La afición rojiblanca respondió a Quique Pina tomando Granada term solutions
Desde primera hora, autocares y coches particulares fueron llegando a Los Cármenes

Hermanamiento
La semana había comenzado con expectación en Almería por saber cuántas entradas iba a ceder el Granada. Así, las Peñas empezaron a llenar autocares esperando que el precio de las mismas fuese de 25 euros. Ante la sorpresa del club, los nazaríes mandaron 700 a 45 euros, gesto que no sentó bien en ningún ámbito. Se suspendieron viajes y la gran mayoría de las setecientas que se retiraron en la sede del Estadio fueron gracias a la financiación de varias peñas, o de algunos valientes que pagaron el precio total de la localidad.
Ambiente El club fletó autocares, en colaboración con el Ayuntamiento, para que la afición tuviese más fácil el desplazamiento ante el elevado precio de las entradas. Desde primera hora, fueron llegando a los alrededores de Los Cármenes muchos seguidores rojiblancos dispuestos a vivir una tarde intensa de fútbol y transistores.
La Peña Milhojas salió desde el Juan Rojas, El Tomate tuvo un gran gesto con sus socios rebajando el precio de las entradas... Nadie quería perderse un Granada-Almería en el que el gran protagonista, sobre todo en la previa, fue Quique Pina, que indignó a los almerienses rompiendo el pacto que hicieron en la primera vuelta con el Almería, de poner las entradas a 25 euros en Los Cármenes.
Era el último viaje de la temporada y, curiosamente, el más cercano. Alrededor de 1.000 almerienses tomaron la ciudad de la Alhambra para no dejar solo a su equipo en un duelo trascendental por la permanencia. La Peña División Rojiblanca preparó un bonito hermanamiento con la Peña Los Cármenes, del Granada, antes del partido. Fue el gesto perfecto para demostrar que son dos aficiones que se respetan, y que no estaban de acuerdo con el elevado precio de las localidades.
Pedro Salmerón, presidente de División Rojiblanca, partió a primera hora en su vehículo particular para ayudar a la peña hermana a montar toda la operativa, antes de que el resto de almerienses llegaran a Granada. El objetivo era vivir una jornada de convivencia antes de un partido no apto para cardíacos, y olvidar el enorme enfado que causó en Almería el precio de las entradas fijados por Quique Pina y el resto de directivos del Granada.