Condenado tras ser sorprendido con más de 3.000 litros de combustible en garrafas en la costa de Almería
El acusado condujo una furgoneta alquilada hasta la playa de La Barranquilla de El Alquián

Archivo - Garrafas de gasolina en una imagen de archivo.
La Audiencia Provincial de Almería ha condenado a un hombre que fue sorprendido cuando descargaba más de 3.000 litros de combustible distribuido en garrafas de plástico en una playa de Almería donde había una embarcación que huyó de la zona al percatarse de la presencia policial.
El fallo, dictado en firme ante el reconocimiento de los hechos por parte del acusado, le impone seis meses de prisión por un delito contra la seguridad colectiva así como una multa de 12 meses de prisión a razón de cuatro euros diarios y seis años de inhabilitación para profesión u oficio ligados al transporte de mercancías.
La resolución, consultada por Europa Press, impone así la pena mínima por un delito previsto en el artículo 384.1 del Código Penal en grado de consumación, que contempla hasta tres años de cárcel por la fabricación, manipulación, transporte o tenencia de sustancias inflamables con las que se ponga en peligro la vida de las personas o el medio ambiente.
La sentencia señala que sobre las 0,30 horas del 25 de febrero del pasado año el acusado condujo una furgoneta alquilada hasta la playa de La Barranquilla de El Alquián que llevaba en su interior 126 garrafas de plástico con capacidad de 25 litros cada una llenas de gasolina.
Así, con ayuda de otra persona que no pudo ser identificada, se dedicó a descargar el combustible en la playa en la que, próxima a la orilla, había una embarcación. No obstante, la lancha "salió huyendo" al percatarse de la presencia de agentes de la Policía Nacional en la zona, donde el acusado fue arrestado.
La sentencia incide en la gran cantidad de gasolina transportada, por encima de los 3.000 litros, en garrafas de plástico, con lo que "se puso en grave peligro la salud e integridad de otros usuarios de la carretera", especialmente "en caso de accidente o colisión", dado el carácter "potencialmente explosivo y productor de gases tóxicos" del líquido.
El texto señala además que la gasolina es un hidrocarburo cuyo transporte "requiere unas condiciones concretas" establecidas en acuerdos europeos, toda vez que contiene sustancias tóxicas "cuyo vertido al mar, dada la proximidad a la costa donde se estaba produciendo la descarga, pudiera haber comportado grave riesgo" para los ecosistemas marinos, costeros y la salud de las personas.