El Atlético pasó por encima de un Almería que falla en defensa
El Atlético pasó por encima de un Almería que falla en defensa
El Vicente Calderón puso las cosas en su sitio y ofreció de manera clara y meridiana las razones por las que el Almería sólo ha sumado dos puntos jugando un buen fútbol y haciendo goles: Su sistema defensivo hace aguas por todos lados.
Al Atlético de Madrid le bastó con mantener la firmeza defensiva de la que viene haciendo gala desde la llegada de Simeone y, sin hacer ningún tipo de alarde técnico, resolver a base de hachazos su duelo frente a los almerienses. Ganaron con comodidad, suficiencia y permitiéndose el lujo de mirar de reojo a su estreno en la Champions del próximo miércoles.
Descompensado Se pueden poner todo tipo de paños alientes a la lluvia de goles recibida por el equipo en el feudo colchonero, pero la única y cruda realidad es que el equipo de Francisco cerraba la jornada del sábado habiendo recibido once goles en cuatro partidos, casi tres goles por encuentro jugado y esa estadística no sólo es insostenible para un equipo modesto como el rojiblanco, sino que lo sería igualmente para cualquier otra escuadra de la Liga en Primera.
Una vez más el Almería se ha vuelto a mostrar como un equipo descompensado. Suspenso absoluto en defensa y notable alto, rozando el sobresaliente en ataque. Los almerienses no sólo encajaron cuatro goles sino que dieron las suficientes facilidades al rival como para que éste hubiera podido incluso conseguir una goleada mucho más amplia.
Dibujos animados Los costados de la retaguardia rojiblanca fueron dos autopistas para los rivales, en el centro Raúl García puso en jaque a los almerienses y en la medular sólo apareció Verza, el resto muy por debajo de su rendimiento habitual en su labor de contención. En este sentido resulta especialmente sorprendente la especial libertad de movimientos de que gozó Raúl García, un jugador del que se sabe que tiene mucha llegada desde segunda línea y que a Diego Costa, se le dejara recibir el balón marcándolo desde la distancia.
De los cuatro goles encajados tres llegaron por errores propios no forzados por el rival. El primero fue un tanto de patio de colegio: Todos se van a despejar el balón en el centro y dejan completamente sólo a Villa para que éste fusile: inadmisible en un equipo profesional. El segundo en un penalti que nunca debió llegar ya que Filipe Luis estaba muy escorado.
El tercero fue de dibujos animados, la defensa se echa una siesta mientras que Villa cede la pelota a Tiago para que éste fusile ante el asombro de propios y extraños.
En el cuarto un ‘tirillo’, flojo y con poca colocación, desde el vértice del área, supera la oposición de la defensa y del meta almeriense. La afición espera que se solucione con urgencia el problema porque en otro caso los nervios y la desconfianza pueden comenzar a aflorar.
Optimismo Una vez más ha sido el ataque lo más sobresaliente del equipo y la línea que hace soñar con la reacción. Hacerle dos goles a un equipo tan consistente como el Atlético que sólo había recibido dos en los tres encuentros precedentes estará al alcance de muy pocos.