El auge del coworking en Almería: de compartir oficina a crear comunidad
La reunión de Navidad de Workspace Coworking Almería pone el foco en las personas que dan sentido al trabajo compartido en la provincia
Llegar a una ciudad nueva implica mucho más que cambiar de dirección. Supone volver a empezar: buscar un lugar donde trabajar, crear nuevas rutinas y, sobre todo, encontrar espacios donde relacionarse. Para muchos profesionales, especialmente autónomos, freelancers o nómadas digitales, ese proceso puede resultar solitario si no existen puntos de encuentro que vayan más allá de lo puramente laboral.
En Almería, esa necesidad comenzó a tomar forma hace una década con la creación de Workspace Coworking Almería, un proyecto que entendió desde el principio que el trabajo también se construye en comunidad. Hoy, el coworking reúne a cerca de 64 profesionales entre freelancers, autónomos, pequeñas empresas y trabajadores en remoto, además de usuarios vinculados que participan activamente en la vida del espacio y en los eventos que se organizan a lo largo del año.
¿Qué es un coworking?
De Madrid a Almería
La semilla no nació en Almería, sino a cientos de kilómetros de distancia. En 2014, Luis Roca, CEO de Workspace Coworking Almería, tuvo que trasladarse durante un año a Madrid por motivos personales, después de más de dos décadas viviendo y trabajando en la ciudad. A su llegada se encontró con una realidad nueva: no tenía un espacio propio donde trabajar ni una red cercana de contactos. Buscando un despacho u oficina por internet descubrió casi por casualidad el concepto de coworking. “La primera impresión fue extraña”, reconoce. Compartir el espacio con otros profesionales desconocidos rompía con la idea tradicional de estudio u oficina individual, pero con el paso del tiempo aquella convivencia se volvió enriquecedora.
De ese entorno surgieron colaboraciones, relaciones profesionales y amistades que le hicieron replantearse su forma de entender el trabajo. Fue entonces cuando tomó conciencia de que Almería reunía condiciones ideales para implantar un proyecto similar: una ciudad manejable, buen clima, mar, montaña y una calidad de vida que invita a quedarse. En agosto de 2014 tenía la idea clara y, en marzo de 2015, comenzaron los primeros pasos de lo que hoy es Workspace.
Los primeros pasos y el crecimiento
El proyecto comenzó de forma modesta, pero con una idea muy clara. El primer Workspace abrió sus puertas en un local de unos 200 metros cuadrados en la Plaza de la Administración vieja, en pleno centro de Almería. Estaba pensado principalmente para puestos fijos y mensuales, un modelo que en aquel momento encajaba con las necesidades de los primeros usuarios y con una forma de trabajar todavía muy vinculada a la presencialidad tradicional. Durante esos primeros años, el coworking fue creciendo de manera progresiva, atrayendo a profesionales que buscaban un entorno distinto al de la oficina convencional o al trabajo en solitario desde casa. Freelancers, autónomos y pequeños proyectos encontraron allí no solo un lugar donde instalarse, sino un espacio donde compartir experiencias y crear relaciones profesionales.
Con el tiempo, el modelo empezó a evolucionar al mismo ritmo que lo hacía el mercado laboral. La llegada de la pandemia supuso un punto de inflexión: regresaron a la ciudad muchos profesionales con opción de teletrabajar y aumentó la demanda de fórmulas más flexibles. Los puestos por días, los bonos y los usos temporales ganaron peso frente a los puestos fijos, obligando al espacio a adaptarse a una nueva realidad.
El crecimiento sostenido del coworking y la llegada de nuevos perfiles profesionales hicieron evidente, con el paso del tiempo, que el espacio inicial ya no era suficiente. Hace aproximadamente año y medio, Workspace dio un paso decisivo y se trasladó a la calle Arráez, al antiguo edificio de Recaudación del Ayuntamiento. El cambio supuso un salto importante en dimensiones y posibilidades. El nuevo emplazamiento cuenta con unos 740 metros cuadrados, lo que ha permitido diversificar los usos del espacio y responder a una demanda cada vez más variada. Actualmente, Workspace tiene registradas unas 65 empresas, muchas de ellas autónomos, además de varias pequeñas empresas con equipos de entre cuatro y seis trabajadores.
Presente y futuro
Workspace se apoya en valores claros que han definido su identidad desde el principio. El diseño del espacio, con luz natural, techos altos y zonas pensadas para distintos ritmos de trabajo, no es un elemento accesorio, sino una parte esencial de la experiencia. La ubicación en pleno casco histórico refuerza esa idea de cercanía, de ciudad vivida, y convierte al coworking en un lugar integrado en el pulso urbano de Almería.
Con el paso del tiempo, el espacio ha ido reuniendo a una comunidad diversa y en constante movimiento. Profesionales locales conviven con personas que llegan de fuera, atraídas por la flexibilidad laboral y la calidad de vida que ofrece la ciudad. Eventos, encuentros y actividades han consolidado un ecosistema donde el trabajo deja de ser un acto individual para convertirse en una experiencia compartida. La última de ellas ha sido su tradicional reunión navideña, ‘Quién dijo que no tenemos cena de Navidad’, que llevan celebrando durante más de siete años y de la que se han recogido algunas imágenes en esta galería.
Así, Workspace mira al futuro como un lugar abierto, dinámico y en evolución constante. Un espacio donde se trabaja, pero también se conecta, se aprende y se construyen vínculos duraderos. Porque, más allá de los metros cuadrados o los modelos laborales, su verdadera fuerza sigue estando en las personas que lo habitan.

Foto de familia de la cena navideña de Workspace.

Amalia Magán, Lola Martínez, Nieves Martínez, Guillermo Auñón y Luis F. Roca.

Jeffrey Collado Perianes y Silvia Ohm Coronel.

Jeffrey Collado Perianes, Nirmal Shukla y Magdalena Korzynietz.

Victor Medialdea y Monika Zuberova.

Carlota Espín Salcedo, Mónica Juvaror, Marina Moroz y Alissa Joy Dolan.

Carlos Mellado y Luis F. Roca.

Amalia Magán, Raúl Bordegé, Ana Pérez y Antonio Núñez.

Amelie Schober, Andrés Heyn, Raul Jiménez Ortega y Sergio Delgado Peña.

Laura Camacho y Antonio Núñez.

Remedios Fernández y Alberto Pérez Ponce.

Víctor Martínez, Fernando Mariano Andrés y Juan Manuel Requena.

Alissa Joy Dolan, Susana Belén Martín Gardón, Mónica Juvaror, Mª de los Ángeles Rodríguez, Ángeles Valdellos y Amelie Schober.

Roberto Gonzalo López, Lola Martínez y Gustavo A. Moya.

Nino Joya y Roberto Gonzalo López.
