El plato tradicional de Almería que no suele aparecer en las guías gastronómicas
Requiere tiempo, paciencia y planificación, una forma de cocinar que hoy resulta casi excepcional

El plato tradicional de Almería que no suele aparecer en las guías gastronómicas
Cuando se habla de gastronomía de Almería, lo habitual es que aparezcan siempre los mismos nombres: productos de la huerta almeriense, pescados, tapas o recetas adaptadas al turismo.
Sin duda, uno de los más conocidos y asociados a la cultura almeriense son las migas, a las que se suelen recurrir en días lluviosos o nublados, aunque si hablamos de tapas, el chérigan suele ser el rey.
Sin embargo, existe un plato profundamente ligado a la identidad de Almería que rara vez aparece en guías gastronómicas o recomendaciones para visitantes.
El trigo es una elaboración tradicional del interior almeriense, especialmente presente en comarcas como el Almanzora, Los Filabres y la Alpujarra. Durante generaciones fue una comida habitual en los hogares rurales, pensada para alimentar, reconfortar y aprovechar al máximo los recursos disponibles. Es un plato que no nació para lucirse, sino para sostener la vida cotidiana.
Su base es sencilla pero contundente: trigo cocido lentamente, acompañado de garbanzos, hinojo, patata y diferentes partes del cerdo, según la época y la economía de cada casa.
Como ocurre con muchas recetas tradicionales, no existe una versión única. Cada pueblo, e incluso cada familia, tiene su manera particular de prepararlo, lo que convierte al trigo en un plato vivo, transmitido más por costumbre que por recetas escritas.
Más allá de los ingredientes, el trigo requiere tiempo, paciencia y planificación, una forma de cocinar que hoy resulta casi excepcional. Así, no se trata de un plato rápido ni improvisado.
Si bien es un plato que no tiene una adaptación fácil a la restauración moderna o al formato turístico, que tampoco es fotogénico y no encaja en cartas pensadas para el visitante ocasional, el trigo sigue cocinándose hoy en día en casas particulares y algunos bares o restaurantes, sobre todo de los pueblos del interior almeriense.
Como dato curioso, la olla de trigo es también conocida como olla de San Antonio, ya que tradicionalmente ha sido preparada coincidiendo con el día del santo Antonio Abad, cuya celebración tiene lugar el 17 de enero.