“Pedimos paciencia y comprensión”: la otra cara de las comunidades de vecinos en Almería
La contadora - censora del Colegio de Administradores de Fincas de Almería, Marta Ortiz, explica una labor desconocida

Marta Ortiz, contadora - censora del CAF.
En cada comunidad de vecinos hay una figura que suele aparecer cuando algo falla, pero que rara vez se percibe cuando todo funciona. Detrás de esa aparente normalidad se encuentra el administrador de fincas, un profesional cuya labor, como explica Marta Ortiz, contadora - censora del Colegio de Administradores de Fincas de Almería, va mucho más allá de lo que muchos imaginan.
“Un administrador de fincas es quien se encarga de que el edificio funcione en todos los sentidos: económico, legal, técnico y organizativo. Somos gestores integrales. Como dice nuestra presidenta, somos muchas veces ‘los pies y las manos de la comunidad’”, señala.
Gestión constante y silenciosa
“La contabilidad es solo una pequeña parte. Coordinamos reparaciones, gestionamos seguros, asesoramos jurídicamente, reclamamos deudas y ejecutamos acuerdos. En muchos casos somos gestores, técnicos, asesores y mediadores al mismo tiempo”, explica Ortiz.
Sin embargo, gran parte de ese trabajo pasa desapercibido. “Muchos propietarios solo nos ven en las juntas o cuando hay un problema, pero entre reunión y reunión hay muchísimas horas de gestión. Se resuelven averías, incidencias, seguros o consultas”. Más allá de lo técnico, el verdadero reto suele estar en la convivencia.
“Los problemas más habituales no son solo técnicos, sino personales: ruidos, desacuerdos, morosidad o discusiones por el uso de zonas comunes. Y ahí también estamos nosotros”, apunta. “Muchas veces nos toca calmar situaciones y evitar que los conflictos escalen”.
Esa exposición constante también tiene su cara menos visible. “Muchas veces todo acaba por señalarnos, pero nosotros no decidimos, ejecutamos lo que acuerda la comunidad conforme a la ley”. En los últimos años, además, perciben un aumento en el tono de esas tensiones.
“Sí, hemos notado más faltas de respeto. En algunas juntas se viven situaciones complicadas. Pedimos comprensión, paciencia y respeto. No somos un servicio inmediato, gestionamos muchos casos y dependemos de terceros. Nuestro trabajo muchas veces no se ve, pero es constante. Una comunidad funciona bien cuando todos entienden que es un proyecto compartido”, concluye Marta.