La Voz de Almeria

Universidad de Almería

De Almería al hielo de la Antártida: 200 jóvenes charlan con científicos y militares del Polo Sur

La actividad se enmarca en el Proyecto 'Descubriendo la Antártida', que ha permitido dar a conocer la ciencia en el continente helado entre los estudiantes de Secundaria

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.Elena Ortuño

Elena Ortuño
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Quien piensa en el continente helado, se imagina una tierra hostil, remota y casi intacta -lo es-. Sin embargo, también es decisiva para entender el futuro del planeta Tierra. En sus volcanes activos, en sus glaciares que laten con el pulso del clima global y en sus bases científicas, donde conviven investigadores y militares, se esconde una parte esencial de las respuestas que necesitamos sobre el calentamiento global, la vida extrema y las transformaciones que ya están teniendo lugar: "La Antártida no es de nadie, pero su ciencia es de todos".

Es por esto que cada conexión, cada proyecto y cada dato que llega desde la Isla Decepción (donde se encuentra la base española Gabriel de Castilla) no solo aporta un haz de luz sobre el territorio austral: también permite comprender cómo proteger nuestro propio hogar.

Objetivo de la iniciativa

Este jueves por la mañana el auditorio de la Universidad de Almería se ha llenado hasta la última butaca con estudiantes de ocho institutos, deseosos de conocer, aunque fuera a través de una pantalla, a los científicos y militares cuyo trabajo admiran. A ellos se han sumado otros centros conectados por vía online, hasta alcanzar un total de 16 institutos participantes.

El auditorio a rebosar con los alumnos y alumnas de los ocho institutos almerienses.

El auditorio a rebosar con los alumnos y alumnas de los ocho institutos almerienses.Elena Ortuño

El alumnado, de 4º de ESO y 1º de Bachillerato, han podido charlar con dos investigadores de la Universidad de Cádiz y dos militares del Ejército de Tierra, en el marco de la Campaña Antártica 2025-2026 (15 diciembre 2025-21 marzo 2026). ¿El objetivo? Acercar la ciencia polar al estudiantado y fomentar así vocaciones científicas mediante proyectos de investigación -ya en activo- relacionados con el Polo Sur.

La Antártida y su estatus internacional

La conferencia ha comenzado con una breve explicación de la situación geopolítica actual del continente helado. Aunque hoy la Antártida se percibe como un territorio dedicado a la ciencia, su historia estuvo marcada por tensiones diplomáticas: "Siete países llegaron a reclamar partes del Polo Sur", ha señalado Javier Abizanda, jefe de la base antártica española.

Tras la II Guerra Mundial, los roces entre Chile, Argentina y Reino Unido encendieron todas las alarmas. Tanto es así que el presidente estadounidense Dwight D. Eisenhower impulsó un acuerdo sin precedentes: el Tratado Antártico, que declaró la zona como un espacio para la paz y la investigación, sin bandera y sin dueño.

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.Elena Ortuño

Desde entonces, todas las reclamaciones territoriales quedaron "congeladas" y el continente se convirtió en el mayor laboratorio natural del planeta. Hoy suman 58 países adheridos al tratado; España, que se incorporó en 1982, obtuvo voz y voto en 1988, lo que permitió disponer de una base específicamente española: la Gabriel de Castilla.

Las labores militares y científicas dentro de la isla

La dotación de la Base Gabriel de Castilla funciona como una máquina perfectamente engranada, organizada en áreas que van desde la logística, sanidad, navegación o comunicaciones hasta medio ambiente, motores o instalaciones. 

Al igual que los astronautas, antes de pisar el hielo de la Antártida cada miembro del equipo debe pasar por una exigente preparación: cursos de montaña, extinción de incendios, cocina, formación como auxiliar veterinario, entrenamientos de navegación y prácticas en empresas donde aprenden a manejar y reparar aerogeneradores, embarcaciones y otros equipos esenciales.

Una vez en Isla Decepción, su día a día es tan intenso como imprevisible: gestionan comunicaciones internas y externas (desde walkies hasta Stalink), se encargan del mantenimiento ambiental mediante fosas sépticas e incineración de residuos, realizan reparaciones técnicas, instalan cámaras, descargan materiales, trasladan combustible e incluso rescatan embarcaciones atrapadas en el hielo.

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.

Conexión por videoconferencia en la UAL con científicos y militares de la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida.Elena Ortuño

Todo ello en un entorno extremo que solo permite presencia humana durante el verano austral. Lo resume mejor que nadie uno de los miembros del contingente: "Solo venimos aquí de diciembre a abril. Durante esas semanas, todos hacemos de todo".

En cuanto a los proyectos científicos llevados a cabo desde la base, el año pasado se realizaron 28 proyectos de investigación (6 de ellos extranjeros) con 190 participantes.  La base se convierte así en un auténtico laboratorio natural donde convergen algunas de las investigaciones más punteras sobre el clima y la dinámica terrestre. 

En ella se estudia desde el permafrost, a través del proyecto Permathermal de la Universidad de Alcalá de Henares, hasta la actividad volcánica de Isla Decepción, monitorizada en tiempo real por el Instituto Geográfico Nacional. La AEMET aporta su experiencia en meteorología, analizando series históricas que permiten comprender cómo evoluciona el clima en una de las regiones más sensibles del planeta.

A todo ello se suma el trabajo de la Universidad de Cádiz, que investiga la deformación del terreno, las altas temperaturas del subsuelo volcánico, que pueden llegar a los 90ºC, y la presión y temperatura del agua, variables clave para entender la relación entre el océano y la actividad volcánica.

Este esfuerzo científico se apoya en una potente infraestructura naval (el Hespérides, el Sarmiento de Gaboa y el Odón de Buen) que garantiza que los equipos lleguen, investiguen y regresen con datos esenciales para comprender cómo está cambiando el planeta. Porque, como recuerdan los expertos presentes en la charla, "las transformaciones en las zonas polares influyen directamente en el clima del resto de La Tierra".

tracking