Un taller le reclama 2.915 euros después de cuatro meses para arreglarle el coche pero logra una rebaja de casi 1.000 euros
El mecánico cortó accidentalmente dos cables del motor, no le dio un presupuesto previo y encargó las piezas para reparar el vehículo sin preguntarle al propietario

Imagen de archivo de un vehículo.
FACUA Almería ha conseguido que un taller mecánico deje de reclamarle a un socio casi 3.000 euros por una avería en su coche después de que encargasen las piezas de reparación sin preguntarle, no le diesen presupuesto y tardasen más de cuatro meses en reparárselo.
En septiembre de 2025, José T., vecino del municipio onubense de Nerva, llevó su BMW a Talleres Villadeamigo, en Valverde del Camino, para que mirasen y reparasen una avería que le impedía hacer uso del mismo. Pese a dejarlo en las instalaciones para que le hiciesen un diagnóstico especializado, no le entregaron ningún documento de registro de entrada donde quedase constancia de que se quedaba en el taller. De palabra le dijeron que la avería que tenía rondaría los 2.000 euros.
Pasaron varias semanas sin que le dijesen un diagnóstico certero sobre su coche. El afectado escribía cada pocos días al taller a través de WhatsApp, pero lo único que recibía era fotografías de su vehículo cada vez más desmontado. Imágenes de piezas y más piezas pero ninguna explicación certera de lo que le ocurría. La información se la daban a cuentagotas y rara vez atendían a sus llamadas. Supuestamente estaban a la espera de recibir unas piezas para continuar con la reparación.
A finales de octubre, casi dos meses después de dejar el vehículo, le mandaron un documento con un "presupuesto orientativo" sobre la reparación. En total, 2.915 euros de los cuáles más de 1.500 euros eran sólo de mano de obra. En ese presupuesto orientativo aparecían una retahíla de hombres de piezas que supuestamente eran necesarias para la reparación. Lo más grave fue que el taller ya las tenía encargadas pese a no haber informado previamente a José y sin que éste le hubiese dado su consentimiento.
Este joven le mostró su disconformidad con el presupuesto y le pidió explicaciones sobre qué estaba ocurriendo y por qué habían encargado las piezas sin haberle preguntado antes. Según cuenta el afectado, el propio mecánico le pidió disculpas y le reconoció que había actuado sin consultarle por un "exceso de confianza".
Días después, el taller volvió a contactarle para decirle que la entrega se iba a demorar todavía más porque, durante el montaje del motor del vehículo, habían cortado de manera accidental dos cables imprescindibles para el funcionamiento del mismo.
"El coche es el único medio que tengo para moverme. Lo necesito para ir a trabajar y para la movilidad de mi núcleo familiar. Me he sentido ninguneado y engañado por la falta de claridad del taller", afirma José.
No fue hasta finales de diciembre cuando le dijeron que su vehículo ya estaba listo. Eso sí, no se lo dejaban retirar si no abonaba antes los casi 3.000 euros que le estaban reclamando por la reparación. Pero el afectado no estaba dispuesto a pagar casi un 50% más de la previsión que le habían dicho en un principio, y más teniendo en cuenta los meses de espera y la falta de transparencia sobre lo que había ocurrido.
Acude a FACUA para recibir ayuda
Fue entonces cuando el afectado se puso en contacto con FACUA para recibir asesoramiento profesional y que le ayudasen a defender sus derechos como consumidor. El equipo jurídico de la asociación informó al socio todas las irregularidades que habían cometido y redactó un escrito de reclamación que hizo llegar al taller mecánico.
En el mismo explicaba que, según recoge el artículo 117 del Real Decreto Legislativo 1/2007, de 16 de noviembre, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios y otras leyes complementarias, "el empresario responderá ante el consumidor o usuario de cualquier falta de conformidad que exista en el momento de la entrega del bien, contenido o servicio digital, pudiendo el consumidor o usuario, mediante una simple declaración, exigir al empresario la subsanación de dicha falta de conformidad, la reducción del precio o la resolución del contrato". Además, le advertía de que José, en base a esta norma, estaba en su derecho de exigir una indemnización por daños y perjuicios.
En el escrito señalaba también que el consumidor debía haber recibido un diagnóstico previo y un presupuesto por escrito, claro y desglosado antes de iniciar cualquier reparación, algo que no ocurrió en este caso.
La asociación le hizo saber que, en caso de no devolverle el vehículo y ofrecerle explicaciones claras de lo que había ocurrido, se reservaba cualquier tipo de vía administrativa o judicial para hacer cumplir los derechos de su socio.
A raíz del escrito de FACUA, la postura del taller cambió radicalmente. El mecánico volvió a reconocer a José que no habían actuado bien y quedaron, de mutuo acuerdo, en que abonase finalmente los 2.000 euros que le habían dicho en un principio y dar por zanjado el asunto. De este modo, la empresa asumiría los otros casi 1.000 euros restantes que contemplaba la factura final.
"Yo llevaba ya muchos meses sin coche y no quería que se alargase más. Acordamos que le pagaría los 2.000 euros que me había dicho de palabra. Gracias a FACUA me informé y tuve conocimiento de las irregularidades que habían cometido y así se lo hice saber. Ellos recularon porque se dieron cuenta de que lo que habían hecho muy legal no era", concluye el afectado.