El verano trae una oledada de robos al campo almeriense
Organizaciones agrarias piden que se controle los establecimientos que compran las mercancías robadas

Patrulla de los grupos ROCA de vigilancia en el campo.e;clip:re
La inactividad en la mayor parte de las zonas de cultivo intensivo durante los meses de verano está suponiendo un quebradero de cabeza para los agricultores, atacados por una oleada de robos en las últimas semanas.
Los ‘amigos de lo ajeno’ aprovechan la ausencia de actividad para perpetrar sus fechorías tanto en cultivos como en cortijos y almacenes agrícolas. El abanico de artículos y enseres robados abarca desde hortalizas, frutas hasta motores de elevación de aguas y maquinaria de uso agrícola.
Sin fronteras
No hay prácticamente ninguna zona de la provincia en la que no se presente este problema que trae de cabeza a los agricultores y propietarios de tierras o de cortijos. Hace una semana Asaja denunciaba una oleada de robos de sandías en los invernaderos y en cultivos al aire libre en el Levante de la provincia, sobre todo en el área de Palomares.
A principios de mes se detectaron robos de grandes cantidades, también de sandías, en varios puntos del Poniente. Ayer mismo se detenía a una banda en la zona de Vícar asaltantes de cortijos y almacenes, más de treinta, según la Guardia Civil.
Violencia
No es, en cualquier caso, un problema nuevo, ya que se repite todos los años por estas fechas. Pero el grado de preocupación ha ido en aumento a medida que los asaltantes se han vuelto más osados en sus acciones. Desde Asaja se denunciaba recientemente que ya se han dado varios casos en los que los ladrones, al ser descubiertos, han amenazado e incluso golpeado a los agricultores; el temor ha crecido debido a esa mayor agresividad en las acciones.
Vigilancia
Organizaciones agrarias como COAG, ASAJA o UPA reconocen la labor que están realizando los grupos especializados en delincuencia rural de la Guardia Civil, los llamados Grupos ROCA, “porque con su presencia en las zonas rurales conocen mejor a quienes se mueven por ahí y controlan mejor a los sospechosos”.
Sin embargo no es suficiente porque los robos continúan. “El campo es muy grande -señala Francisco Vargas, de Asaja- y es complicado llegar a todas partes con la misma eficacia”, reconoce. Para Andrés Góngora, secretario provincial de COAG, “es preciso que las fuerzas de seguridad ejerzan un mayor control en los puntos de venta de las mercancías robadas, desde chatarrerías o ‘centros de valorización, como se les llama ahora, a otro tipo de establecimientos, porque si no hay quien les compre lo robado, probablemente bajará el número de delitos contra la agricultura”.