Historias de barrio
22 años de historia y complicidad con sus clientes
El equipo prepara una comida de aniversario el 21 de marzo para celebrar más de dos décadas de trabajo, cercanía y fidelidad compartida

La gran familia de Qué Punto Estilistas.
Hace más de 30 años, una ilusionada Rosalía comenzó su camino en el mundo de la peluquería en el barrio de Los Molinos. Aquel primer proyecto se llamaba Salón Rosalía, un nombre que ella misma reconoce hoy con una sonrisa que nunca terminó de convencerla.
Ya tenía formado un pequeño equipo, había ilusión y muchas ganas, pero sentía que podía hacer algo diferente.
Quería dar un paso más.
Buscando un nuevo espacio encontró un local en la calle Manuel Azaña, esquina con la calle El Olivo, lleno de luz. En cuanto lo vio, supo que allí estaba su proyecto. No iba a ser solo una peluquería, sería el lugar donde quería construir algo más grande.
El nacimiento de un salón con identidad propia y una forma distinta de entender la belleza
El nombre surgió casi por casualidad. En una reunión de ideas para el nuevo proyecto alguien exclamó: “¡Qué punto!” . Rosalía, atrevida y decidida como siempre, lo tuvo claro en ese mismo instante: ese sería el nombre.
Así nació el salón que hoy cumple 22 años.
Desde el principio tuvo algo muy claro: la peluquería, el cuidado de la piel, la belleza y el bienestar no podían ir por separado. En una época en la que peluquería y estética funcionaban de manera independiente, ella y todo el equipo apostaron por unirlo todo.
Entendían que cuidarse por fuera también tiene mucho que ver con sentirse bien por dentro. Y siempre, desde lo natural.
Un equipo que comparte sensibilidad y una manera cercana de tratar a cada clienta
El equipo se fue formando poco a poco, pero con una misma sensibilidad como punto de unión. María, Mari Carmen Carreño, Begoña, Marina, Celia, Gabriela, Mari Carmen Román y la propia Rosalía comparten algo más que un espacio de trabajo.
Desde el principio todas formaron equipo, y no se trataba solo de cortar o teñir.
Se trata de ponerse en el lugar de quien está sentada en la silla, mirarla a los ojos, escuchar lo que dice… y también lo que calla.
Cuando la peluquería se convierte también en un espacio para escuchar y acompañar
En el salón entendieron muy pronto que sentirse bien por fuera muchas veces es el primer paso para empezar a sentirse bien por dentro.
Hay días en los que alguien entra con ilusión porque se casa, porque tiene una comunión o porque empieza un viaje importante. Y otros en los que llega con el corazón encogido, después de una ruptura o antes de una operación.
Y en todos esos momentos, ellas están ahí.
Rosalía lo resume de forma sencilla:
“No estamos peinando un cabello, estamos acompañando una historia. Cada persona que se mira en ese espejo está viviendo algo importante, aunque no siempre lo diga en voz alta”.
Por eso la empatía no es un detalle, es la base del trabajo. “Queremos que se sientan bien consigo mismas”, repite muchas veces.
Porque levantarse segura, fuerte y en paz cambia la manera de afrontar el día.
La fidelidad de las clientas y las pequeñas historias que se crean alrededor del salón
Lo que más orgullo da al equipo no son los premios ni las cifras. Es la fidelidad. Clientas que llegaron siendo niñas y hoy son mujeres.
Porque esta profesión, dicen, es acompañar. Día tras día, en lo bueno y en lo malo.
La conexión es tan especial que las anécdotas se cuentan por cientos. Un día, a una de las trabajadoras se le cayó el móvil al agua. Una clienta vecina, sin pensarlo, apareció con un kilo de arroz para intentar salvarlo. Al día siguiente, el teléfono volvía a funcionar.
Otra clienta, gran cocinera, suele aparecer con platos preparados con cariño. Gestos pequeños que dicen mucho.
Un aniversario para celebrar 22 años de historia compartida
Hoy el salón celebra 22 años de historia agradeciendo a todas las personas que han pasado por sus manos y por sus vidas.
Porque, como reconocen ellas mismas, “nosotras hemos cambiado un poquito la vida de muchas personas… pero ellas también han cambiado la nuestra”.
Por eso este aniversario no será solo una fecha en el calendario. El próximo 21 de marzo preparan una comida-fiesta en el Hotel Elba con la que quieren reunirse, celebrar y brindar por todo lo vivido.
Un encuentro pensado para disfrutar juntos y seguir fortaleciendo esa familia que empezó hace más de dos décadas en Manuel Azaña.