El mítico asador de Almería que cumple diez años entre acelgas esparragadas y migas
Fundado en 2015, cuentan ya con cuatro tiendas en Almería y alrededores

Isabel, empleada del Asador Sáez desde hace siete años.
"El secreto está en la calidad-precio y en la materia prima fresca": así destacan la clave del éxito que uno de los asadores más míticos de Almería ha cosechado durante los últimos diez años. Fundado en 2015 por Miguel Sáez, es uno de los locales gastronómicos de referencia en la capital almeriense y alrededores. Se ha ganado la lealtad de su clientela a golpe de esfuerzo, cariño y unas recetas que recuperan del olvido la comida de antaño.
Con una gran sonrisa en el rostro y un mimo inigualable, Isabel, una de las empleadas de la calle Artés de Arcos, conoce el nombre de prácticamente todos los almerienses que entran al local a solventar sus problemas de falta de tiempo o gusto por la cocina. A todos les introduce el menú en una bolsa especial de cumpleaños. A su alrededor, un arco de globos violáceos , rosados y blancos enmarcan un mensaje escrito en el cristal de la vitrina que guarda las comidas caseras: "¡Décimo Aniversario! Gracias a ustedes por confiar en nosotros".
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Tito Sánchez Núñez
La cola, formada por nueve o diez personas, está compuesta por gente de todas las edades y géneros. La mezcla entre platos tradicionales de cuchara y experimentos con tintes más modernos, como el poke o el burrito mexicano, hacen que el Asador Sáez sea un referente intergeneracional: "Mantenemos la esencia, pero también nos adaptamos a los gustos de los jóvenes con cocineras de edades diversas", cuenta Angustias Sáez, cariñosamente llamada Angus.
Orígenes
Todo comenzó con una idea, menos fugaz de lo que en un principio parecía. Miguel, uno de los cuatro hermanos Sáez, tenía un negocio de venta de pollos al por mayor. Conocedor del sector e impaciente por poner su erudición al servicio de algo mayor, el almeriense tuvo la idea de instalar en la carretera de Huércal de Almería, en el barrio de Torrecárdenas, un asador de pollos, en base a una receta que guardaba con celo desde hacía tiempo.
"Las comidas caseras llegaron de la mano. Nuestra familia siempre había sido hostelera: teníamos una carnicería y una tienda de comestibles; conocíamos el negocio", recuerda Angustias, quien relata con cariño la forma de cocinar de las primeras chefs que tuvo el asador: "Eran mi madre y mi tía. Cocinaban de maravilla con las recetas de siempre: trigo, migas, acelgas esparragadas, alcachofas con jamón...", recuerda.
Si bien hoy tienen cuatro tiendas repartidas por la capital almeriense y alrededores y 20 trabajadores para atenderlas, la esencia del asador se mantiene intacta: "Es una forma de preservar la comida tradicional almeriense. Los platos de cuchara son muy demandados entre nuestra clientela", afirma, para después concluir con un esperanzador de cara al futuro: "Esperamos que nuestro público, al que estamos muy agradecidos por llevar ya diez años con nosotros, sigan contando con nosotros en las próximas décadas".