El almeriense que dejó la radio por la hostelería y triunfa entre food trucks, cheesecakes y eventos
Suso Baeza impulsa citas gastronómicas por la provincia tras el éxito de un mercado navideño que vendió más de 14.000 trozos de tarta de queso

Jesús Baeza, empresario hostelero y organizador de eventos gastronómicos en Almería.
A veces una vida cambia sin hacer demasiado ruido. No hace falta una gran decisión ni uno de esos instantes en los que alguien sabe que está a punto de empezar algo importante. A veces basta con decir que sí a un amigo. Con aceptar un trabajo para unas semanas. Con ponerse detrás de una barra pensando que aquello tiene fecha de caducidad y descubrir, muchos años después, que nunca llegó a terminar.
Jesús Baeza nació en Almería capital en 1973. Para quienes se han cruzado con él durante todos estos años es, sencillamente, Suso. Hoy su nombre está ligado a bares, restaurantes y, cada vez más, a la creación de eventos gastronómicos que han reunido a miles de personas en distintos puntos de la provincia. Detrás de 'food trucks', concursos, tartas de queso, conciertos y miles de hamburguesas hay meses de trabajo que casi nunca llegan a ver quienes acuden a disfrutarlos. Pero hubo un tiempo en el que nada hacía pensar que ese sería su camino. A finales de los noventa, de hecho, su futuro parecía estar en un lugar completamente distinto: detrás de un micrófono.
Era 1999 y estaba a punto de incorporarse a un programa deportivo de radio cuando un amigo le pidió ayuda durante unas semanas en su local. Él aceptó pensando que aquello sería solo un paréntesis antes de comenzar el trabajo que realmente tenía previsto. Sabía poco de hostelería y tampoco necesitaba saber demasiado: estaría allí un mes y después se marcharía. Pero no se marchó.
Una barra que lo cambió todo
Aquel favor terminó convirtiéndose en un oficio. Aprendió sobre la marcha y descubrió que detrás de una barra había algo que le atraía lo suficiente como para cambiar los planes que tenía escritos. Al poco tiempo llegó Geographic, uno de los locales que marcaron durante años la noche almeriense, donde acabó ejerciendo como encargado durante seis años. Incluso llegó a compaginar aquella vida con una plaza como personal laboral de la Junta de Andalucía.
El punto de no retorno llegó en diciembre de 2006. Los propietarios de Geographic le propusieron participar en la puesta en marcha de La Tagliatella de la Rambla y asumir la gestión del restaurante. Baeza dejó entonces su otro trabajo y apostó definitivamente por un sector del que, paradójicamente, años atrás había asegurado a su madre que no quería hacer su forma de vida.
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A partir de ahí dejó de estar únicamente detrás de una barra para empezar también a pensar los negocios desde el otro lado. Llegaron proyectos como Escondite Bar, Matilda Beer Good Vibes, Wakea o Udon, entre otros, con papeles diferentes en cada uno: en ocasiones como socio, en otras como inversor y en otras directamente implicado en la gestión. La hostelería ya no era aquel trabajo al que había llegado por casualidad. Se había convertido en el lugar desde el que empezaba a crear sus propios proyectos.
El salto a los eventos
El siguiente giro llegó de la mano de Matilda. El local funcionaba principalmente por la noche, pero Baeza comenzó a explorar otras fórmulas para aprovechar el espacio y atraer nuevos públicos. "Empezamos a hacer monólogos, concursos de chistes, espectáculos de magia... Hemos tenido hasta semifinalistas de Got Talent", recuerda. Poco a poco, aquella programación abrió una posibilidad que terminaría llevándolo mucho más lejos.
"Nos dimos cuenta de que en Almería faltaban espacios para celebrar un 50 cumpleaños, una cena de empresa o determinados eventos", explica. Desde 2022, Matilda comenzó así a acoger celebraciones de todo tipo, desde cumpleaños hasta bodas y bautizos. La idea era ofrecer algo completamente adaptable a quien cruzara la puerta. "Hacemos trajes a medida", resume. Catering, música, espectáculo o cualquier otro detalle podían diseñarse en función de cada celebración.
14.000 porciones de tarta de queso
Después de organizar eventos para otros llegó el momento de crear uno propio. En 2025 nació el Sweet & Cheesecake Market, una apuesta que convirtió durante la Navidad el Parque Nicolás Salmerón en un pequeño mercado gastronómico dedicado al dulce. Alrededor del templete se instalaron doce casetas con tartas de queso, gofres, crepes, chocolate caliente y otras propuestas. Pero la gran protagonista tenía incluso su propio concurso. Bajo el nombre de The Best Cheesecake, nueve tartas diferentes se sometieron al voto del público para decidir cuál era la mejor de Almería.
"Queríamos hacer algo diferente y original", explica Baeza, que también tenía claro el tamaño que buscaba para la cita. "Era un espacio muy acogedor, daba la sensación de estar en un sitio con gente, pero no en un macroevento". La respuesta terminó superando las expectativas. Durante aquellos días se vendieron más de 14.000 porciones de tarta de queso. "Funcionó muy bien, tanto para los participantes como para los clientes", recuerda. Una acogida que ha llevado a preparar ya una segunda edición para esta Navidad, con novedades que todavía prefiere no desvelar.
Aquella experiencia también le sirvió para seguir observando cómo responde el público a este tipo de citas. Y hubo algo que llamó especialmente su atención: muchos almerienses recorrían decenas de kilómetros desde sus municipios para disfrutar de grandes eventos gastronómicos que se concentraban en la capital. "Venía muchísima gente de los pueblos", recuerda Baeza. La reflexión terminó siendo casi inevitable: si existía ese interés, ¿por qué no acercar la experiencia hasta ellos?

Imagen del mercado de tartas de queso celebrado en el Parque Nicolás Salmerón esta Navidad.
El '04' se pone en ruta
La respuesta tomó forma este verano con Ruta 04, un evento gastronómico itinerante, celebrado hasta la pasada semana, concebido para llevar esa experiencia por distintos puntos de la provincia. La hamburguesa es la gran protagonista, con varios 'food trucks' en cada parada, pero la propuesta busca ir más allá: incorpora opciones de patatas y postres, música, conciertos y actividades que cambian en función del municipio. "Queríamos hacer un formato más pequeño y desplazarlo por los diferentes pueblos para que también tuvieran acceso a este tipo de ocio", explica Baeza.
Hasta el nombre nació con vocación de provincia. Ruta 04 hace referencia al código postal de Almería y resume precisamente la intención de un proyecto pensado para moverse por su territorio. Para poner en marcha la primera edición hicieron falta entre siete y ocho meses de preparación antes de que los primeros 'food trucks' salieran a la carretera. La prueba de este verano ha llevado la ruta a siete puntos de la provincia: Huércal-Overa, Adra, Huércal de Almería, Roquetas de Mar, Tíjola, Villaricos y Olula del Río. Cada parada ha tenido sus particularidades. "Lo que funciona en un sitio no tiene por qué funcionar en otro", reconoce Baeza. Por eso, esta primera edición también ha servido para conocer y aprender de los errores y empezar a dibujar una Ruta 04 más ambiciosa para el próximo año.
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El balance de este primer viaje deja más de 32.000 hamburguesas vendidas. Pero esa es solo la parte que se puede contar en números. "Al final, uno solo ve el 'food truck'", asegura. Antes de que se abra la primera ventanilla hay proyectos eléctricos, tomas de agua, tráileres frigoríficos, proveedores y lo que él mismo define como "un ejército de trabajadores" moviéndose de un municipio al siguiente.
Casi tres décadas después de ponerse detrás de una barra pensando que aquello duraría apenas unas semanas, Baeza continúa preparando el siguiente paso. Algunos proyectos todavía no puede desvelarlos. Otros, como la nueva edición de Sweet & Cheesecake Market, ya empiezan a tomar forma. Porque si algo ha cambiado desde aquel primer día de 1999 es que ahora, cuando Baeza mira un espacio vacío, ya no ve lo que hay: piensa en todo lo que podría ocurrir allí.