El Almería gana con ambición de Primera
Jonathan en la primera mitad y Edgar en la segunda marcaron para un equipo superior

El Almería jugó con la tercera indumentaria.
El Albacete Balompié se ha caracterizado en lo que llevamos de pretemporada por dar sustos a los equipos de Primera. Con un fútbol aplaudido por los entrenadores rivales se disponía a recibir al Almería de Francisco, un entrenador que con pasado blanco no pasó inadvertido en las gradas del Carlos Belmonte. Los equipos salieron dispuestos a agradar con la mente puesta en una Liga que ya se acerca.
Ensayo serio
La puesta en escena de los contendientes era clara desde el inicio y salieron a por la portería rival. El control y el dominio fue del Almería que se adelantaba a los siete minutos en un corner botado por Mané que remató Jonathan Zongo al fondo de las mallas. Antes Edgar en dos ocasiones pudo batir la meta de Dorronsoro. El Albacete quiso responder con entradas por las bandas pero la ordenada defensa rojiblanca tapaba bien.
Los minutos pasaban y el Almería se sentía más cómodo en el campo con un Edgar que no paraba de pisar el área y el peligro latente que significaba la presencia del bukinés para la defensa blanca. Se notaba la cercanía del inicio de la temporada ya que los de Francisco jugaron con la misma intensidad con la que entrenaron a lo largo de la semana la primera mitad.
Todo controlado
El Almería seguía con los mismos en el campo y el Albacete dio entrada a Chumbi que incordió de lo lindo pero siempre que se acercaba el equipo de francisco había peligro. Se reclamó penalti en el área del Almería pero Arcediano dijo que Mané tocó balón.
A medida que pasaban los minutos el Albacete iba a por el empate y el Almería hacía buenas contras. Hasta el minuto 64 no llegaría el segundo para el Almería en una jugada de Hemed que dejaba el balón muerto para que Edgar lo clavara en la portería rival. Era el justo premio al esfuerzo del tinerfeño, fue un golazo.
En un error de pase marcaría el Albacete su tanto obra de Moutinho para meter emoción a la recta final. El cansancio apareció y nadie volvía a hacer sangre en el área rival y todo se acabó.