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Carlos Carreño, un histórico del voleibol que no olvida sus raíces

Formó parte del mejor Unicaja Almería y recuerda que “el club me hizo una mejor persona”

Grande Carlos Carreño.

Grande Carlos Carreño.La Voz

Carlos Miralles
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¿Quién no recuerda aquellas tardes de voleibol en el Rafael Florido con Cosme Prenafeta, Manolo Berenguel, Juanjo Salvador, Carlos Carreño...?. Precisamente LA VOZ y Cadena SER han recordado con éste último una trayectoria impecable a nivel deportivo. ‘Charly’, como le conocen en el mundo del deporte, ha seguido con su carrera en los banquillos en el Chenois  Genève (Suiza). Uno de los mejores centrales de España y Europa, se puso el traje de entrenador consiguiendo títulos con ‘su’ Unicaja Almería y ahora trata de seguir enseñando voleibol en tierras suizas: “He encontrado un club al que le gusta cómo trabajo y la experiencia está siendo muy positiva. Veo a los jóvenes crecer”.

El Chenois es el segundo equipo con más títulos de Suiza, detrás del Näfels. Ganó seis títulos de Liga, ocho Copas de Suiza, récord absoluto, y cinco Supercopas. A nivel internacional, participó en cuarenta ediciones de la Champions. En 1994 y 2006 llegaron a cuartos de final. Carreño hace vida en Francia, muy cerca de la frontera, aunque, “no hay frontera como tal. No suele haber militares salvo cuando ocurre algún atentado o un control especial. Duermo en Francia y durante el día trabajo en Suiza”.


Vida en Suiza


Un almeriense lejos de casa siempre lo pasa mal. A Carlos Carreño le tira mucho su tierra, pero tiene que seguir con la labor de míster en el Chenois y explicó las diferencias a nivel social que ha palpado con el paso del tiempo: “He tenido la suerte de venir con mi actual pareja y mis hijos más pequeños. La vida es tranquila, con una gente extremadamente educada, aunque quizá lo que le falta es ese toque cercano que tenemos nosotros. Es una sociedad del primer mundo”.


Almería


Aprovechó bien las vacaciones y regresó a casa para disfrutar con sus familiares y amigos más cercanos. No pierde la pista y valora cada minuto que pasa aquí. Ahora ha regresado a Suiza para iniciar la pretemporada con el Chenois Genève y colocarlo lo más arriba posible en la tabla. “Lo primero que echo de menos es a mis dos hijos mayores, que estudian y trabajan en Almería. Y luego la gente, porque es fácil conversar. Allí en Suiza la gente es más cerrada”, apuntó Carlos.


Unicaja


Es el equipo de su corazón. Creció, triunfó y levantó títulos con unos compañeros que eran algo más, porque el Unicaja de los noventa era una familia, llenaba pabellones y viajaba por Europa. Carreño solo tiene palabras de agradecimiento para el club más laureado del voleibol nacional: “Pertenezco a esta entidad desde que tenía 14 años y ha sido una parte importantísima en mi vida. Unicaja me dio mucho y yo también al club. Han hecho de mí un gran jugador, un entrenador y seguro mejor persona”.
No se ve regresando a Unicaja. Su mente está puesta en el Chenois y en un amigo, Manolo Berenguel, al que le desea una larga etapa de éxitos en el banquillo ahorrador: “Que yo vuelva es difícil. Es un proyecto de Manolo Berenguel. y debería ser como Wenger en el Arsenal, es decir, tiene que estar muchos años trabajando para el Unicaja”.


Época dorada


El Rafael Florido se quedaba pequeño para ver en acción a Unicaja. Se hacía todo lo posible para aumentar el aforo, colocando sillas pegadas a los fondos de la pista y aficionados esperando en la puerta sin poder entrar. Hubo un tiempo en el que el voleibol movilizaba a la ciudad, y Carlos Carreño ha llegado a una conclusión con el paso de los años: “Esos tiempos no volverán, y es lo más bonito, que no volverán. Hay que recordar con ilusión y alegría aquel voleibol, la sensación que había en la ciudad cuando jugaba Unicaja era impresionante, con gente que se quedaba en la calle al no haber sitio en el pabellón. Ahora  es diferente”. En este sentido, definió a Ramón Sedeño como, “un presidente que lo ha dado todo por la entidad”.


El mejor voleibol


El deporte avanza con el tiempo y Carlos Carreño cree que son etapas distintas. Todo empezó con un maestro: “Con Moisés Ruiz, quizá no había mucha calidad, pero fueron años especiales. Sí es posible que esas campañas con Peter Veres, Cosme, Manolo, Salvador... y me estoy dejando a veinte sin nombrar, fueran las mejores de la historia a nivel de calidad individual”.


El recuerdo que mejor guarda Carreño fue la Final Four de 1998, en la que llegaron al partido decisivo, pero cayeron ante Casa Módena. “Conseguimos jugar la final de la Champions. Ganar en semifinales a Zagreb fue un momento especial, ya que Unicaja, con jugadores almerienses, estaba en la cúspide del voleibol internacional”.

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