El Almería da un paso más pero carece de valentía para vencer
Dominio con el balón pero con poca profundidad en el José Zorrilla
Va a costar, pero ya no está tan lejos. Resulta difícil encontrar una explicación a la racha sin ganar a domicilio, como también la falta de ambición en un Valladolid que jugaba en su campo y venía de perder dos partidos seguidos. El Almería pudo llevarse dos golpes en el primer cuarto de hora, y es que el guardameta Casto Espinosa evitó que el cuadro pucelano se adelantase en el luminoso. Fueron los peores minutos, cuando el empuje local encontraba recompensa.
A partir de ahí el dueño del choque fue el conjunto rojiblanco, aunque tanta posesión no terminaba en disparo a puerta. De hecho, en todo el primer tiempo solo Fidel hizo trabajar a Becerra. Eso sí, solo un once buscó el triunfo y fue el de Soriano, si bien le faltó contundencia y creérselo en los últimos metros del campo, donde se decide todo. Ya no se veía la inconsistencia de otros partidos, mejorando con el balón aunque con algunos despistes habituales.
En el minuto 64 el Valladolid se quedó con diez tras la expulsión de Mata por doble amarilla. Plantillazo a Nano y a la calle. ¡Ahora sí vamos a por ellos y ganamos! pensaron jugadores, banquillo y aficionados rojiblancos. Pero no, la suerte o el fútbol no quieren ponerse de su lado. Solo tres minutos más tarde Medié Jiménez mostró la segunda cartulina a Pape Diamanka y se igualaban las fuerzas. Era un momento clave, justo cuando se iba a quitar el freno de mano para buscar decididamente el tan necesario triunfo lejos del Mediterráneo.
Al Almería le sorprendió la inoperancia del Valladolid aún estando en igualdad numérica. Soriano dio entrada a Iván para tener más la pelota y buscar rupturas. La falta de valentía o el miedo perder el punto que tienes en la talega hizo mella en el cuadro almeriense. Pese a todo, Quique pudo hacer el 0-1 a pase de Iago pero su disparo se marchó desviado. Y el Valladolid, en su único acercamiento claro, tuvo en la cabeza de Álex López el 1-0.
El Valladolid pudo sentenciar en los primeros quince minutos y el Almería fue el dueño del encuentro, aunque su dominio era estéril. Justo empate que deja mejor sabor de boca en la plantilla de Soriano que en la de Herrera, porque si un equipo creó fútbol para ganar ese fue el rojiblanco. ¿Qué falta para ganar fuera?, esta pregunta no tenía solución hace unas semanas y ahora sí, ya que el Almería va dando pasos seguros hacia esa alegría que acabará de un plumazo con todos los fantasmas. A pesar de la falta de valentía para atacar con más eficacia, el equipo ya no es tan endeble como antes.