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María del Mar, la científica almeriense que busca nuevas claves contra el cáncer a través de los datos en Nueva York

Esta joven almeriense trabaja como investigadora en la Universidad de Columbia, una de las más prestigiosas de todo el mundo

Jaime Molero
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Desde el barrio de Cortijo Grande, en Almería capital, hasta los laboratorios de una de las universidad más prestigiosas del mundo en Nueva York. María del Mar Álvarez es una joven almeriense de 32 años que ha convertido una vocación que la acompaña desde niña en una carrera científica que hoy la sitúa en uno de los grandes centros universitarios del mundo. 

Graduada en Biología por la Universidad de Granada, esta almeriense desarrolla hoy su día a día como investigadora en la Universidad neoyorquina de Columbia, y lo hace en un área entre el cáncer, la biología, y los datos. "En mi trabajo intento entender mejor los tumores para así saber seleccionar mejor los tratamientos", explica en conversación telefónica con este periódico.

Al otro lado del charco

La suya es la historia de una niña a la que siempre le gustó la ciencia, y que nunca descartó en esa ilusión infantil el ser astronauta: "En el colegio me gustaban las matemáticas, la biología... Siempre he querido entender el mundo". Dentro de esta vocación, la idea de María del Mar siempre fue pensar "cómo ser útil para la sociedad". Ese fue el germen de lo que hoy hace al otro lado del charco. 

Durante su tesis, cursada en Valencia, esta almeriense tuvo la oportunidad de hacer una breve estancia en Nueva York. "Me encantó. Al terminar, mi jefe me ofreció volver cuando terminase de defender mi tesis. Me lo pensé muy poco", asegura. 

Dicho y hecho. Al cabo de unos pocos años, en enero de 2023, esta almeriense se mudó definitivamente al país americano para centrarse en el que siempre había sido su sueño. Dedicarse al área sanitaria, comprender el mundo y, además, ser útil para la sociedad. Y tanto que lo consiguió.

María del Mar Álvarez, investigadora almeriense en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

María del Mar Álvarez, investigadora almeriense en la Universidad de Columbia, en Nueva York.Cedida a LA VOZ.

Ahora, María del Mar desarrolla su día a día entre radiólogos, oncólogos, viajes por todo el mundo e investigaciones que le han llevado, entre otros logros, a conocer mejor el glioblastoma; un tumor cerebral muy agresivo para el que ha encontrado biomarcadores para saber qué pacientes se pueden beneficiar del tratamiento. Un pasito más cerca en la lucha contra estas enfermedades en el que participa de cerca esta almeriense. 

Nueva York y Almería, "el yin y el yang"

Sobre el contraste de pasar de un ciudad pequeña como Almería a una de las grandes urbes del mundo, María del Mar explica haber observado "el yin y el yang": "Todo lo que tiene una, le falta a la otra", cuenta la almeriense, que vive entre grandes avenidas y edificios al norte de Manhattan. "Aquí hay movimiento todo el rato. Ruidos del tráfico, ambulancias... todo va muy rápido. Cuando vuelvo a Almería caigo en algo que antes no pensaba: el silencio".

Echando a veces de menos ese silencio en el que uno no cae cuando vive en Almería, María del Mar no se plantea una vuelta definitiva a Almería a corto plazo: "De momento me gustaría seguir aprovechando la experiencia internacional y devolver luego eso a España, aunque no sé si en Almería", cuenta. 

María del Mar Álvarez, investigadora almeriense en la Universidad de Columbia, en Nueva York.

María del Mar Álvarez, investigadora almeriense en la Universidad de Columbia, en Nueva York.Cedida a LA VOZ.

La historia de María del Mar es también un ejemplo para los niños y jóvenes de Almería que empiezan a preguntarse hasta dónde pueden llegar sus sueños. Aquella niña de Cortijo Grande a la que le gustaban las matemáticas, la biología y que incluso imaginaba ser astronauta trabaja hoy en una de las universidades más prestigiosas del mundo, investigando una enfermedad que afecta a millones de personas. Su trayectoria demuestra que la curiosidad, la formación y las ganas de comprender el mundo pueden abrir puertas que, desde el principio, parecen lejanas.

Aunque Nueva York es ahora su hogar profesional, Almería sigue formando parte de su historia y de ese camino que todavía quiere recorrer. Mientras tanto, su ejemplo recuerda a las nuevas generaciones que no hay que renunciar a una vocación por el lugar en el que uno nace. Porque, a veces, las grandes historias comienzan muy lejos de los grandes laboratorios: en una niña de Almería que sueña con descubrir el mundo y que, con los años, acaba dedicando su vida a hacerlo un poco mejor.

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