La Voz de Almeria

Universidad de Almería

Superado el día más exigente de la PAU en Almería: "Estaba muerta de miedo. Esto es un no parar"

Alumnos, profesores y padres se han dado cita en la Universidad de Almería en uno de los días más temidos de la selectividad

Alumnos en la fase del examen de Historia de España y Filosofía, en una de las clases del Aulario II de la UAL.

Alumnos en la fase del examen de Historia de España y Filosofía, en una de las clases del Aulario II de la UAL.Elena Ortuño

Elena Ortuño
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Este martes por la mañana a las puertas del Aulario II de la Universidad de Almería había quien repasaba apuntes hasta el último minuto y quien prefería no volver a mirar una sola página. Algunos caminaban solos, concentrados. Otros llegaban acompañados de padres, madres o abuelos que parecían tan nerviosos como ellos. A las nueve de la mañana comenzaba oficialmente la nueva Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), pero la jornada ha empezado mucho antes para los 4.075 estudiantes almerienses llamados a examinarse este año.

La cifra supone cerca de un 5% más de alumnos que en la convocatoria anterior y convierte esta edición en una de las más numerosas de la provincia. Las pruebas se celebran hasta el jueves en nueve sedes distribuidas por Almería, desde la capital hasta municipios como Adra, El Ejido, Roquetas de Mar, Huércal-Overa o Albox.

Alumnos comprobando los carteles que indicaban las clases y los profesores al cargo para el primer día de PAU en la UAL.

Alumnos comprobando los carteles que indicaban las clases y los profesores al cargo para el primer día de PAU en la UAL.Elena Ortuño

En los accesos a los aularios, junto a los listados de aulas y horarios, un cartel llamaba especialmente la atención. "Aviso importante durante la PAU". El texto advertía de que podrían utilizarse detectores de radiofrecuencia y campo magnético para garantizar la equidad y la honestidad académica. 

Los dispositivos son capaces de detectar teléfonos móviles, relojes inteligentes, auriculares, micrófonos o cámaras ocultas, una de las principales novedades de esta convocatoria. Pero la preocupación de los estudiantes parecía estar mucho más centrada en las preguntas que en la tecnología.

Sensaciones tras los primeros exámenes

Tras los exámenes de Lengua Castellana y Filosofía o Historia de España (a elegir entre una de las dos), los pasillos han comenzado a llenarse de comentarios apresurados. Había quien comparaba respuestas y quien prefería evitar cualquier conversación sobre lo que acababa de escribir. Rocío González, alumna del IES Albaida, ha salido satisfecha de las primeras pruebas: "Yo bastante bien, la verdad. Me ha caído lo que me he estudiado", ha explicado minutos después de terminar Filosofía.

Todavía no tiene completamente decidido su futuro universitario, aunque baraja opciones como Psicología o Derecho. Antes de llegar al examen ha tomado una decisión que considera clave: "He desayunado, no he cogido el móvil y no he mirado nada porque pensaba que se me iba a olvidar. Ya lo que he estudiado, estudiado está".

Una alumna, concentrada durante el examen de Historia de España en uno de los aularios de la UAL.

Una alumna, concentrada durante el examen de Historia de España en uno de los aularios de la UAL.Elena Ortuño

A pocos metros, tres alumnas del IES Portocarrero analizaban una mañana que, a diferencia de Rocío, no ha resultado exactamente como esperaban. En Filosofía, la disertación les ha planteado dudas. En Historia de España tampoco han aparecido algunos de los temas favoritos de las quinielas estudiantiles.

"En el primer bloque ha caído Desamortizaciones, que nos lo habíamos descartado", han reconocido. Aun así, han hecho un balance razonablemente positivo: "Las preguntas que han puesto sí que he sabido llevarlas bien y tampoco ha sido nada complicado".

Más que la dificultad de los ejercicios, lo que destacaban era el desgaste físico y mental: "Cansa mucho. Sales de uno y cuando vienes a darte cuenta ya estás entrando a otro", ha destacado un grupo de alumnos mientras almorzaba rápidamente.

Alumnos y una profesora del IES Portocarrero, a las puertas del aulario II de la UAL.

Alumnos y una profesora del IES Portocarrero, a las puertas del aulario II de la UAL.Elena Ortuño

Las sensaciones las han compartido buena parte de los estudiantes durante una jornada especialmente intensa. El martes concentra tres exámenes y se considera tradicionalmente el día más exigente de toda la prueba. Para darles ánimo, mientras los alumnos han ocupado las aulas, los familiares han aguardado en los exteriores. Algunos paseaban. Otros permanecían pendientes del reloj.

"Más nerviosas que las niñas", han reconocido entre risas dos padres que han acudido a acompañar a sus hijas. Después de un curso especialmente exigente, ambos coinciden en que el esfuerzo ha sido constante: "Cuando tienen claro que hay que trabajar, trabajan mucho".

Según los familiares, la mañana ha comenzado temprano, con desayunos potentes preparados con esmero y una última revisión de documentos imprescindibles: "Que tengan agua, que lleven su DNI... nuestro papel ha sido recordárselo todo".

Al otro lado del examen

También para los profesores la mañana ha transcurrido con una mezcla de responsabilidad y nervios. Muchos han permanecido en los aularios acompañando a sus alumnos entre examen y examen. Es el caso de Mar, una profesora de Inglés que ha reconocido que la tensión no desaparece cuando uno está al otro lado.

"También hay nervios por parte de ellos, pero sobre todo cuando pasa el primer examen y los ves más tranquilos, eso nos transmite tranquilidad a nosotros", cuenta la docente, quien, según cuenta, siente que este día no solo se examinan los alumnos, sino también, en cierto modo, los profesores.

El instituto de mayores, presente en la PAU

Entre los cientos de jóvenes que han llenado el campus había también historias menos habituales. Un grupo de doce estudiantes del Instituto de Mayores (IPEP) ha acudido a examinarse en la Universidad de Almería. Para muchos de ellos, volver a estudiar años después de abandonar el sistema educativo ha supuesto un desafío añadido.

Sus profesores han explicado que dar el paso de presentarse a la PAU no siempre resulta sencillo cuando hay que compatibilizar los estudios con el trabajo, la familia o las responsabilidades cotidianas. Por eso, el simple hecho de sentarse ante el examen ya lo han vivido como un éxito. Para ellos, la universidad representa una segunda, o incluso tercera, oportunidad.

Alumnos antes de entrar al último examen de la jornada: inglés o francés.

Alumnos antes de entrar al último examen de la jornada: inglés o francés.Elena Ortuño

Poco antes de la una del mediodía, cuando estaba a punto de comenzar la prueba de Inglés/Francés, el ambiente ha cambiado. Los nervios de primera hora se han transformado en cansancio y cierta sensación de alivio. Algunos estudiantes comentaban respuestas. Otros aprovechaban para comer algo rápido sentados en el suelo o refugiados en cualquier sombra. Los apuntes seguían abiertos, aunque cada vez con menos ansiedad.

En apenas unos minutos ha vuelto el silencio. Ese silencio característico de la selectividad que solo rompen los bolígrafos sobre el papel y el paso de los vigilantes entre las filas. Quedan por delante dos jornadas más, pero ya con más tranquilidad.

Las calificaciones se publicarán el próximo 11 de junio. Ese mismo día comenzará también el proceso de admisión a los grados de las universidades públicas andaluzas. Hasta entonces, miles de estudiantes almerienses seguirán viviendo entre apuntes, expectativas y cálculos de notas. La primera mañana ya ha quedado atrás. El camino hacia la universidad continúa.

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