de calor
El problema no se limitó a la incomodidad provocada por el calor. Sin suministro, la cocina quedó prácticamente paralizada y el equipo tuvo que intentar sacar adelante el servicio con los medios disponibles.
Manolo explica que actualmente cuenta además con dos cocineras de baja, por lo que él y la compañera que permanece activa tuvieron que multiplicarse junto al personal de sala. "Uno se sobreesfuerza y la compañera que queda también se sobreesfuerza y trabajan como titanes", explica.
Algunos platos fríos pudieron salir, entre ellos la ensaladilla rusa y la escalivada. Pero las elaboraciones que necesitaban cocina quedaron comprometidas.
"El resto, todo el tema de los caracoles, el lomo de orza, todos los calientes, toda la parrilla, todas las raciones de parrilla, todas las he perdido", lamenta.
El hostelero asegura además que hubo clientes que ya tenían la comanda realizada y que finalmente tuvieron que marcharse. "Gente que se ha levantado con la comanda hecha y la hemos tenido que dejar que se vayan", cuenta.
Para Manolo, el perjuicio económico se suma a la frustración de haber preparado durante días una jornada gastronómica especialmente significativa. "Hoy, ha sido un infierno", resume.
Seis cortes en siete días
El apagón sufrido este lunes no es, según denuncia Manolo, un episodio aislado. "Llevábamos una semana que en los últimos siete días se ha ido la luz seis veces, seis veces", asegura.
El propietario del establecimiento explica que en la zona existe un transformador que, según su relato, se sobrecalienta y que en anteriores ocasiones ha obligado a intervenir a los técnicos para cambiar un fusible. Pero el problema, sostiene, viene de mucho más atrás.

Imagen del transformador.
"Es que ya el hartazgo, no solamente ya por la devoción que tenía por este día de hoy, es que son ya seis veces en siete días", afirma. Según Manolo, los problemas de suministro se vienen produciendo desde hace tres años, una situación que afecta tanto a los negocios como a las viviendas. "No solamente afecta a los locales comerciales, afecta también a las viviendas", señala.
El hostelero habla de vecinos que se han quedado atrapados en ascensores y de familias con niños pequeños y bebés que tienen que afrontar los cortes en plena ola de calor.
"Seguimos con las mismas líneas de carga"
Algunos vecinos consideran que parte del problema puede estar relacionado con unas instalaciones que, a su juicio, no se han adaptado al aumento de la demanda eléctrica.
"Si tenemos las mismas instalaciones de cuando la gente cocinaba con butano y ahora casi todas las viviendas nuevas tienen una máquina de aire acondicionado o dos, más las placas de inducción, más los frigoríficos, los congeladores, y seguimos con las mismas instalaciones, seguimos con las mismas líneas de carga, ¿cuándo se va a solucionar esto?", plantea el hostelero.
La situación ha llevado, según explica, a algunos negocios y vecinos a buscar soluciones por su cuenta, como generadores o placas solares. "Hay gente que se ha gastado un dineral en poner generadores", cuenta. "Pero el resto, los que no podemos, ¿qué hacemos?".
Un negocio que ya perdió un servicio el sábado
El episodio de este lunes se suma además a otro corte que afectó directamente a El Rincón de Manolo el pasado sábado por la noche. Según relata, la falta de suministro le impidió abrir con normalidad pese a tener el servicio y el género preparados.
"A mí el sábado me dejaron sin trabajar, me dejaron sin ingreso y con todo encargado", explica. El género terminó perdiéndose al día siguiente, según relata, mientras el establecimiento permanecía cerrado. Ahora vuelve a plantear quién responde por las pérdidas ocasionadas por estas incidencias. "Ahora, ¿quién responde ante esto? ¿Y quién responde ante la pérdida que he tenido yo?", pregunta.
Manolo calcula que este mes su negocio afrontará una factura eléctrica de alrededor de 1.500 euros, pese a haber reducido horas de trabajo. "Has tirado todo el trabajo". Lo que más pesa ahora, asegura, no es únicamente la pérdida económica. También la sensación de impotencia después de haber preparado unas jornadas gastronómicas con especial ilusión.
"La sensación que tengo ahora mismo, acabo de llegar a casa para volver a arrancar en un rato la cena, y es frustración, frustración de que has tirado todo el trabajo, todo el trabajo que tú querías para hoy, se ha ido al garete", lamenta. Las jornadas continuarán, pero el primer día ha quedado inevitablemente marcado por el apagón.
Mientras tanto, los vecinos y comerciantes de La Cañada reclaman una solución a una situación que, según denuncian, se repite desde hace años y que en los últimos días ha alcanzado una frecuencia especialmente preocupante. La pregunta que Manolo deja sobre la mesa resume el hartazgo de los afectados: "¿Cuándo se va a solucionar esto?"