Regantes del Almanzora compran agua del Genil pero no la pueden utilizar
El Ministerio no firma el Decreto de cesión mientras los campos de la comarca se secan

Campos de lechugas en Cuevas del Almanzora
Paradoja al canto en la cuenca del Almanzora: resulta que los agricultores de esta zona compraron en febrero 40 hectómetros de derechos de agua, ocho por año, del Negratín a los regantes del valle del Genil-Cabra y hasta la fecha no han podido utilizar ni una gota.
Se trata de un caudal que le corresponden a los regantes cordobeses, pero al tener sus necesidades cubiertas lo venden a los agricultores almerienses que lo necesitan como agua de mayo. El presidente de la sociedad Aguas del Almanzora, que agrupa 24.000 hectáreas de todo el valle, explica, que “la llegada de ese agua está a la espera de que lo autorice vía Decreto la Dirección General de Agua del Ministerio de Agricultura”.
24.000 hectáreas
El secretario, Matías Gómez Cervellera, advierte que “ya estamos con problemas de riego, nos está faltando del Negratín y del Tajo no viene nada, va a ser más difícil después del verano”.
Aguas del Almanzora ha invertido unos dos millones de euros anuales en la compra de estos 40 hectómetros al Genil, sumando los gastos de impulsión del caudal.
Gómez Cervellera añade que “tenemos 24.000 hectáreas y a una media de 5.000 metros cúbicos, nos están faltando 3.000 metros cúbicos anuales”. Los regantes consideran que el agua que les ofrece la desaladora a 55 céntimos es poco competitiva para regar los campos de frutas y hortalizas de la comarca.
Los regantes del Levante almeriense, dedicados sobre todo a la hoja verde y a los cítricos, calculan que en regar el arroz en el Bajo Guadalquivir se gastan 100 hectómetros de agua de más, por no modernizar regadíos, la misma que hace falta en las cuencas de la provincia de Almería.
El estrés hídrico, al que se enfrenta una lechuga, una sandía o unas cebollas en la cuenca del Almanzora no tiene parangón en ninguna otra parte de Europa: es como comparar la crianza de un niño con intendencia africana y con opulenta despensa centroeuropea. Esta campaña la situación se agrava en una zona agrícola peculiar, en la que medran cultivos intensivos, pero más al aire libre que en invernadero.Los regantes de la Junta Central de Usuarios, que gestionan su agua a través de la sociedad Aguas del Almanzora, temen lo peor: el Trasvase Tajo Segura ha decretado estado de emergencia y de los 15 hectómetros concedidos, no llegarán más de 5. ca para los agricultores del Levante y Norte de la Provincia, agrupados en torno a 17 comunidades de regantes de las que dependen directamente más de 10.000 familias, que tendrán que agotar los 50 hectómetros del Negratín, de los que ya llevan consumidos más de 30. “Es una situación endémica, un déficit estructural de agua que no tiene cura si no se aplican soluciones de largo recorrido”, explica Javier Serrano, presidente de Aguas del Almanzora agrupa a 17 comunidades de regantes de las que viven más de 10.000 familias de la zona Aguas del Almanzora.
Mientras la mayoría de las cuencas hidrográficas de España presentan ingentes recursos de agua embalsados, la cabecera del Tajo (Entrepeñas y Buendía), que envía agua para beber y regar a Alicante, Murcia y Almería a través del Trasvase se, está en plena sequía, lo que ha suspendido por ley a menos de la mitad los envíos al Levante almeriense.
Almería, créditos cero
Los porcentaje de agua embalsada por provincia son la prueba más gráfica de la situación compleja a la que se enfrentan los productores de frutas y hortalizas almanzoríes: el Pantano tiene un paupérrimo 11,7% de agua embalsada.
El resto de provincias andaluzas no baja ninguna del 70% de caudal acumulado. Nada nuevo bajo el sol quizá, pero es que el desarrollo tecnológico alcanzado en zonas como Los Guiraos o Pulpí, en cultivos hidropónicos convierte en sonrojante la disponibilidad del necesario caudal.
El Ministerio ha habilitado 50 millones en créditos para que regantes del Segura compren otros caudales para suplir la sequía del Tajo, pero para la cuenca del Almanzora, cero.