El bar más antiguo de Almería se hace un 'lifting'
Una reforma está ya en marcha que no le hace perder sus esencias de plancha, mostrador y buen trato

Fachada de Casa Puga con el cartel de las obras.
Casa Puga, el bar más antiguo de Almería, moderniza su fachada pero, según sus propietarios, sin perder su esencia. Se trata de un proyecto de obra de rehabilitación que tiene como fecha de finalización septiembre de 2027, según el cartel de obra mayor, aunque el local ha seguido abierto y disponible para su feligresía y los trabajos parecen ya casi finalizados.
Las obras de mejora del exterior de la histórica taberna de la calle Jovellanos han sido contratadas con la empresa Soluciones Trabajos Verticales y con el jefe de obra Jorge David Montes. El proyecto ha sido redactado por el arquitecto Manuel Alonso Zurita Ramón.
La rehabilitación integral del exterior del edificio permitirá devolverle su imagen original, tal y como lucía hace más de un siglo. Incluye la restauración de toda la fachada, cornisas y cubiertas, además de algunos puntos de su estructura.
Hace ahora poco más de un año que Puga cerró sus puertas por un tiempo para hacer unas obras de rehabilitación de la cocina y los aseos, porque renovarse es no morir. Y Puga suma más de siglo y medio sin saber lo que es eso.
Estas rehabilitaciones varias no afectarán a sus esencias: a sus vinos de Albondón, a sus azulejos a sus colecciones de botellas añejas. Todo seguirá ahí como el primer día para que Puga siga siendo Puga como un nuevo Puga, un bar del centro de Almería que atesora la solera de más de trece décadas en su mostrador de mármol y en sus tres filas de acceso para hacerse con una tapa de champiñones o de gambas con gabardina.
Está documentado que en 1870 el inmueble, en pleno casco histórico de la ciudad, era una taberna que regentaba Luis García Romero en la entonces calle Santo Cristo. Juan Puga Antequera, un alpujarreño de Albuñol, tomó las riendas con el nombre que aún mantiene en 1909, junto a su mujer María López.
La taberna de Juan Puga pregonaba en 1921 en La Crónica Meridional su “cerveza helada y sus tapas exquisitas”. Fue el germen de la actual botillería de Jovellanos, santuario de la tapa para nativos y forasteros, que ven peligrar su bar de culto. Tras la Guerra languideció el bar y el fundador lo cedió a su sobrino Leonardo Martín López éste a sus hijos, quienes lo traspasaron a la sociedad del Hotel Catedral.
La taberna decana de Almería, junto a la calle Las Tiendas y el convento de Las Claras, ha gozado siempre de un abolengo ininterrumpido entre las botillerías de la ciudad. Allí se ha bebido y se ha tapeado en tiempos de República, Dictadura y Monarquía.