Un restaurante en el polígono de Antas conquista a la clientela con cocina casera y brasa de leña
Lucía Fernández y Luis Apolo llevan las riendas de El Fogón de Theo, un lugar pensado para quienes trabajan duro y quieren comer bien, sin perder tiempo ni sabor

Equipo de profesionales que conforman el Fogón de Theo.
En el Polígono Industrial El Real de Antas, entre camiones, talleres y almacenes, hay un local que a primera hora ya huele a pan tostado y café recién hecho. Es El Fogón de Theo, el restaurante donde Lucía Fernández, de Cuevas del Almanzora, y Luis Apolo, originario de Ecuador, cocinan juntos cada día desde hace dos años, uniendo cercanía, rapidez y cocina hecha con mimo.
Abren de lunes a sábado, de 7:00 a 17:00 h, y su clientela principal son los trabajadores de la zona, a quienes conocen por nombre y rutina. Lucía se encarga de los desayunos, con una carta de tostadas variada y una especial cada semana que se ha convertido en sello de la casa. Luis toma el relevo al mediodía con tapas, guisos del día y carnes hechas a la brasa de leña de olivo, uno de los puntos fuertes del menú.
Compromiso con lo casero y lo bien hecho
La apuesta es directa, servicio rápido sin descuidar la calidad. Cada plato se presenta con esmero, porque —como añaden los propietarios— “por los ojos también se come”. Trabajan con productos frescos y preparaciones sabrosas y contundentes. Cocina de verdad, sin atajos.
En poco tiempo han logrado ganarse la confianza de muchos negocios del polígono, que ya cuentan con El Fogón como parada habitual. Esa fidelidad les ha dado estabilidad, motivación y ganas de seguir creciendo.
Mirando al futuro sin perder la esencia
El siguiente paso lo tienen claro: montar algo más tranquilo en Cuevas del Almanzora, el pueblo natal de Lucía. Luis, con vocación por la cocina, quiere seguir formándose y avanzar en el mundo gastronómico. Pero sin prisa: el presente ya es un proyecto sólido que da muchas satisfacciones.
El Fogón de Theo es más que un sitio para desayunar o comer al paso. Es un lugar donde el servicio es rápido, pero el trato es cercano; donde la comida entra por los ojos, pero se queda por el sabor. Y donde el esfuerzo diario se nota en cada plato.