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Las torrijas y los roscos, la otra cara de la Semana Santa que arrasa en Almería: "Podemos vender 500 en un día"

Mientras las hermandades ultiman los detalles de sus pasos, los obradores de la capital viven su propia Semana Santa para cubrir una demanda que se mantiene al alza

Jaime Molero
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En Almería, la cuenta atrás para la Semana Santa no solo se siente en el montaje minucioso de la candelería, las flores o los ensayos constantes de las hermandades. Existe otra liturgia, más dulce y aromática, que se celebra entre harinas, canela y aceite hirviendo. Es la 'otra' Semana Santa, la de los obradores y confiterías que, como en la emblemática La Dulce Alianza, trabajan sin descanso para cumplir con una tradición que, lejos de agotarse, se renueva cada año.

Tanta es la pasión por los dulces de Semana Santa que la venta en la mayoría de confiterías de la capital comienza con bastante antelación del Domingo de Ramos. "La temporada para nosotros inicia siempre un poco antes porque son productos bastante demandados. Lo que mejor se vende son las torrijas y los roscos fritos", detalla a este periódico Gema Fernández, que lleva más de 20 años trabajando en La Dulce Alianza.

"Podemos llegar a vender 500 en un día"

La tradición de los dulces de Semana Santa varía en cada casa almeriense. En algunas, los roscos fritos son el dulce por excelencia; mientras que en otras son más de torrijas, pestiños o leche frita. Distintos en forma, pero parecidos en sabor y concepto, todos tienen su público y todos llenan ya las vitrinas de las confiterías almerienses. "En un día fuerte de Semana Santa podemos llegar a vender 500 torrijas", cuentan.

Pese a que las recetas tradicionales, la de las torrijas o los roscos fritos, se ha conservado en todas las cafeterías y pastelerías almerienses durante décadas, en los últimos años la moda de la torrija ha traspasado fronteras y se ha visto sometida a otra moda: la del kinder, el pistacho o el oreo y su aparición en prácticamente cada bocado.

Gema Fernández, de La Dulce Alianza, junto a una muestra de todos los postres típicos de la Semana Santa almeriense.

Gema Fernández, de La Dulce Alianza, junto a una muestra de todos los postres típicos de la Semana Santa almeriense.Jaime Molero

"En La Dulce Alianza tenemos ya torrijas de muchos sabores. Mantenemos la tradicional, pero añadimos kinder, oreo, pistacho o crema. Hay mucha juventud que nos lo pide y hay que innovar", relatan para este periódico. 

"Este año está funcionando muy bien"

En Capri, otra de las emblemáticas confiterías del centro de Almería, la temporada de dulces de Semana Santa también ha empezado, y por todo lo alto: "Empezamos la semana pasada y ya está funcionando muy bien. Uno de los días que más se venden es el Viernes Santo. Podemos llegar a vender, más de 5 o 6 kilos", detallan varias trabajadoras de la confitería.

Sobre el negocio de estos dulces durante este año, en Capri la venta afirman que está funcionando mejor que otros años: "Este año está súper bien. La gente está motivada, estos postres todavía siguen gustan muchísimo", apuntan. 

Varias trabajadoras de Capri.

Varias trabajadoras de Capri.

En Almería, la Semana Santa también se mide en cifras, en jornadas de trabajo intensas y en vitrinas que se vacían al ritmo de la demanda de los almerienses. Las confiterías afrontan estos días como una de las campañas más fuertes del año, con recetas que se mantienen y otras que evolucionan para adaptarse al gusto actual. Entre tradición e innovación, los dulces siguen ocupando un lugar protagonista en estas fechas, consolidándose como una parte imprescindible de una celebración que va más allá de las calles.

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