Turquía e Israel compiten pero no asustan a la agricultura de Almería
Ambos aprovechan el veto a Europa para llevar sus hortalizas a Rusia

Jornada sobre el Modelo Almería de Coexphal y la Cámara
Probablemente sean dos de los competidores a los que más temen los productores almerienses de hortalizas, pero un análisis de sus exportaciones y sus mercados deja sentado que no es tan fiero el león como lo pintan.
Son Turquía e Israel, dos países que apostaron por las hortalizas y que tienen potentes sectores productivos. Pero ninguno de los dos puede ser considerado en estos momentos un auténtico líder de mercado, a pesar del potencial y del avance de sus exportaciones.
El estudio lo puso sobre la mesa del ciclo de conferencias sobre el ‘Modelo Almería’, que organiza la Asociación de Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas de Almería (Coexphal), con la colaboración de la Cámara de Comercio, el profesor de la Universidad de Almería Juan Carlos Pérez Mesa, que repasó la actualidad de la competencia.
Posición ventajosa Una de las primeras conclusiones del informe de Pérez Mesa es que Almería sigue gozando de una posición estratégica ventajosa en los mercados de la Unión Europea, mercados a los que no alcanzan con la misma fortaleza ni las hortalizas turcas ni las israelíes.
Turquía compite fundamentalmente con el tomate, pero sus productos son requeridos en momentos puntuales de la campaña, cuando el suministro de Almería o de otras zonas es menor. No es por lo tanto un suministro continuo, sino que se utiliza para cubrir huecos.
Israel es competencia en pimiento, con Rusia como primer mercado, especialmente después de que pusiera en marcha el veto de Putin a los productos comunitarios. Sin embargo flojea mucho en tomate, colocando al año en la Unión Europea menos de 4.500 toneladas de tomate.
Los dos países producen en fechas similares a las de Almería, y son competidores de las principales hortalizas que se cultivan en Almería, pero no tienen la penetración en los mercados que tanto temen los almerienses.
La mayor preocupación actual en torno a estos dos grandes productores es que han aprovechado el veto ruso a los productos comunitarios para penetrar más en aquel mercado, del que se han convertido en los principales suministradores. Almería, que estaba creciendo en aquel país, tendrá problemas para recuperar su nivel de ventas.