Un año de la nueva etapa de la Herminia, un clásico de El Alquián fundado hace casi 60 años
El histórico bar creado por Herminia Vidal y conocido por sus tapas de pescado cumple un año desde que su nieta lo transformó en establecimiento de comidas para llevar.

Sandra Freniche -derecha- y Carmen Cortés, las dos cocineras de la Herminia, en El Alquián.
Hay barrios que se reconocen por sus plazas o por sus fiestas. El Alquián, en cambio, se reconoce por el olor a pescado recién hecho. Sus bares y restaurantes han hecho del producto del mar su razón de ser: preparado a la plancha o frito, en aceite o en salazón, adobado o encebollado, en caldo o con arroz, pero siempre con la mejor calidad.
Y si algún establecimiento puede presumir de ser el santo y seña de este pequeño paraíso gastronómico en torno al pescado, ese ha sido la Herminia, que durante décadas se ha erigido como un punto de referencia en El Alquián para tapear los productos recién sacados del mar por los pescadores del barrio.
Fundado hace casi 60 años por el matrimonio formado por Herminia Vidal y Bernabé Freniche, el negocio pasó después a manos de su hijo Bernabé, y más tarde a su nieta Sandra, quien hace exactamente un año decidió reconvertirlo en establecimiento de comidas para llevar. Un cambio que responde —explica— a la exigencia y dedicación absoluta que requiere la hostelería tradicional, incluso cuando el éxito acompaña a un local tan querido en el barrio.
Fue la muerte de la fundadora, Herminia, hace tres años, lo que precipitó el cambio. “Mi padre decidió apartarse un poco y me dejó a mí la opción de decidir, y optamos por abrir un local de comidas”, cuenta Sandra Freniche, quien trabaja en el bar desde los 16 años. Dicho y hecho: el nuevo negocio comenzó a funcionar el 12 de marzo de 2025.

Sandra y Carmen en la barra de la Herminia, que no se ha tirado y se mantiene igual a la del bar.
Comida totalmente casera
Aunque el cierre del mítico bar de tapas originó múltiples ‘protestas’ de sus clientes habituales “de toda Almería”, lo cierto es que el cambio no ha ido nada mal, según su máxima responsable, quien trabaja a diario en él —salvo los lunes— junto a Carmen Cortés.
Entre las dos, con la ayuda ocasional de Bernabé Freniche, la nueva Herminia ya se ha hecho un nombre entre las casas de comidas de toda su zona de influencia. “Hacemos comida totalmente casera, sin polvos ni nada, exactamente igual que como la hago en mi casa”, afirma Sandra.
Y además, entre sus comidas y raciones encuentran los platos y tapas tradicionales que han hecho de la Herminia un bar mítico desde mediados de los años 60 del pasado siglo. “Tenemos raciones de pulpo, hueva y atún en aceite, fritá de pulpo, atún encebollao… todo lo que teníamos antes”.
En sus menús diarios, con primero, segundo, postre y pan por 9,50 euros, se incluyen también todos los platos tradicionales de Almería, como el trigo, la berza, los fideos y, cómo no, las migas cuando llueve, que este año se han vendido a mansalva.
Comidas por encargo
Los domingos, el menú sube un euro porque se cocina con productos de mayor coste, como el marisco para la paella. Junto a los menús diarios y de fin de semana, también se ofrecen comidas por encargo para eventos, como comuniones o bautizos. En este caso no son menús de precio cerrado, sino que la empresa se adapta al presupuesto del cliente.
Por último, entre las ofertas de temporada se encuentran sus 'combos' con pollos, de diferentes precios y combinados con tortilla o ensaladilla, pan y bebidas. También en fechas especiales, como la Navidad, pueden encargarse todo tipo de comidas tradicionales.
A pesar de estar satisfecha con la nueva etapa, Sandra Freniche reconoce que ella es la primera que también echa de menos la antigua Herminia. Y lo cierto es que no cierra del todo esa puerta: “La barra del bar sigue igual, no se ha tirado, y quién sabe si algún día…”