Ya no hace falta echar a los entrenadores: se van
Esta temporada van dos dimisiones en Segunda y la lista no se ha cerrado aún

Alfonso García cualquier día se encontrará con la dimisión de su Mister si la cosa marcha mal.
Asistimos con sorpresa al movimiento en los banquillos curados de todo espanto. Aquí que llevamos cuatro entrenadores nos da lo mismo 8 que 80 a la hora de hablar de los técnicos.
Los presidentes se enfrentan ahora a la moda de dimitir cuando lo normal es que sean los mandatarios los que corten de raíz con el trabajo de los profesionales del banquillo.
La profesión de entrenador es de riesgo extremo pero bien remunerada ya que si te liquidan en la primera jornada de competición cobras por las 41 restantes.
Si pensaban que lo sabían todo en esto de los banquillos se equivocan. Aquello de primero ratificar al entrenador para luego echarlo a la calle queda viejo. Los consejos de administración ahora tienen que tener contento al Mister porque puede dimitir al primer rebote con la plantilla o el director deportivo.
Y no crean que se marchan por tener al equipo en la cola porque Joan Carrillo debió ser el primero en dimitir esclavo de sus palabras al no arrancar al Almería y esperó al cese. No, ahora se marchan los técnicos con equipos bien clasificados como el Lugo de Luis Milla o el Real Oviedo de Sergio Egea.
Trabajar en Segunda División ha dejado de ser un chollo para convertirse en un riesgo. No es malo porque en Almería somos expertos en cambiar de técnicos y si antes de que Alfonso se lo cargue se marchan algo se ahorrará la entidad.
Y no ha terminado la lista, ya que en Córdoba ataron a Oltra hace un mes y ahora parece que no cuenta con toda la confianza de sus consejeros.
En Mallorca con el centenario a cuestas lo mejor es que el equipo empiece a ganar partidos para evitar otro movimiento en su banquillo: vía cese o por la vía de la dimisión.
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