Son 50 almerienses que narran su particular 20 de noviembre de 1975. Dos claves que demuestran lo difícil que era la vida. Emigración y estudiantes en la Universidad de Granada. Merece la pena plantearse la transformación de la sociedad.
Agustín Alonso Oller, maestro y funcionario de Obras Públicas
“Vivía en La Molata (Albox) y estudiaba en Instituto Cardenal Cisneros y allí nos dieron la noticia, aunque muchos lo sabíamos por la tele”.
Alonso Guerrero Cabezas, gallardero en Almería
“Me pilló viajando en el transporte escolar de Los Gallardos a Vera y la guardia civil paró el autobús en la recta “de la sindica”. Informaron que regresáramos a casa, dado que no habría clase durante tres días. Tuve incertidumbre por mis padres, mi madre llorando, preocupada por mi hermano Juan que, como sabes, en ese tiempo estaba de Policía en el Congreso de los Diputados. Conocí el despacho del que fue presidente del Consejo de Regencia, Rodríguez de Valcárcel, gracias a mi hermano. Me mostró dependencias que luego fueron decisivas para comenzar el periodo democrático”.
Ana Amalia Orero González, médico, natural de Turre
“Recuerdo que era el primer curso en Granada. En cuanto nos enteramos de la muerte, cogimos la guitarra y el coche. Nos vinimos a nuestra zona contando con mucho gozo”.
Ana Muñoz Alonso, profesora en Almería
“Estaba en Granada estudiando con varias amigas de Vera, Turre y Mojácar. Recuerdo que tras la noticia nos fuimos de bares. Cantamos canciones libertarias y nos reímos mucho”.
Andrés Molina, profesor
“Estaba el Colegio Nuestra Señora del Rosario de Macael. Tenía 11 años y recuerdo que nos dijeron niños a la casa que viene una tormenta”.
Andrés Pérez, revista El Afa de Sorbas
“Tenía siete años, estaba en mi casa de Los Alías en Cariatiz, vivíamos al lado de la escuela y nos enteramos por el maestro don Víctor que se lo dijo a mi madre nada más vernos salir a la terraza de nuestra casa aquella mañana bien temprano. Yo no era consciente de lo que suponía la muerte de Franco, pero al maestro le veía pletórico, muy contento y yo me percaté de que algo bueno comenzaba".
Antonio Fernández Compán, periodista
“Tenía 18 años y me encontraba en Málaga estudiando medicina. Sentí liberación por mí y percibí preocupación en mi familia de Almería. Mi madre me dijo que me fuera corriendo para Almería, pero seguí atento a la nueva puerta al futuro que se abrió”.
Carmelo Rodríguez, exrector de la Universidad de Almería
“Estudiante de quinto de EGB en el colegio Obispo Diego Ventaja, en la calle Cervantes, actual CEIP Giner de los Ríos. Fue un día muy feliz porque suspendieron las clases y nos fuimos a jugar al fútbol a la plaza de la Catedral. También, recuerdo la preocupación de mi familia por lo que pudiera ocurrir y las menciones a la `guerra”, aunque yo no lo entendía. Era feliz porque estuvimos una semana sin colegio. Ese año vi por primera vez la nieve cuando mis padres me llevaron a Calar Alto".
Carmelo Torres García, de Mojácar. Gerente de la empresa pública de Turismo del Ayuntamiento de Almería (EMAT)
“Interno en el colegio Alejandro Salazar, junto al estadio de la Falange, actual Estadio de la Juventud Emilio Campra, los mayores salieron en manifestación pidiendo libertad y los pequeños nos unimos después y tuvimos que correr, huyendo de la policía. Eran tiempos de incertidumbre”.
Carmen Caparrós, ama de casa
“Dentro de la incertidumbre del nuevo tiempo, fue un día de absoluta felicidad y con mucho futuro”.
Carmen Quiles, médica
“Estaba estudiando segundo de medicina en Barcelona y trabajando, dando clases por las tardes”.
Domingo Leiva Nicolás, fotógrafo de Alhama de Almería
“Estaba estudiando en la Universidad de Granada. Militaba en la clandestinidad, en la Organización Comunista Bandera Roja. Iba cambiando de casa en casa. Recuerdo aquellos días con más preocupación que alegría. Estaban muy cerca los fusilamientos y teníamos que tomar medidas especiales de seguridad porque esperábamos que se acentuase la represión”.
Emilio Asensio, Comisiones Obreras
“Me enteré por mi padre que fue a la cama a despertarme con la lapidaria frase: Franco ha muerto, nene. Desde ese momento, la radio y la televisión, sobre todo la radio, fue el modo en que me fui enterando de la situación. Después recuerdo que salí a la calle, al sitio donde nos juntábamos la mayoría de la pandilla, que era frente a Correos, la Plaza del Educador, donde había grises circulando por la zona. Tenía 18 años. Recuerdo que mi padre contaba que estaba escuchando la radio de madrugada cuando recibió la noticia mucho antes. Era un aparato que trajimos de Melilla que tenía muchas frecuencias de radio y entre ellas captaba una emisora que emitía desde París en español. Esa emisora recuerdo que la escuchábamos cuando vivíamos en Marruecos y tendría yo unos 10 años”.
Encarni Mañas Rodríguez, de Sorbas, profesora en Almería
“Estaba en Alemania. Me enteré al llegar al Instituto en Kassel. Nos dijeron que se suspendían las clases porque Franco había fallecido”.
Encarni Martín Gázquez, estilismo en Almería
“Estaba en el colegio San Indalecio en La Cañada de San Urbano con 10 años y me enteré por TVE. Nos daba pena, de ver el féretro una y otra vez por la tele, pero años después comprendimos que aquello era una dictadura”.
Encarni Mateos, funcionaria de la Junta de Andalucía
“Tenía 10 añitos y me puse muy contenta porque suspendieron las clases y así no tenía que ir desde mi casa en la Colonia de los Ángeles hasta el colegio Nuestra Señora del Milagro en la Plaza Virgen del Mar de Almería”.
Eusebio Rodríguez, militar e historiador
“Estaba de guardia como alumno de segundo curso en la Academia de Infantería de Toledo. Sobre las cinco de la mañana, nos dieron munición de guerra y, lo mismo ocurrió con el resto de cadetes, por si había que salir a Toledo. Con el paso del tiempo, nos desmovilizaron y nos dieron permiso para ir al entierro en Madrid. Yo, me vine a Almería para ver a mi novia, que hoy es mi mujer. Cómo no me fiaba de los profesores, estuve todo el día viendo la televisión, por si me preguntaban al regresar”.
Federico Ríos, productor de Canal Sur Radio y Televisión
“Me encontraba con Domingo Toledo, cámara de TVE, desayunando en Recogidas y la radio nos puso al día y a reflexionar sobre el futuro que venía con inquietud”.
Fernando Valero, residente en Mallorca, natural de Vera
“Estaba trabajando en Madrid en un restaurante de la calle Príncipe. Había un silencio que cortaba el aíre”.
Francisco Fabrega, de Tabernas, funcionario, técnico de función administrativa en el Hospital Universitario de Torrecárdenas
“Estaba en Granada estudiando Ciencias Empresariales. Se organizó un tren con dos máquinas y muchos vagones para traernos hasta Almería. Teníamos esperanza de que hubiese cambios en el país, pero yo para ser sincero no era optimista de que fuera como después sucedió”.
Francisco Flores Giménez, periodista de Canal Sur Radio y Televisión
“Me cogió en casa, en Antas. Estaba en el salón: atónito ante la preocupación de mis padres por las palabras de Arias Navarro en televisión. Un mensaje en blanco y negro que alertó a la familia. De inmediato, llamaron a mis tíos en Madrid y Sevilla para ver cómo estaba todo. Fueron días de tensión en casa”.
Francisco Flores Sánchez (Rambla del Puerto, Turre, 1933), comandante de Ingenieros
“Estaba al frente del mando del Centro Táctico número 6 de la Red Territorial de Mando en la Sierra de El Toro (Castellón). Lo primero que hice fue ponerme a las órdenes de mis superiores que estaban en Valencia. Entonces era teniente y actualmente comandante”.
Francisco Miguel Guerrero Montero, profesor en el IES Fuente Nueva de El Ejido
“Tenía ocho años. Conocí la noticia por la radio. Tuve la sensación de que era algo importante porque transmitía incertidumbre y no se sabía que iba a pasar. Sin clase, supongo que nos fuimos a jugar a la rambla”.
Gemma Pradal, funcionaria de la Junta de Andalucía, jubilada, nieta de represaliados y familiar de exiliados
“En el ascensor de casa, al llegar al portal, un vecino, profesor del Colegio Universitario, me informó de la muerte. Los dos subimos en el ascensor con cara de despiste y al entrar en casa, le dije a mi madre que Franco ha muerto, ya se ha acabado. Ella se echó a llorar, me impactó. No lloro por Franco, lloro por todos los de la familia que han muerto antes que él y no pueden ver este día”.
Ginesa García de Mojácar
“Estaba estudiando psicología en la Universidad de Granada, en unos apartamentos al lado de la Facultad de Medicina. Mi padre me dijo que regresara a casa. Cogí el antiguo tren que llegaba a Zurgena y recuerdo que iban muchos estudiantes, soldados y aquello era una fiesta”.
Ignacio Mañas, el Indaliano, natural de Lubrín
“Recuerdo que me pilló en quinto de EGB en el colegio Virgen del Mar, frente a La Cartagenera, en Almería. Recuerdo ver retales negros en las antenas de los coches y en la solapa de la chaqueta, a modo de luto. En el colegio, colocaron dos carteles enmarcados en la pared de la clase con el último mensaje de Franco y cuando se reanudaron las clases estaba el primer Mensaje del Rey”.
José Carlos Tejada, sindicalista. Mesa del Ferrocarril
“Tenía 16 años. Dia de alegría por el fallecimiento del dictador, y de esperanza donde la libertad se abría espacios a empujones hacia un estado democrático”.
José Corral, La Esquina de la Estación Gourmet de Almería
“Tenía ocho años y nos comunicaron en el colegio Sagrado Corazón de Jesús de Tíjola que nos fuéramos a casa. Aparte del féretro en la tele, recuerdo buenas películas del oeste con muchos tiros por las tardes aquellas”.
José Domingo Lentisco, coordinador del IEA, revista Velezana
“Estudiando segundo de Geografía e Historia en la Universidad de Granada. Se suspendieron las clases y volví a Vélez Rubio. La mayor parte de la población lo sintió. Como buen cachorro de la izquierda, un servidor consideró que el franquismo seguía vivo”.
José María Berenguel, cofundador cafetería Colombia de Almería
“Estaba haciendo la mili en Cádiz y tenía el destino de repostero en la casa del almirante Cervera en Puerto Real”.
José Ridao Reyes, natural de Antas, propietario bar Hazaña de Almería
“Estaba en el célebre Café Colón de camarero con 15 años y allí recuerdo a periodistas como Antonio Fernández Kayros, o al autor de ´Si vas pa la mar” Manuel del Águila, se escuchaba alegría y por otra parte”.
José Rojas Giménez de El Largo (Cuevas del Almanzora)
“Aprobé en Huércal Overa mi carnet de conducir el día 19, tras lo cual volví a dormir en el internado del Instituto de Vera. El educador Juan Torres, que tenía esa noches la luz encendida, nos despertó, apesadumbrado, más temprano de lo habitual para darnos la noticia. Fuimos al Instituto donde el profesor de matemáticas don Manuel Martínez, rodeado del claustro de profesores, desde la escalinata, nos dijo que nos fuéramos todos a casa con una semana de vacaciones. Recientemente, me he enterado que algunos profesores se fueron a celebrarlo y otros a pasar el duelo”.
José Serrano Abril, Cajamar de Garrucha y Vera
“Estaba en Granada estudiando Psicología, rama de Filosofía y Letras. No tenía todavía 18 años y con un amigo que tenía coche nos fuimos a Garrucha con muchos rumores de controles de la Guardia Civil”.
Juan Grima, profesor y editor
“Nos pilló en la escuela de Garrucha haciendo octavo de EGB. Nos enteramos a las 10 de la mañana, porque don Adolfo Pérez, maestro de Ciencias Sociales tenía un transistor y lo comunicó a don Ezequiel, maestro de lengua y literatura, y allí nos quedamos todos apabullados. Después vino el transporte escolar y volvimos a nuestras casas. Ya no hubo clase por la tarde”.
Karina Álvarez González, bibliotecaria, familia de la célebre escritora del exilio, María Enciso
“Estaba en 6° de EGB en Almería. Recuerdo que nos dieron el último discurso de Franco y el primero del Rey, aún los conservo. Fue una sensación extraña, de que algo sucedía muy importante y se pasaba de una vida en blanco y negro al color de la alegría contenida de la gente. Gracias a Beatriz Iribarne, una de mis maestras, tenía una gran conciencia social, también alimentada por mí familia. Al año siguiente, 1976, tuvo lugar la huelga de las mujeres en Pescadería que puso patas arriba a la ciudad, el asesinato de Javier Verdejo, entré en el Instituto Alhadra y había continuas movilizaciones por la Amnistía. Y también me acuerdo que la tutora que tenía en el Colegio Mater Asunta era muy facha y nos tuvimos que aprender de memoria el discurso de Franco”.
Lola Salmerón, investigadora
“Estaba estudiando en la Compañía de María y ese día fue algo especial e inédito. Nos fuimos antes a nuestras casas, sin más información y me enteré de lo sucedido al llegar a casa”.
Luis Caparrós, escritor, maestro de Purchena
“Hacia COU en Albox. Lo vi como un alivio y esperanzado, pensando que se abría una puerta a la democracia. Preocupado a que de nuevo los militares, los poderes fácticos y nostálgicos de la dictadura la liaran”.
Luis Fernández López, profesor, natural de Vera
“Recuerdo ser universitario en Granada. Estuve el primer año de carrera en el colegio mayor de Santo Domingo, los dominicos. Eran tiempos, los inmediatamente anteriores y los siguientes, de mucha agitación política. Había manifestaciones, un día sí y otro también. Carreras delante de `los grises´, en algunas corrí como si fueran los sanfermines. Se atisbaba ya el cambio que tanto costó conseguir. Al final, democracia o no democracia…”
Luis Fernando Luisfe García López, excámara de Canal Sur, residente en Aguadulce
“Me pilló en la mili en el CIR 4 de Cerro Muriano (Córdoba) y me enteré por la radio. Siempre confié que iríamos a mejor”.
Mari Carmen Morales Carmona, profesora en Vera
“Estaba estudiando primero de carrera en Almería. Mi padre me dijo por teléfono que saliera lo justo porque ahora mismo, dijo, hay un vacío de poder y no sabemos qué puede ocurrir. Entonces, no entendí muy bien, pero más adelante sí comprendí su temor. Ya sabéis por qué”.
María Carmen Amate, directora de El Eco de Alhama de Almería que el pasado sábado cumplieron 30 años de historia
“Como mi marido en ese momento estaba destinado en el Banco de España en Cartagena allí estaba dando el biberón a mi niña cuando puse la tele y me enteré. A partir de ahí seguimos pendientes de la actualidad”.
María Cecilia
“Estaba en tercero de enfermería en Valencia, haciendo prácticas en la Fe. El personal de turno tenía los transistores con el volumen bajito, pegados con esparadrapo a las vitrinas de medicación, esperando el momento de su muerte”.
Miguel Sánchez Bujaldón, enfermero, docente en la Universidad
“Estaba estudiando sexto de bachiller superior en el instituto de Vera. Estaba en el internado que había enfrente de la Guardia civil. Tras suspenderse las clases, hicimos auto stop al pueblo, pensando solo que íbamos a disfrutar de unos días libres en Los Gallardos. En el instituto teníamos dos bandos ideológicos en el profesorado. Desde la profesora de historia que nos encargó un trabajo sobre Franco y la marcha verde, y la profesora de literatura, María José Garrido, la hippy y el de inglés, Juan Blas, que ya nos hablaban de partidos políticos con Felipe, Carrillo, o sindicalistas como Marcelino Camacho y nos ponían canción protesta en sus clases. Recuerdo como si fuera ayer una que decía de estribillo: Carcelero, carcelero, que se te está viendo el plumero. Carcelero, carcelero, hijo de la inquisición".
Norberto Torres, especialista en Flamenco, compositor
“En Francia, en Vénissieux (Lyon), donde vivía como hijo de emigrante almeriense. Lo celebramos todos los españoles emigrantes a lo grande en el Hogar Recreativo y Cultural Español de Vénissieux. Una auténtica fiesta. Auténtico alivio de esperanza y alegría. Y donde no faltó, ni las guitarras, ni el flamenco para celebrarlo”.
Pedro Soler Martínez, novelista almeriense, residente en Ibi
“Me pilló en Gerona haciendo el servicio militar. No me afectó en demasía... Me había criado en democracia fuera de España y era un demócrata total, como ahora”.
Plácido Montoya, jubilado, natural de Turre
“Estaba jugando un partido de fútbol con unos compañeros en el campo de fútbol de Los Molinos. Fueron varios días de luto y como jóvenes éramos todo alegría y gozo”.
Rosa Flores Alonso, maestra
“La muerte de Franco, me pilló en casa, preparando clases y llegó mi marido Pedro y me lo dijo. Se nos presentó una situación de incertidumbre en un momento crucial de nuestra historia”.
Santiago Alfonso Rodríguez de Grupo Cosentino
“Me faltaban pocas semanas para cumplir 10 años de edad; era monaguillo de la Iglesia Santa María de Albox. Me dieron 100 pesetas por tocar las campanas `de muerto´, a la hora en punto durante todo el día, así que recuerdo perfectamente ese día pues terminé cansado de campanas y con las manos perjudicadas por la rudeza de las cuerdas que había que apretar para hacer sonar las campanas”.
Sebastián Molina, médico
“Estaba estudiando sexto de bachillerato con una de mis hermanas en un piso de Granada con expectación desmesurada por lo que estábamos viendo. Y miedo, también”.
Tona Cano, empleada de guardería
“Tenía 15 años y en clase dije que había llorado por su muerte. Desconocía todo y fue la profesora María José quien me abrió los ojos para comprender que era una dictadura. Había mucho desconocimiento y la profe cambió mi percepción. Hasta me hice comunista”.