Almería registra record de calor histórico, pero sólo media hora

En meteorología lo llaman ‘reventón’, una elevación repentina de temperaturas de corta duración

Núcleo de tormenta, origen de un downburst.
Núcleo de tormenta, origen de un downburst. La Voz

Eran las cuatro de la tarde del sábado, una jornada que discurría en la normalidad de un día de verano con viento predominante de Poniente y poco más de treinta grados de temperatura en el área de la capital y en la mayor parte de la provincia.


Sin embargo a esa hora y de forma repentina todo cambió con rapidez. Entró de golpe el viento de levante y con él se produjo uno de esos fenómenos extraños que depara la atmósfera, conocido como ‘downburst’, en términos coloquiales un ‘reventón’ de calor.


Cambio brusco

El fenómeno generó una fuerte conmoción climática cuyo efecto más destacado fue una elevación súbita de la temperatura de más de diez grados en unos pocos minutos. La medición oficial que se realiza en la estación meteorológica del aeropuerto de Almería pasó repentinamente de poco más de treinta grados a 41,4 grados.


Se da la circunstancia de que esta fue la temperatura más alta registrada en esta estación desde que en 1981 los termómetros marcaran 41,2 grados, hasta ahora considerada la máxima histórica. En el nuevo record de máximas establecido en la capital y su entorno en el mes de julio.


Poco tiempo 

Lo insólito del suceso meteorológico es que el ‘reventón’ térmico tuvo una duración de escasa media hora. Llegó con un intenso remolino de viento descendente que sacudió árboles, casas e invernaderos y se marchó tan rápidamente como había llegado, con un nuevo remolino de alta intensidad y el regreso del viento de poniente.


El episodio, que alcanzó a otros puntos de la provincia, pudo pasar desapercibido para buena parte de los ciudadanos porque además, como explicaba Eduardo Romay, portavoz del colectivo de analistas almerienses del clima ‘Cazatormentas’, apenas llegó a afectar a la ciudad.


Salto localizado  

Una de las características de este tipo de saltos bruscos de temperaturas es que si bien en ocasiones se produce de forma generalizada, abarcando amplias áreas del territorio, en otras, como la ocurrida este fin de semana, puede tener una componente muy local, de forma que afecta a lugares más o menos concretos, como ha sido el caso.


Esa componente local hizo que en el aeropuerto se registrara la máxima histórica de 41,4 grados y en la capital no se pasara de los 32 o 33 grados. O que en Santa María del Águila superaran los 40 grados y en la cercana Vícar no pasaran de los 33 grados.


Día para la historia  

Lo que Romay tiene claro es que la jornada de este sábado pasará a la historia de la meteorología almeriense por un fenómeno que hizo que Almería pasara de los poco más de treinta a más de cuarenta grados, para volver a los treinta sólo media hora más tarde.


El episodio tiene precedentes a lo largo del último siglo y, según el analista almeriense, “es posiblemente muy similar a lo sucedido en 14 de julio del año 1978, cuando, durante un corto espacio de tiempo, se registraron los famosos 50 grados de Berja, acompañados por temperaturas superiores a los 45 o 46 grados en todo el Valle del Andarax. En aquel downburst subió la temperatura en esto ese área unos 15 grados en apenas 45 minutos”.


El sábado y la madrugada del domingo esa inestabilidad, que trae hasta Almería aire cálido del Sáhara, generó además débiles precipitaciones ‘sucias’ al contener una carga de polvo africano.


Precedentes 

La temperatura alcanzada prácticamente no tiene parangón. Lo unico de lo que hay constancia en la provincia de Almería de naturaleza similar a lo ocurrido tuvo lugar el 18 de julio del año 1978 (cuando se dieron unas consecuencias similares a lo de ahora, no de causas, ya que no se sabe bien qué paso en aquella ocasion). Entonces, las temperaturas se dispararon en los cursos del río Adra y del río Andarax, en el poniente almeriense, en el entorno de la capital, así como en puntos de la zona de Tabernas y los valles del Almanzora y del Nacimiento. Aquí tambien con subidas de mas de 10 grados centígrados en muy poco rato, mantenimiento y posterior caída rápida.


Eso sí, en aquella ocasion del año 1978, la provincia de Almeríaa se encontraba inmersa en plena ola de calor, por lo que las temperaturas de partida eran bastante más altas y las temperaturas finales, logicamente, tambien lo fueron, y en algunos casos llegaron a ser exageradamente altas. De este modo, de manera no oficial tenemos 45 grados en los municipios de Albox y de Tabernas, 47 grados centígrados en Rioja y Canjáyar, 48 en el municipio de Gádor, 49 en Huecija y la más alta, con 50 grados centígrados, se dio en Berja. Fue el dia en el que las madres, viendo como se desmayaban, metieron en agua a sus niños ante el tremendo golpe térmico en todo el interior provincial, los pájaros caían muertos de las ramas en las cercanías de la capital, las hojas de las viñas cogieron pinta de hojas de tabaco en el Andarax y la temperatura al sol alcanzó los 60º en el campo de Dalías.


Insólito efecto

La situación de ‘reventón’, de calor, técnicamente conocido como ‘downburst’ consiste básicamente en una corriente de aire descendente muy intensa que cae de nubes de tormenta y es considerado un fenómeno pasajero que rara vez tiene una duración superior a una o dos horas.


En el caso del que se hizo presente en la tarde del sábado en varios puntos de la provincia ese aire extremadamente cálido se manifestó en el entorno de la capital y varios puntos aislados, sobre todo en el Poniente. La masa de aire muy cálido procedía del norte de África y las nubes que durante todo el día amenazaron tormenta transportaban además ese polvo sahariano que cayó en muy poca cantidad, apenas para dejar los coches llenos de suciedad.


El choque contra el suelo de la corriente o downburst genera vórtices horizontales donde el viento se acelera mucho, especialmente en la parte delantera de los núcleos convectivos. Esas rachas de viento, según explica el Laboratorio de Climatología de la Universidad de Alicante,  suelen ser similares a los de los tornados, pero su duración es corta, de apenas diez minutos.

 

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