La Voz de Almeria

Sucesos

Aquel incendio de 1994 que arrasó Los Filabres

Hace 32 años, un gran incendio se cebó en los Filabres almerienses, cerca del trágico escenario del fuego que se ha cobrado víctimas mortales en el entorno de Bédar y Los Gallardos

Portadas del incendio de Los Filabres.

Portadas del incendio de Los Filabres.La Voz

Jacinto Castillo
Publicado por

Creado:

Actualizado:

Hace 32 años, un gran incendio se cebó en los Filabres almerienses, cerca del trágico escenario del fuego que se ha cobrado víctimas mortales en el entorno de Bédar y Los Gallardos. Todo comenzó el cinco de julio de 1994, solo unos días antes de la fatídica fecha del siniestro que pasará a la historia más triste de esta provincia. De toda España, en realidad.

La tarde de ese cinco de julio, las llamas coronaban la cresta de la sierra más profundamente almeriense, poblada de coníferas nacidas de antiguas repoblaciones después de que la minería diezmara el bosque mediterráneo de encinas. Desde la carretera que comunica Sorbas con las primeras pedanías de Lubrín se podían divisar las llamas como una gigantesca diadema roja, como si esos entrañables cerros filabreños estuviesen celebrando una inquietante fiesta de disfraces.

El fuego había partido de una práctica que, por suerte, ya casi ha desaparecido de los campos almerienses: la quema de rastrojos y restos agrícolas. Y, como si fuese una especie de amenazante maldición bíblica, las llamas comenzaron a adueñarse de las laderas, amenaazando pedanías y cortijos y poniendo cerco a Lubrín, a cierta distancia. Se quemaron 1.500 hectáreas según los datos oficiales, pero pudieron ser muchas más. La única faceta positiva de aquel siniestro es que no hubo que lamentar desgracias personales, salvo las pérdidas materiales y el recuerdo para siempre del miedo por la proximidad del fuego. Las zonas arrasadas afectaron a varios municipios que comparten las faldas y los riscos de los filabres como un extraño tesoro que nadie quiere perder. Además del citado Lubrín, se vieron afectados los municipios de Cóbdar, Albanchez, Líjar, Benizalón, Alcudia de Monteagud, sorbas, Zurgena, Cantoria, Macael y Chercos.

A penas existían teléfonos móviles e internet era una tecnología pendiente de instalarse en nuestras vidas. Todo dependía del teléfono fijo, de las emisoras de radio y de la acción sobre el terreno. Una acción que motivó el desplazamiento por las carreteras comarcales y las pistas de la sierra para prestar ayuda y buscar información.

La noche del incendio, poco antes de conseguir llegar a Lubrín, donde estaba instalado un puesto de auxilio, las carreteras se perdían entre un pavoroso escenario de llamas y de esferas vegetales que rodaban hasta la carretera. En medio de ese escenario, algunos héroes involuntarios trataban de salvar lo único tenían, como si los cubos de agua y la tenacidad aprendida en décadas al pie de la sierra fuese suficiente para poderle a las llamas.

Los testimonios que quedaron plasmados en las páginas de este diario componen una epopeya cercana, una especie de intrahistoria del valor y del instinto de supervivencia, dos cualidades que siempre crecieron al pie de la Sierra de los Filabres como el romero y la retama.

tracking