Almería anticipó la sentencia del Supremo sobre las vivienda en los divorcios

La Audiencia Provincial dictó en 2007 una sentencia igual a la del TS sobre el hogar familiar

La abogada Isabel Bonilla
La abogada Isabel Bonilla La Voz
La Voz 18:31 • 27 nov. 2018

El Tribunal Supremo ha dictado una sentencia histórica que prohíbe a los padres divorciados que tengan la custodia de sus hijos utilizar la vivienda familiar en el caso de que convivan con una nueva pareja de manera estable.


Es la primera vez que el Alto Tribunal se pronuncia en este sentido, pero no es la primera vez que se logra una sentencia de este tipo. En 2007 la conocida abogada almeriense Isabel Bonilla, experta en Derecho de Familia, consiguió que la Audiencia Provincial de Almería emitiera una resolución de iguales características. La sentencia se dictó en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Almería, con un tribunal formado por los magistrados Benito Gálvez, Rafael García Laraña y Gema Solar Beltrán.


La resolución, pionera en España en aquellos momentos, determinó la retirada a una mujer del uso de una vivienda que había adquirido en régimen de bienes gananciales con su exmarido quien continuaba pagando la hipoteca a pesar de la separación y de que su mujer había iniciado una nueva convivencia conyugal con otra persona. Una situación que Bonilla calificó de “inadmisible, abusiva e injusta, que no tiene nada que ver con el derecho de las personas separadas a rehacer su vida pero sí con el cambio de las circunstancias familiares”.


La letrada almeriense recuerda la trascendencia de este acontecimiento que “abrió el debate sobre una situación injusta y abusiva que se estaba produciendo en relación a una doctrina anterior, basada en la ley de separaciones y divorcios de 1981, que de manera automática y sin miramientos daba el uso de la vivienda al progenitor que tenía la custodia sin entrar en analizar cada situación de manera personalizada”.




Desde entonces, se han emitido algunas sentencias más en esa línea pero, hasta este momento, el Tribunal Supremo no había aceptado “las teorías que defendemos muchos jueces y abogados especialistas en Derecho de Familia y felizmente se ha producido ese gran avance que permite cambiar la doctrina”.


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