El acróbata divide a los almerienses

A la obra, inaugurada este domingo en el Paseo Marítimo, le salen defensores y detractores

El autor (a la izquierda) inauguró ayer la escultura junto al alcalde.
El autor (a la izquierda) inauguró ayer la escultura junto al alcalde. La Voz

Lleva unas horas frente al mar del Zapillo y pareciera que lleva toda la vida. Es un nuevo vecino ya empadronado-el acróbata- porque ha venido para quedarse. Su instalación en el Paseo Marítimo Carmen de Burgos, un guiño a la pura fuerza y la expresión plástica, ha levantado ya muchas suspicacias entre los usuarios de las redes sociales.


Este esforzado equilibrista de bronce, con los pies para arriba y la espalda arqueada como una ballesta, cuenta ya con una legión de detractores y también con algunos abogados defensores. Los primeros consideran que es un gasto innecesario (ha costado 46.000 euros) y que no representa nada de Almería, que está fuera de tono y que es una figura desproporcionada “que da miedo”. Añaden, además, los críticos con esta figura moldeada por el artista local Manuel Domínguez, que antes que hacer este gasto habría que velar por la limpieza del entorno, hay quien apunta con sorna a que es “un homenaje a los almerienses que tienen que hacer malabarismo para llegar a fin de mes”; los defensores de la obra, por el contrario, la catalogan de original y que embellece la zona


La abuela de la Iglesia San Sebastián, el torso de La Rambla, el cubo y el cuadrado de la Plaza de Barcelona, los chupachups del cementerio o los tubos de Torrecárdenas son otras esculturas de la ciudad que levantaron suspicacias en el momento de su instalación.


El acróbata mide cuatro metros de longitud y 600 kilos de peso, que representa a un hombre realizando un equilibrio sustentado por sus poderosas manos, en una reflexión sobre la anatomía humana.


El alcalde se ha mostrado “muy contento” de que esta iniciativa del Ayuntamiento de Almería “esté teniendo tan buena acogida. La escultura es pura fuerza y expresión plástica, no deja indiferente a nadie, y es una inversión de cara a seguir embelleciendo la principal vía de la ciudad”.


Manuel Domínguez, a su lado, feliz, ha explicado que “esta escultura pertenece a una colección que presenté el pasado verano en una exposición en la Diputación Provincial de Almería. Una colección en la que modelo personajes pertenecientes a un imaginario personal y ficticio, donde la anatomía es interpretada libremente y deformada intencionadamente. En ‘Acróbata’ son las manos las que dan el énfasis a la anatomía para proporcionar fuerza y equilibrio a la escultura”. 

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