La Voz de Almeria

La Foodineta

El obrador almeriense que lleva más de 130 años horneando roscones de reyes

El obrador almeriense mantiente viva la tradición pastelera generación tras generación

Los roscones de la Dulce Alianza son hechos a mano.

Los roscones de la Dulce Alianza son hechos a mano.La Voz

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Hay olores que no se olvidan. En Almería, cuando se acerca el Día de Reyes, uno de ellos vuelve puntualmente a despertar la memoria de todos: el aroma inconfundible del agua de azahar, la mantequilla y la fruta escarchada saliendo del obrador de La Dulce Alianza, una casa fundada en 1888 que sigue fiel a la tradición pastelera generación tras generación.

Entrar en su obrador en estas fechas es hacerlo en un lugar donde el tiempo parece detenerse. Harina, huevos, azúcar, mantequilla y ese delicado toque de agua de azahar se van incorporando lentamente. Luego, la masa se deja reposar para que respire y descanse tranquilamente, porque en la repostería artesanal el tiempo es un ingrediente más. 

Solo cuando el maestro pastelero lo considera oportuno, la masa se divide en bolas que, con mimo y esmero, los artesanos transforman en roscones. Cada uno es trabajado a mano, uno a uno, como se ha hecho durante más de un siglo.

El momento esperado

Después llega la espera. Una fermentación lenta y paciente, imprescindible para lograr esa textura esponjosa que distingue a un verdadero roscón artesanal. Más tarde, se pintan con cuidado, se adornan con fruta escarchada y azúcar, y finalmente entran en el horno, donde la cocción pausada termina de darles carácter y alma.

El resultado es mucho más que un dulce. Es una tradición que se comparte en familia, un símbolo de la mañana de Reyes, de mesas llenas y sonrisas infantiles. Cada roscón de La Dulce Alianza encierra historia y emoción; el legado de una pastelería que desde 1888 sigue perfumando la Navidad almeriense con el mismo respeto por el producto y el mismo amor por el detalle.

Y es que si algo ha definido a La Dulce Alianza a lo largo de sus más de 130 años es su capacidad para renovarse sin renunciar a su alma, como la reciente creación los “Pepiyos”, una versión mini del clásico croissant que ha conquistado a los almerienses.

Porque hay cosas que no deberían cambiar nunca. Y el roscón de Reyes, cuando se hace con el corazón, es una de ellas.

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