Almería se lleva el 66% de las ayudas a las OPFH andaluzas
Es la provincia más dinámica de la región en número de proyectos

La consejera Víboras en el centro IFAPA de La Mojonera
La Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha ordenado el pago de ayudas por un valor superior a los 55,2 millones de euros dirigidas a la ejecución de actuaciones por parte de las Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFH) en el marco de sus Programas Operativos durante 2013.
Este importe se suma a los más de 4,3 millones de euros ya abonados en concepto de anticipos y pagos parciales, ascendiendo en total las subvenciones autorizadas hasta la fecha a 59.511.318 euros.
Fondos Feaga Estas ayudas, de las se han beneficiado 77 Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas andaluzas, están financiadas íntegramente con cargo al Fondo Europeo Agrícola de Garantía (Feaga).
Los Programas Operativos de estas organizaciones recogen proyectos de inversiones y gastos a realizar por estas entidades en el ámbito de la producción y comercialización de sus productos
Almería, en cabeza Por provincias, destaca Almería como el territorio andaluz donde se dirige el mayor montante de ayudas, al concentrar subvenciones por valor de más de 36,6 millones de euros para 34 OPFH, un 66 por ciento del total; es decir que un tercio de las ayudas aprobadas para toda la región se destinarán a la provincia.
Le siguen Huelva, con ayudas por más de 13,7 millones de euros y 22 OPFH beneficiarias; Granada, donde siete organizaciones reciben un total superior a cuatro millones de euros en subvenciones; y Sevilla, con ayudas por más de 3,3 millones de euros para nueve entidades. Por su parte, en Málaga se han concedido cerca de 800.000 euros a una OPFH; en Córdoba, 736.000 euros a dos de estas entidades; y en Cádiz, más de 191.000 euros para dos organizaciones de productores.
Los objetivos En cuanto a los fines que persiguen estos planes de actuación, destaca la concentración de la oferta y la comercialización así como la programación de la producción y su adaptación a la demanda.
Para ello se emplean prácticas de cultivo y de gestión de residuos respetuosas con el medio ambiente prestando especial atención a la protección de la calidad del agua, del suelo y del paisaje así como a la conservación de la biodiversidad.