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Sucesos

"Lucca sufría lesiones graves y continuadas": la autopsia descarta la caída y sitúa su muerte en un contexto de violencia

El menor presentaba traumatismos antiguos que habrían provocado un fallo hepático

Bárbara y su pareja sentimental, Juan David, junto al pequeño Luca.

Bárbara y su pareja sentimental, Juan David, junto al pequeño Luca.La Voz

Víctor Navarro
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El caso del pequeño Lucca se adentra en un terreno aún más complejo. La autopsia practicada al niño de cuatro años que fue hallado sin vida en un búnker el pasado 3 de diciembre en Garrucha ha introducido nuevos  elementos en la investigación judicial.

Sus padres, detenidos como presuntos responsables de su muerte, siguen envueltos en unas diligencias que no dejen de evolucionar a cada paso de la investigación. Las pruebas forenses realizadas en el Instituto de Medicina Legal de Almería concluyen que el menor presentaba “numerosos traumatismos en diferentes partes del cuerpo”, según avanzó Canal Sur Radio y Televisión.

El dictamen médico dibuja un escenario incompatible con la versión de un accidente doméstico. El análisis clínico determina que Lucca murió a consecuencia de un shock hemorrágico provocado por un desgarro hepático, descartando que las lesiones fueran fruto de una caída.

Signos de violencia de intensidad considerable

Pero el dato más revelador no es solo la causa inmediata del fallecimiento, sino la naturaleza de las lesiones: el informe descarta que pudieran deberse a una caída fortuita. Por el contrario, los forenses aprecian signos de violencia traumática de intensidad considerable y sostenida en el tiempo.

Entre los hallazgos figuran callos de fractura en costillas y codos —indicativos de lesiones previas en proceso de curación— así como daños pulmonares crónicos compatibles con traumatismos anteriores. Así como quemaduras témicas y lesiones por presión.

El informe del forense irrumpe ahora en el procedimiento que desentona con la versión sostenida por las defensa. En el dossier presentado, sostienen que la muerte del niño, no obedeció a un asesinato, sino a un homicidio imprudente a consecuencia de una mala medicación para las dolencias del menor, producto de una practica tradicional mala ejecutada. Esto según la defensa de Juan David R.C., habría provocado el fallo hepático en el organismo del niño.

Muerte por una mala curación con métodos tradicionales

Y es que, cabe recordar que, según los padres, al niño se le administraron masajes abdominales intensos (sobaos) vinculados a prácticas curativas populares.

Esa intervención, siempre según el planteamiento de la defensa, habría sido el origen de la hemorragia interna que desembocó en el shock que acabó con la vida del menor. A ello, añaden, se sumaría la administración de ibuprofeno “cada cuatro horas”, medicamento al que atribuyen un efecto que favorece el sangrado y que, en su tesis, habría contribuido a agravar el cuadro clínico.

Esta versión del caso se encuentra ahora de frente con el antecedente de fracturas y lesiones pretéritas recogidas en los informes forenses.

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