La Voz de Almeria

Economía

La droguería de la Puerta del Sol

El bazar donde aún se puede encontrar jabón de palo o Varón Dandy

La Puerta del Sol está junto a la Plaza Marqués de Herediae;cli

La Puerta del Sol está junto a la Plaza Marqués de Herediae;cli

Manuel León
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El bazar de las cosas olvidadas está en la Plaza  Marqués de Heredia, allí donde antes paraban los carros de caballos. Tiene más luz que el cementerio de libros que imaginó Ruiz Zafón, pero exhala ese misma aliento   perteneciente a un tiempo arcano, con estanterías de roble donde reposan quitamanchas, remedios contra la carcoma o frascos de Varón Dandy.
Cuentan los antiguos que en la droguería La Puerta del Sol había, en tiempos de moros y cristianos, una boca de salida que comunicaba hasta la Alcazaba a través de una bóveda. Antes de droguería fue tienda de coloniales y a partir de 1942, la empezó a regentar Manuel Soler Asensio como bazar de mercaderías, más parecido al carro de Melquiades que a un metódico comercio del vecino Paseo del Generalísimo.
Manuel se cansó de ser mancebo de la botica de Durbán y se metió a tendero con negocio propio de perfumería. Allí estuvo su fundador durante décadas, compartiendo mostrador con ratos en el despacho donde leía el diario Pueblo, escoltado por un almanaque de Julio Romero de Torres y una hilera de botes de Titanlux, allí resistió al fuego que se declaró en 1969 en los vecinos Almacenes Escámez.Cuando se avejentó más de lo recomendable cedió la manija de la tienda a su hija María Soler que empezó a ayudar a su padre a los doce años, tras su paso por los pupitres del Milagro, hasta ahora que apunta a brincar los 80.
Allí sigue, ya como oyente esta cordial  vendedora, acompañada de Marcos, su marido nijareño y de su sobrino, a pie de mostrador.
Allí sigue el jabón de palo, los polvos para la ropa, la anilina para el esparto; allí siguen la sosa y el aguafuerte, los desatascadores el quitamanchas Flexene, esperando a clientes perdidos por los que no ha pasado el tiempo.
 Allí sigue la libreta del fiado con los nombres apuntados de los almerienses que ya nunca pagarán lo que se llevaron un día cualquiera.


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