De un equipo partido en dos a otro compacto con uno menos
Julián y la testosterona

Almería-Deportivo.
Sera difícil que en otro de los partidos que restan para el final de la Liga al equipo almeriense le salgan más enanos antes de la celebración del mismo que los que concurrieron en víspera del disputado ante el Deportivo. El fallecimiento de Santiago Martínez Cabrejas, el alcalde que hizo posible la unión del fútbol almeriense junto a su concejal de deportes Juan Rojas, al que tuve el placer de entregar el escudo de oro de la Asociación de la Prensa Deportiva, junto al entonces presidente de ella Pepe Pardo. Dos pérdidas irreparables para mí que, no me cabe ninguna duda, el sábado echaron una mano para que un punto se quedara en casa. El viernes, el juez de Competición de la Federación Española notificaba al club que iba a sancionarlo con tres puntos, ejecutando una resolución de la FIFA. Esta noticia debió ser un mazazo para todos los profesionales de la entidad, conscientes de que cada punto conquistado les cuesta sangre sudor y lágrimas. El resultado fue que el Almería dio la de arena y se pareció al perdió 3-0 con el Espanyol. Pero salvó un punto.
Un punto muy valioso cimentado en una actuación estelar de su portero Julián y en la testosterona que sobre el césped del Mediterráneo derrocharon con generosidad sin par los futbolistas. Pero el partido de los almerienses fue malo y con graves deficiencias. Un equipo partido, con espacios kilométricos entre líneas, con la tardía ayuda de los jugadores de ataque y con una desconexión que volvió a mostrar su incompatibilidad con la presencia en el equipo de cuatro jugadores de ataque.
Si a esto unimos el descontrol que suele sufrir el equipo ante la práctica desaparición del centro del campo, abrumado por la superioridad numérica del rival, tendremos las razones del mal juego.
Hemos vuelto a los mismos vicios del principio de temporada con la desmantelación del centro del campo. JIM empezó con tres, Verza, Thomas y Corona y ya va por dos. Jugar en inferioridad fue beneficioso para el equipo porque entonces cambio el dibujo táctico con dos lineas de cuatro muy juntas que desactivaron el ataque gallego. Minutos para la esperanza con lo que podría ofrecer este equipo si jugando con los cuatro volantes y con las líneas muy próximas tuviera dos estiletes en lugar de uno.