Creyendo en 4 peores
Si Goro dice que “no tenemos tanto” hay que estar preocupados de cara al final

Si Goro dice que no tenemos tanto hay que estar preocupados.
Si son fieles oyentes del Carrusel Deportivo de la Cadena SER podrán observar como cada fin de semana dedicamos mucho tiempo a los directos rivales del Almería en la lucha por la permanencia.
No me inspira plena confianza el Almería, y a partir de ahora menos cuando escuché a Goro decir que: “no tenemos tanto”, por eso seguimos a los rivales pidiendo a Dios (que nos va a castigar por ello) que haya cuatro equipos peores.
Nunca fuí del Zaragoza como el pasado domingo. Hacía mucho que no celebraba un gol como el de Ángel a la Ponferradina. Y todo porque sacaba al Almería del descenso.
Mis cuentas son claras: que haya cuatro peores que el Almería. Porque esta temporada no tiene arreglo y en cualquier momento aparecen los fantasmas.
No tenemos unos futbolistas aguerridos de esos que se ponen el cuchillo en los dientes. No contamos con un bloque perfecto. No está acabado el modelo que Goro quiere para el Almería. En Soria se tomaron el día libre.
Por todo lo anteriormente expuesto solo creo a día de hoy en que haya cuatro peores que el Almería y salvar los muebles de la temporada.
Tengo claro que Huesca y Mallorca no son mejores que el Almería y nos pasaron este fin de semana. Y más claro tengo que el Numancia era más fácil que la Ponferradina por equipo y por ambiente, pero ese día no estaban los rojiblancos por la labor.
Hay que jugar cada jornada en otros campos hasta que vayan cayendo rivales y queden sin opciones. Van a ser 6 jornadas mirando a los cuatro de atrás con lupa. Deseando que no acierten en beneficio del Almería: esto es la selva.
Hemos tenido más oportunidades que El Platanito para llegar a las últimas jornadas salvados pero el fútbol nos condena a seguir todo lo que hagan: Bilbao Athletic, Llagostera, Albacete y Ponferradina.
Con tener a cuatro detrás soy feliz. No queda otra que vivir de los errores rivales, porque de los propios ya estamos hartos y uno que llegó a decir (estoy loco) que el Almería de Pipo no perdería un partido más: me equivoqué.
El Almería, como el cartero, siempre llama dos veces y aparece su peor versión cuando más fácil lo tiene.
Lo de Soria ha sido un revés de enorme magnitud y condena al equipo a sufrir.
Dicen los jugadores y el entrenador que “vamos a sufrir hasta el final” y el cuerpo ya no aguanta tanta presión.
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